24 de mayo de 2024

A la recherche du temps reencontré.

23 de marzo de 2013

No. No va de meteorología. Va del tiempo como cuarta dimensión o mejor como de la dimensión que, entre otras muchas cosas, sirve para cosas muy útiles como saber cuando un huevo está cocido o sólo pasado por agua y también para otras mucho más importantes como la solidez y sinceridad de las relaciones humanas.

Preguntar a diferentes personas y seguro que os sorprenderán las diferentes definiciones que os pueden dar sobre una pregunta tan sencilla como ¿Qué es el tiempo? ¿Como se mide?

Pensar, por ejemplo en las diferentes respuestas que se obtendrán según el sexo de los cuestionados. Es una verdad científica que hombres y mujeres tienen en sus genes diferentes relojes. Según su edad. Mis nietos y yo valoramos el tiempo de maneras totalmente diferentes. Según su nacionalidad. Recuerdo que cuando vivía en Venezuela la forma de concretar una cita y responder a la pregunta “¿nos vemos mañana a las cuatro?”, era contestar  “de repente”, imaginar la perplejidad de un alemán ante semejante respuesta.

Los tiempos de reacción ante diferentes estímulos, las enormes diferencias que se dan entre personas igual de preparadas para realizar tareas idénticas en función de su mayor o menor capacidad de concentración o de su rapidez, o lentitud innatas.

Teniendo en cuenta que una persona tiene su tiempo contado y tasado desde que nace hasta que muere, su capacidad de hacer cosas será directamente proporcional a su particular ritmo a la hora de ejecutarlas, a su decisión a la hora de comenzarlas, al número de pausas que efectúe durante el proceso y a su forma mas o menos eficaz de planificar el orden en que acomete las tareas.

Pero, dejémonos de digresiones y vayamos al grano. Había dicho que el tiempo servía para medir la solidez y sinceridad de las relaciones personales. Veamos como.

Empezando por el matrimonio. “Hasta que la muerte nos separe”. Lapidario y muy claro. No deja ninguna duda sobre la duración del contrato. Otra cosa es que éste, como cualquier otro, se pueda romper. Hay muchos matrimonios que se rompen sin que ello signifique que el contrato estaba viciado de origen por falta de compromiso real de uno de los firmantes, pero la mayoría de los rotos se producen porque faltaba sinceridad en sus orígenes y una o las dos partes no tenían la menor intención de prolongar  aquello más allá de lo que les viniera bien a sus intereses estrictamente personales.

Sigamos con cosas de menor envergadura pero muy frecuentes, como la impuntualidad cuya reiteración, no me cansaré de decirlo, es una falta de consideración y respeto. O la negativa (explícita o consumada) a demandas de ayuda con excusas de falta de tiempo. ¿Hay mejor forma de saber de quién se puede uno fiar que el enfrentarles a situaciones reales en que se les necesita y ver como responden? Naturalmente que todo esto depende enormemente del tipo de relación que os una y de la naturaleza de la petición de ayuda o colaboración, pero no es menos verdad que la predisposición a ayudar, la aceptación inmediata e incluso entusiasta de las propuestas es (a sensu contrario) una garantía definitiva de que esa persona te quiere y merece tu agradecimiento y cariño.
Por supuesto hay una línea roja (siempre existen las malditas líneas rojas mas o menos delgadas). Nunca, pero nunca, le pidas algo a alguien que sabes (o al menos sospechas con fundamento) que no va a hacer por ti. Eso es hacer trampas contigo mismo ya que lo que buscas es una excusa para tener algo que reprocharle y no una ayuda real.

Bueno voy terminando ésta incursión en la psicología behaviorista de la que no soy en absoluto un experto. De hecho mi única incursión en éste campo fue unos trabajos que traduje del inglés para ayudar a mi hijo a entregar unos trabajos en la Universidad sobre esos temas (y tengo que decir que aunque no conseguí entender lo que estaba traduciendo, mi hijo pasó aquella prueba).La mejor receta es la de encontrar tiempo para todo. Sobre todo para lo importante y saber qué lo es y que no. Y si se ha perdido reencontrarlo como nos proponía Proust.

Saludos desde Madrid y hasta la próxima.