4 de agosto de 2021
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Santos versus Santos en el 2014

6 de febrero de 2013

Primos hermanos por partida doble, se medirían en las urnas el actual presidente de la república, Juan Manuel Santos Calderón, en representación del partido de la U o la Unidad Nacional, y el ex vicepresidente Francisco Santos Calderón, por el llamado Centro Democrático que sigue las orientaciones del ex presidente Alvaro Uribe Vélez, el pertinaz jefe de la oposición que lucha por recuperar en cuerpo ajeno el mando y control de la nación.

Uribe influyó de manera decisiva, en el 2010,  en la elección del actual mandatario a cuya reelección (que él se inventó en su propio beneficio) trata de oponerse  ahora por todos los medios a su alcance para cobrar desquite de lo que considera una traición.

También tuvo que ver el ex presidente paisa  con el aterrizaje en la política nacional del ex jefe de redacción de El Tiempo, de quien llegó a decir públicamente, en la Casa de Nariño, que Pacho le había pedido encarecidamente que lo hiciera vicepresidente, como en efecto sucedió,  en los dos períodos presidenciales uribistas (2002-2006 y 2006-2010).

Un Pacho muy locuaz

De la posible candidatura de Francisco Santos Calderón empezó a hablarse en forma la semana pasada, cuando superó en todas las encuestas de intención de voto, en el nuevo movimiento de Uribe, a los demás aspirantes a la sucesión presidencial.

Curiosamente, a Pacho poca gente lo toma en serio, no solo en la alta política sino en la numerosa dinastía periodística de los Santos, de la que fue tronco vital su abuelo Enrique Santos Montejo,  el gran “Calibán”, quien fue en su época el columnista más leído del país, en su “Danza de las horas”, del diario El Tiempo que ahora es de propiedad del magnate bogotano Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Para la familia el más y tal vez único presidenciable  de la prole fue siempre fue Juan Manuel, ministro de todos los gobiernos más recientes, desde Andrés Pastrana hasta Uribe Vélez.

Una comparación de Osuna

Llamado graciosamente  “volcán  que ruge con voz de tiple” por el maestro Héctor Osuna, a través de su otro yo (don Lorenzo Madrigal), Pacho dejó viendo un chispero en los primeros sondeos a Oscar Iván Zuluaga, de quien dijo Daniel Samper Pizano el domingo que lleva tanto tiempo de precandidato que ya nadie se acuerda  de que quiere ser candidato.

El aspirante de origen conservador se equivocó en la elección de su asesor publicitario que lo convenció de desarrollar una campaña con este calamitoso interrogante: ¿Sabe usted quién es Oscar Iván Zuluaga”?

Los guasones que no faltan en la política suelen responder: “Sí sabemos quién es… Es uno de los pocos amigos del ex presidente Uribe que no fue a parar a la cárcel”.

En los 8 años de Uribe, el doctor Pacho dio mucha papaya como segundo de a bordo en situaciones disparatadas que luego le tocó salir a enmendar.

A su paso fugaz por la dirección  de noticias de la cadena radial RCN, cuando se le midió a la misión imposible de suceder a Juan Gossain, propuso en Manizales que dinamitaran el monumento al Bolívar-Cóndor, del notable escultor Rodrigo Arenas Betancur, porque le parecía feo.

Pachito, que conoce poco de artes plásticas, olvidó que al que no sabe nada de ganadería, la boñiga lo embiste.   

El resto de la baraja

Aparte de Francisco Santos y Oscar Iván Zuluaga, los demás integrantes de la baraja presidencial uribista no causan ni frío, ni calor.

En Medellín se dice que el  único que le ve talla presidencial al senador Juan Carlos Vélez es el ex presidente maicero. Los paisas apuntan que es un candidato como para perder en la primera vuelta.

En Cali, entre tanto, se comenta que Carlos Holmes Trujillo puede ser un buen candidato al Concejo de La Sultana del Valle o al Congreso, pero nunca al Solio Bolivariano. Sus propios paisanos juzgan que no tiene pelo  pal’ moño.

De Marta Lucía Ramírez se rumora que podría ser la candidata presidencial de sus copartidarios conservadores, de pronto con el apoyo de una vertiente uribista.  

Un cuento que hace la trigonometría simple

Nos remite de Bogotá el siquiatra antioqueño Luis Javier Jaramillo esta deliciosa epístola para El Campanario:

Un buen amigo, hombre más bien de letras, me envió contento la explicación del teorema de Pitágoras. Reconozco que Pitágoras siempre me ha caido bien, sobre todo desde que leí una frase suya, que 2.500 años después sigue totalmente vigente, y que dice:

“Más le vale a un hombre tener la boca cerrada, y que los demás le crean tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo es”.

Pero volvamos a lo de mi amigo.

Parece que Pitágoras no paraba mucho en su casa, y Enusa, su esposa, aprovechaba tal situación para tener relaciones con 4 campesinos analfabetos y bastante catetos que cuidaban sus tierras.

Un día que Pitágoras volvió temprano a casa (nunca hay que volver antes de lo habitual a casa sin avisar), los sorprendió, y muy enfadado mató a los cinco. Luego decidió enterrarlos en el jardín, un precioso terreno de forma rectangular, el doble de largo que de ancho.

En consideración a su esposa dividió el terreno por la mitad, quedando dos cuadrados iguales y en uno de ellos enterró a Enusa.

El otro cuadrado lo dividió en cuatro partes iguales y enterró en ellos a cada uno de los campesinos; de esa forma entre los cuatro ocuparon un espacio idéntico al que ocupaba la esposa.

Luego, ya más calmado, subió a la montaña para meditar y mirando desde la cima hacia su jardín, pensó:

«El cuadrado de la puta Enusa, es igual a la suma de los cuadrados de los catetos».

¡Si así me lo llegan a explicar en el colegio, nunca lo hubiera olvidado!!!

Tolón Tilín

Si vivieran los hermanos Hernando y Enrique Santos,  no se habría vendido El Tiempo a Planeta, primero, y a Sarmiento, después. Tampoco hubieran permitido –como buenos taitas— que sus hijos Juan Manuel y Pacho se convirtieran en enemigos irreconciliables por culpa de la política que es puerca desde los tiempos de la Roma de los 12 césares.