29 de julio de 2021
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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el Acuerdo para la Prosperidad Cafetera

6 de febrero de 2013
6 de febrero de 2013

 

presidente santos y juan valdez

Al llegar este miércoles a Chinchiná, el Presidente Juan Manuel Santos entró al café La Casona, situado en el centro del municipio caldense. Allí recordó los comienzos de su vida laboral en el gremio cafetero y conversó con los caficultores, acompañado por Juan Valdez.
Foto: Juan Pablo Bello – SIG

Estar aquí me trae grandes recuerdos. Fue aquí donde empecé ese romance con el café que me ha durado toda la vida.

Por eso les pido que me permitan compartir mi afecto y mi compromiso eterno con la caficultura colombiana.

Mi vida laboral empezó aquí, en la fábrica de café liofilizado, orgullo de los cafeteros y orgullo de la Patria.

Mi vida laboral empezó aquí, en la fábrica de café liofilizado, que el próximo mes de marzo cumple 40 años de haber sido inaugurada que hoy orgullo de los cafeteros y orgullo de la Patria.

Este café ‘Buendía’ ese nombre Buendía, duré como seis meses buscando un nombre que fuera de fácil traducción a otros idiomas, que no estuviera patentado en los diferentes mercados, y finalmente llegamos al nombre de ‘Buendía’.

No se imaginan el orgullo que siento, la emoción que siento de ver este frasquito, Café Buendía. Está llegando a 67 mercados del mundo, que hoy es cotizado por todos los consumidores de café del mundo entero. El 97 por ciento de la planta que inauguramos hace 40 años va apara el exterior, para la exportación, de eso se trataba.

Y le pregunté al gerente de la planta cómo va la producción –ahora que me bajé para llegar aquí- y me dijo estamos con toda la capacidad copada y tenemos toda la producción vendida hasta junio.

¡Qué bueno¡ qué bueno poder constar después de 40 años cuando pusimos ese primer granito en lo que se ha convertido esta fábrica.

Bajo la severa, pero inigualable tutoría de don Arturo Gómez Jaramillo descubrí que la esencia de la Nación pasa fundamentalmente por la caficultura.

Me enorgullece –y lo digo sin falsas modestias– conocer el negocio desde el cafetal hasta la taza.

He conocido las penurias, las de los cafeteros, sus aspiraciones y los sueños de los cafeteros, no por los libros académicos o los tratados especializados sino por haber estado toda mi vida compartiendo los avatares de la actividad social y económica más importante del agro colombiano.

Muchas batallas, muchas luchas me tocó librar en el foro mundial de la OIC para defender el Pacto Cafetero que tantos beneficios le trajo a la caficultura y al país.

¡Cuántas veces no me acompañaron en esas contiendas muchos de los dirigentes que están hoy aquí presentes!

Desafortunadamente, la historia anuló esos mecanismos de justicia comercial entre las naciones como eran los convenios, los pactos de productos básicos.

Pero no por eso dejé en todo momento de defender la caficultura como la espina dorsal de la democracia y la viabilidad del país.

Inclusive, mi tesis de grado de la Universidad la hice sobre ‘La Influencia de la Caficultura, la Estabilidad y la Democracia del país’

Como periodista siempre me la jugué para defender la institucionalidad cafetera y para que el país le hiciera justicia a los cafeteros.

Son ustedes los que, con su esfuerzo y con su ahorro, construyeron poco a poco a Colombia.

A pesar de todo lo que se ha hecho por el sector, aquí en Chinchiná lo digo y lo repito: Colombia todavía está en deuda con el café.

Nuestro grano esté en el alma de la prosperidad, está en la esencia de la equidad y la estabilidad política de la Nación.

No en vano la Comisión de Ajuste de la Institucionalidad Cafetera –que creamos cuando yo era Ministro de Hacienda en 2001– designó a la caficultura como el Capital Social Estratégico del Campo Colombiano.

