17 de mayo de 2024

La película que se adelantó dos años a la renuncia del papa Benedicto

28 de febrero de 2013
28 de febrero de 2013

 

El largometraje, que comienza con el sepelio real del Papa polaco Karol Josef Wojtyla, se anticipa al cónclave que se reunirá en la Capilla Sixtina, en el que 115 cardenales elegirán al sucesor del Papa alemán Joseph Ratzinger.   

El escritor y periodista quindiano Jaime Lopera Gutiérrez ha tenido la generosidad de compartir con los lectores de El Campanario esta crónica tan extraña como oportuna, titulada HABEMUS PAPAM, como el filme.

El filme reprobado por la Iglesia

Nani Moretti, un director de cine italiano, estrenó hace dos años un filme de anticipación que causó en su tiempo furtivas protestas en el Vaticano, ese tipo de condenas que no suelen salir a la luz pública pero se difunden por todos los pasillos con sorprendente velocidad. Fuera de Cannes, el filme Habemus Papam ha tenido poca fortuna en otros países. Pero, con esas reprobaciones silenciosas, cientos de espectadores concurrieron al estreno en su país.

La película, We Have a Pope (2011), es la historia de la elección de un nuevo Papa luego de los funerales verdaderos de Juan Pablo II. El personaje es el cardenal Melville quien sufre un ataque de pánico cuando observa que tiene que salir al balcón tras su elección por parte del conclave de cardenales. El elegido, el cardenal Melville, interpretado por el actor italiano Michael Piccoli, se rehúsa a aceptar el cargo porque considera que no es la persona adecuada ni para el puesto ni para el momento. Sin embargo esta situación tiene que ser mantenida en secreto para no alterar los protocolos de la Santa Sede y las normas pontificias que los resguardan.

Un cónclave lleno de perplejidades

Mientras cunde el temor y la perplejidad en el conclave de cardenales encargados de la elección, el nominado se escapa de paseo por las calles de Roma, vestido de paisano, tropezando con situaciones disímiles y divertidas que el realizador italiano detalla con gracia. Como Melville es muy aficionado al teatro, la cámara lo persigue mientras asiste a unas funciones, donde se divierte y comparte con sus vecinos de palco el desempeño de los actores en escena.

El conclave decide entonces congelar la elección, y resuelven contratar a un famoso psicólogo (el mismo director de la película hace este papel, en compañía de la agraciada Margherita Buy), quien dialoga con el nominado para conocer a fondo las verdaderas causas de su desprecio al cargo. Esta parte, que le da forma a la comedia es, como lo dijo Moretti, una propuesta para conocer las razones de un sentimiento de inadecuación del personaje que aparentemente puede ser autodestructivo.

La crisis nerviosa del cardenal elegido

Porque el cardenal Melville no solamente no puede creer en su nombramiento, sino que sufre su crisis nerviosa mientras una multitud expectante y ansiosa espera la salida del Papa al ventanal de la Plaza de San Pedro. Miedo escénico, se diría ahora. En cierto modo, y aunque no lo reconozca explícitamente, este tipo de parodias de Moretti son similares a las de Buñuel: por ejemplo, aquella escena donde se muestran los rostros de unos cardenales rezando piadosamente para que no sean elegidos.

Eso sí, lo que nunca se sabe en la película es la razón por la cual eligieron a Melville. No obstante, a pesar de ser ateo, el psicólogo del Vaticano no pone en duda la honradez y la buena fe que se encuentran tras la sucesión del Papa; antes por el contrario, su intención parece ser la de identificar y reconocer los aspectos puramente humanos que se hallan detrás de una decisión tan importante para los prelados electores y para la inmensa muchedumbre de seguidores que tiene la Iglesia.

La película estuvo en Cannes

Después de su exhibición, un tribunal de Bari recibió una reclamación por abuso del servicio público, acusando a los realizadores de utilizar fondos del Estado para financiar una película que solo pretende ser un negocio a costa de las verdaderas realidades que se viven en el Vaticano. La película, filmada en varios palacios y calles de Roma, fue seleccionada para ser presentada en el Festival de Cannes del 2011.

Nanni Moretti es un director, actor, productor y cinematográfico italiano de sesenta años, nacido en la provincia de Bolzano, quien ha dedicado su vida al cine y al waterpolo, su gran predilección. Su biografía como realizador ha fluctuado entre el cine en clave de humor, y los filmes con implicaciones políticas como los que hizo en 2002, y años más tarde, criticando el ascenso de Berlusconi. Ganador de varios premios en Cannes, desde 1994, Moretii ha suscitado numerosas polémicas en torno a sus críticas fílmicas a los proyectos políticos de la derecha y la izquierda italianas. Como director artístico del Festival de Cine de Turín allí abrió las puertas a la crítica social con la aceptación de documentales basados en las realidades políticas de su país.

Tolón Tilin

En una reciente entrevista en «La Repubblica», (el diario romano que suele hacer el mejor cubrimiento sobre todo lo que tenga que ver con el Vaticano)  el director Moretti dijo que su película fue sin quererlo un anticipo a la renuncia de Benedicto XVI indicando que, a veces, el cine en verdad se puede anticipar a la realidad.