2 de agosto de 2021
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Mi mujer es abogada.

9 de febrero de 2013

Trato a continuación de responder a estas reflexiones totalmente legítimas por su parte, querido lector.

En realidad no es de mi mujer, al fin y al cabo un tema personal e íntimo, de lo que quiero hablarles hoy sino de un tema mucho más universal como es la Justicia.

En mi caso, lector empedernido de prensa y de los medios electrónicos modernos y oyente de radio, aparte de la gran polémica actual que hay en España sobre todos los aspectos de la Justicia (organización,eficacia,honestidad,politización etc…) que invade los medios mencionados, se unen las charlas nocturnas con mi mujer alrededor de una cena frugal ( en la que no puede faltar un buen vino).

Durante el día mis lecturas sobre los grandes temas de lo que podíamos llamar macrojusticia se complementan con las anécdotas y detalles crudos y realistas de las aventuras y (sobre todo) desventuras de todo tipo de pequeños delincuentes,rateros, acusados de violencia de género, menores etc….ya que mi esposa es abogado «de oficio»,es decir se ocupa de prestar ayuda jurídica a personas sin recursos que son merecedoras de los beneficios de justicia gratuita.

Las conclusiones a las que he llegado en estos últimos meses sin tratar de ser exhaustivas serían las siguientes.

La justicia en España es ineficiente por lenta y mal organizada. No comparto la opinión acerca de la falta de medios y personal que siempre ponen como excusa sus responsables. Este argumento es manido, genérico y falto de contraste objetivo.Si se mejorara sólo un diez por ciento la productividad de los empleados de la administración de justicia y se usaran mejor los sistemas informáticos, se acabarían los problemas de archivo, dilaciones excesivas etc…Hay que hacer notar que un diez por ciento de mejora es un objetivo modestísimo si lo comparamos con lo que ha mejorado ese indicador en todos los sectores en los últimos 50 años.

La justicia en España es tremendamente  INJUSTA en lo que se refiere a igualdad de trato especialmente por razones de la capacidad económica del justiciable o por influencias políticas en el caso de los grandes temas de corrupción, tráfico de influencias, blanqueo de dinero y delitos fiscales etc..Basta con conocer y comparar el trato dado a los grandes que usan en su favor todo tipo de argucias legales pero de dudosa legitimidad, como prescripciones,invalidación de pruebas flagrantes, sobreseimientos e indultos inexplicables con la inflexibilidad e implacabilidad que gastan nuestros jueces y fiscales con los pobres desgraciados como la mujer que la semana pasada fue condenada a prisión por usar una tarjeta de crédito que encontró por azar, para comprar comida y pañales para su bebé.

La Justicia en España es, en general, limpia y honesta. Quiero decir que no es corrupta aunque habrá sus excepciones. Lo que si hay es un excesivo gremialismo, compatible con luchas internas entre asociaciones de jueces conservadores y progresistas y conflictos personalistas entre jueces estrella que suelen tener un ego del tamaño de Alfa Centauri.

Hasta aquí mis reflexiones de hoy. Le dejo, como siempre , querido lector el trabajo de establecer sus propias conclusiones en relación con su gran país.

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