Y conozco, de primera mano, he vivido, que es un negocio difícil, sujeto a los inexorables vaivenes de los precios de los productos básicos, que no dependen de los cafeteros, ni del Gobierno, ni del país sino de los mercados internacionales.

Yo sé que ninguno de ustedes olvida que en la peor crisis de la caficultura en siglo y medio, como Ministro de Hacienda, establecí el Apoyo Gubernamental a la Caficultura.

En esa época los precios internacionales estaban alrededor de 45 centavos –solamente hace 12 o 13 años- 45 centavos de dólar por libra, y no haber intervenido en ese momento, hubiera significado la partida de defunción de la caficultura colombiana. Porque ya los cafeteros estaban arrancando los cafetales –porque simple y llanamente- no resistían.

Gracias a ese esfuerzo se asignaron del Presupuesto Nacional, fue la primera vez que del presupuesto nacional, fue la primera vez desde la época de don Esteban Jaramillo, que un Gobierno le sacaba plata al presupuesto nacional y se la entregaba como subsidio a los cafeteros. Recuerdo que en esa época llegó a un total de 280 mil millones de pesos entre el año 2000 y el año 2003. Lamentablemente, lamentablemente, ese mecanismo se desmanteló después.

Además, de ese alivio directo al ingreso de los cafeteros, también trabajamos arduamente con las autoridades cafeteras para defender las finanzas del Fondo Nacional del Café creado, coincidencialmente en 1940 por mi tío abuelo el Presidente Eduardo Santos, y que se convirtió en el instrumento más importante, más fundamental en la colaboración entre el gremio y el Gobierno nacional.

Además, con la creación de la Comisión de Ajuste, que produjo ese legendario libro que se llamó el «Libro Verde», le definimos un rumbo nuevo a la caficultura que le ha permitido a los cultivadores del grano beneficiarse de la más profunda transformación de este sector en décadas.

La política de valor agregado; los cafés especiales; el apalancamiento de las marcas y de Juan Valdez; la venta de los activos no cafeteros; la eliminación de la discrecionalidad en la determinación de la contribución cafetera; la liberación del comercio de café, y –ante todo algo muy importante– la democratización de la Federación y el acceso de todos los cafeteros, sin distinción de tamaño o región, a los órganos decisores de la institución…

Todas estas han sido revoluciones que se inspiraron en dicho trabajo, un trabajo pionero que tuve la oportunidad de presentar, con los miembros de la Comisión, ante los propios cafeteros.

Luego, estando en el Ministerio de Defensa pusimos en marcha la política de «Eje Seguro» para recuperar la seguridad en las zonas cafeteras.

Quizás algunos de ustedes recuerdan que en el marco de la celebración de los 80 años de la Federación firmamos el convenio con la Institución que nos llevó, afortunadamente, a eliminar el secuestro y el terrorismo a lo largo y ancho de las zonas cafeteras.

De ese temor permanente pasamos a la esperanza y a la tranquilidad.

Sé que todavía en algunos sitios, todavía hay problemas, pero lo estamos afrontando con toda la contundencia y con toda la colaboración de la institucionalidad cafetera.

Basta recordar que en la Sierra Nevada, en los tres departamentos del Eje Cafetero, también en los Santanderes y en el suroeste antioqueño, me acuerdo muy bien, los cafeteros vivían intimidados.

Diariamente, todos los días, decían, tenemos miedo. Gracias a esos esfuerzos logramos liberarlos del yugo de la violencia.

El pasado no se nos puede olvidar pero habido tiempo, entiendo perfectamente que las angustias del presente no se alivian con los buenos recuerdos.

Por eso hablemos de hoy.

Permítanme recorrer el conjunto de acciones y resultados que a favor de la caficultura hemos alcanzado en estos dos años y medio de la Prosperidad Democrática.

La primera acción que hice como Presidente fue ir ante los cafeteros, firmar una serie de acuerdos, diciendo vamos a ser un gran esfuerzo, ustedes tiene la certeza de que aquí hay un presidente amigo y desde ya me comprometo y firmamos una serie de esfuerzos.

Usted lo recordará, lo recordaran todos los miembros del consejo y sin desconocer las dificultades actuales, no podemos perder de vista que el ingreso de los cafeteros en estos dos años de gobierno ha sido bien superior a los dos años anteriores.

Entre el 2008 y el 2010 el valor de la cosecha fue en promedio de 3,64 billones de pesos por año.

En los últimos dos ha sido de 4,48 billones en promedio anualmente, es decir, un aumentó en un 23 por ciento

No hay gobierno, no hay institución que pueda evitar las consecuencias muchas veces impredecibles de fenómenos que están fuera de nuestro alcance del cambio climático.

El peor invierno, el peor desastre del que se tenga noticia en el país, fue un durísimo golpe para la productividad cafetera.

Y así me recibió en el primer día de Gobierno esa ola invernal, fue un durísimo golpe para la productividad cafetera.

La baja luminosidad y el efecto de la humedad sobre la roya golpearon severamente la producción y el ingreso de los cafeteros.

Los cafeteros, que en su inmensa mayoría no estaban afectados por las inundaciones, pero sí por la pérdida de productividad debida al invierno, recibieron desde el primer día de Colombia Humanitaria cerca de 100 mil millones de pesos que beneficiaron a cerca de 200 mil productores para enfrentar el flagelo de la roya.

En mi Gobierno, gracias al programa de Permanencia, Sostenibilidad y Futuro de la Caficultura, se han renovado en variedades resistentes ya 250 mil hectáreas, 250 mil.

Para este programa de renovación el Gobierno Nacional ha aportado más de 260 mil millones de pesos en los dos últimos años, a través del Incentivo a la Capitalización Rural, ICR.

Y miren esto: ¡el 45 por ciento de todo el ICR que se está dando a todo el sector agrícola ha sido para apoyar a los cafeteros!

Ese nuevo parque productivo –con las condiciones óptimas de clima que, afortunadamente hoy se observan, pero sobre todo con el esfuerzo de todos y cada uno de ustedes y con el apoyo del Gobierno.

Yo creo que en este año 2013 se puede llegar nuevamente a una producción normal, porque aumenta también la productividad y eso va a significar mayores ingresos en la medida que tengamos más volúmenes y mitigar en cierta forma los menores precios.

Yo creo, Doctor Luis Genaro que muy posiblemente le vamos a salvar a usted sus barbas!… cuando las puso, las puso en remojo como dicen.

¡Que nadie nos venga aquí a dar lecciones de compromiso apreciados caficultores!

Que nadie nos venga a dar lecciones de compromiso con la caficultura colombiana y con el tejido social de los cafeteros.

Este gobierno, en octubre del año pasado, el mismo mes en que el precio de la carga se ubicó por debajo de los 600 mil pesos, puso en marcha el mecanismo del Apoyo al Ingreso Cafetero.

Este apoyo representa un alivio cierto que va directamente al bolsillo del caficultor. Inclusive los aumentamos de 40 mil a 60 mil pesos.

Desde el momento en que se inició hasta hoy, es decir, en solo 90 días, 164 mil caficultores han recibido cerca de 90 mil millones de pesos para enfrentar la coyuntura de menores precios.

Si sumamos ese primer día de mi Gobierno, la primera semana de mi Gobierno, las ayudas directas a los cafeteros; el respaldo a los servicios que presta la Federación, los respaldo al Fondo; el ICR; todo lo de Colombia Humanitaria; los subsidios de vivienda que hemos dado y otras inversiones de carácter social enfocadas directamente a los cafeteros, ¡hemos invertido, óigase bien, en lo que va corrido de mi Gobierno, más de 800 mil millones de pesos en ayuda directa al gremio cafetero, a los caficultores!

Nunca –óigase bien–, ¡NUNCA ningún otro sector ha recibido apoyos de semejante magnitud!

Y quiero decirles también que este Presidente –este servidor de ustedes, que se siente de los cafeteros por convicción, corazón y por decisión– comparte las angustias de sus cultivadores ante las severas consecuencias que están sufriendo por la revaluación del peso.

Por eso –dentro de un marco de respeto a la independencia constitucional del Banco de la República– hemos trabajado en forma armónica con el Ministro de Hacienda para reforzar las acciones contra la apreciación de nuestra moneda.

Y ya se están viendo los resultados.

Me decía el Ministro esta mañana, que ya el dólar volvió a subir y desde el comienzo de este año, ha tenido un aumento cercano a los 40 pesos. Espero que llegue a mil 800 y yo esperaría que siga subiendo, porque lo que llaman los economistas, los fundamentales nos indican que una tasa de cambio de equilibrio debe estar por encima de mil 900.

Este es un escenario propicio para decirles a los cafeteros, para decirle a los exportadores, para decirle a los productores, a los industriales, a toda Colombia, que a este Gobierno lo le va a temblar la mano para utilizar todo nuestro arsenal, todo lo que tenemos a nuestra disposición, para impedir que una tasa de cambio revaluada desarticule el aparato productivo, el que hemos invertido tantas décadas, tantos esfuerzo y hemos hecho tantos sacrificios.

Y todo esto lo hemos logrado en un proceso de concertación con las autoridades cafeteras y con el gremio.

Yo les pido hoy a los cafeteros que no se dejen seducir por los cantos de sirena de algunos oportunistas que aparecen cuando las cosas están difíciles con intereses generalmente oscuros, o con el ánimo de desbaratar esa alianza histórica entre la sociedad y los cafeteros.

Y por eso estoy aquí: para dialogar, para concertar, para avanzar, para buscae soluciones.

La retórica fácil de quienes no conocen la caficultura, de quienes no conocen a los cafeteros, no puede llevarnos a creer en falacias o en fantasías.

Juntos podemos construir soluciones factibles, como lo hemos hecho en el pasado, soluciones realistas, soluciones viables y eficaces que atiendan las necesidades, las aspiraciones de los cafeteros.

El pesimismo no es la actitud del ahora. Vamos para adelante y perseveremos en la meta de recuperar la producción y lo vamos hacer, tengan la absoluta seguridad que la producción la vamos a recuperar y darle al mundo la bendición del café de Colombia que tanto reclama. Que nuevamente tengamos esa participación que hemos tenido históricamente.

Es la hora de retomar el espíritu de los colonos que abrieron todas estas tierras. Ustedes pueden tener la certeza de que este Gobierno ha sido y seguirá siendo –óigase bien- seguirá siendo su mejor aliado.

Yo no tengo que hacer méritos ante ustedes. Por fortuna, los cafeteros me conocen y soy un hombre de palabra que lleva el grano en la sangre. Soy un hombre que admira, porque los conozco, que respeta, porque los conozco y que quiere porque los conozco, a los cafeteros.

En la misma tradición de Alfonso López Pumarejo, de Mariano Ospina Pérez, de Carlos Lleras, hoy he venido a Chinchiná para entregarles un mensaje muy sencillo, muy simple, pero muy claro: Cafeteros de Colombia: ¡Ustedes tienen Presidente! Y tendrán siempre en mí siempre un aliado.

Y déjeme decirle apreciado Alcalde, no solamente tengo una tremenda deuda de gratitud con Chinchiná porque di mis primero pasos como profesional, si no, que estaba recordando que aquí en Chinchiná inicié mi campaña. La ruta de la victoria la inicié aquí en Chinchiná.

Estaba recordando, ahora que venía para acá, el barrio donde entre a tomarme un café, me bajé del jeep y me tomé otra vez un café con la misma persona con quien me lo tomé ese día.

Aquí se inició la ruta hacia la victoria y nos fue muy bien. O sea que Chinchiná me dio una buena espalda, entonces yo tengo que retornarle a Chinchiná esa buena espalda. Cuente usted con su Centro Cultural y tenga la absoluta fe.

La cancha sintética, hay un lío con un lote pero si me arreglan ese lío, cuente con esa cancha sintética. El señor Bruce Mac Master ya tiene instrucciones y se está rehabilitando con una inversión que debe comenzar en dos meses, el tramo Chinchiná – Estación La Uribe, que vamos a invertir 6 mil millones de pesos en ese tramo.

Vamos a poner, ahora que veo que a usted le gustan las tabletas y que los cafeteros tienen tantas tabletas, un kiosco digital lo vamos a poner en mayo, se va a instalar ese kiosco digital.

Ya se entregaron más de 200 computadores me dijo MinTic, pero puede contar con más, y cuente usted Alcalde que también tiene un Presidente amigo, porque Chinchiná me ha dado mucho.

De manera que aquí queremos que las personas que participaron en las mesas temáticas, hablen y hablen con toda la franqueza. Sabemos que estamos teniendo dificultades y después de escucharlos, vamos hacer unos anuncios para ver cómo podemos mejorar la situación de los cafeteros en el futuro cercano, este año, en qué más podemos hacer frente a lo que venimos haciendo, a eso vinimos.

Y yo quiero también decirles, no sé si llegaron los amigos que invitamos, voceros de los cafeteros, de algunos que están inconformes, inclusive, con la propia Federación, que están promoviendo un paro.

Yo quiero decirles a ellos, que este Gobierno lo que quiere es unidad, si los colombianos nos unimos, vamos a seguir irrumpiendo en el escenario mundial, como lo hemos venido haciendo en estos dos últimos años, dos años y medio.

Hace nueve días yo sentí un gran orgullo, cuando sin buscarlo, sin pelear por esa posición, nos ofrecen la Presidencia de la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas, la segunda instancia después de la Asamblea General.

Dicen: Colombia, usted debe ocupar esa Presidencia y nos eligieron sin ningún solo voto en contra. Vamos a tener una oportunidad muy importante para influir en todas las políticas sociales, no solamente en Colombia, si no, en el mundo entero.

Cuando hace un mes, mes y medio, me llaman de Londres y me dicen: queremos que Colombia ocupe la segunda posición en la Organización Internacional del Café, posición que ocupaba un colombiano que hoy está de embajador de Naciones Unidas, que también creció y aprendió de los cafeteros, y creció dentro de los cafeteros, el doctor Néstor Osorio.

Pues él dejó el cargo en Londres como Director Ejecutivo de la Organización Internacional del Café, lo ocupó como tradicionalmente lo había ocupado Brasil, pero sin que lo pidiéramos, Colombia debe ser quien ocupe la posición número dos. Colombia está irrumpiendo en todos los escenarios y queremos que eso permita superar ese posicionamiento en todos los frentes, incluyendo el frente del café.

Y por qué lo podemos hacer, porque nos hemos unido, porque hemos logrado pasar las reformas sin precedentes en la historia de este país, ya lo señalan como el Gobierno más reformador y más progresista desde la época de López Pumarejo (Alfonso) y algunos dicen que inclusive más.

Esta unidad es lo que permite a los países, a las instituciones, a las ciudades y a las sociedades progresar. La división, la polarización equivale al estancamiento .

Estados Unidos por qué ha tenido tantas dificultades, porque dos sectores políticos no se ponen de acuerdo.

¿Por qué Europa está en las dificultades en que está? Porque es que nos dicen, qué es lo que ustedes tienen que nosotros no tenemos para salir de sus crisis y mantener esos indicadores? Pues tenemos gobernabilidad, nos hemos unidos, nos estamos uniendo, por eso le digo a todos los cafeteros y lo digo con amor y con admiración: no vayan a cometer el craso error de pelear entre ustedes, únanse, unidos los cafeteros jamás serán vencidos.

¡Muchas gracias!