29 de julio de 2021
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“Jacobo Arango”, la baja más importante en 35 años en el norte de Colombia

2 de febrero de 2013
2 de febrero de 2013

El comandante de las Fuerzas Militares, general Alejandro Navas, confirmó la muerte del guerrillero, a quien se llegó gracias a labores de inteligencia.

Por su parte, el comandante de la Fuerza Aérea, Tito Saúl Pinilla, indicó que inicialmente fue bombardeado el campamento y luego las Fuerzas Especiales procedieron a ocuparlo.

Por ‘Jacobo Arango’, cuyo verdadero nombre es Luis Carlos Durango y quien llevaba 37 años en las Farc, el gobierno ofrecía una recompensa de 400 millones de pesos. En la operación murieron otros cinco guerrilleros.

En diciembre pasado, en una operación similar, habían muerto otros 14 guerrilleros del frente Quinto que, según Navas, ya quedó totalmente desmantelado.

Tras revelar detalles del operativo, Navas aseguró que las Fuerzas Militares quieren la paz, pero seguirán a la ofensiva contra las Farc.

La ofensiva contra las Farc fue también mencionada por el director de la Policía general José Roberto León, tras asegurar que «una cosa es La Habana y otra cosa aquí».

Subrayó que hay que diferenciar los diálogos de paz de la responsabilidad que tienen las autoridades de seguir garantizando la seguridad en el país.

Indicó que alias ‘Jacobo Arango’ era uno de los cabecillas más importantes de las Farc y tenía instrucciones de aumentar las acciones terroristas, las extorsiones y el reclutamiento en Antioquia y Córdoba.

Escalada militar en Colombia

Tres policías colombianos murieron en combate con las FARC cerca de la frontera con Venezuela. Lo ocurrido ayer se suma a otras acciones violentas del grupo guerrillero y del ejército colombiano en los últimos días.

Tres oficiales de la Policía de Colombia murieron ayer en un ataque del Frente 59 de las FARC entre el corregimiento de Carraipúa y la ciudad de Maicao, en el departamento de La Guajira, fronterizo con Venezuela. “Estos hechos se atribuyen al frente 59 de las FARC, aunque aún están en materia de investigación, pero lo que sí está confirmado es la muerte de tres oficiales de la Policía Fiscal y Aduanera de La Guajira”, aseguró la teniente Gisella Moreno, de la oficina de comunicaciones de esa institución.

Las víctimas fueron identificadas como el subintendente Elkin Niño Moreno y los patrulleros Andrés Quintero Forero y Hayder Ricardo Osorio de la Policía Fiscal Aduanera de la Guajira (norte). Lo ocurrido ayer se suma a otras acciones violentas del grupo guerrillero y del ejército colombiano en los últimos días.

Entre ellos, el secuestro de otros dos policías el pasado viernes 25 de enero por parte de la columna móvil Gabriel Galvis, del sexto frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el Valle (suroeste), quienes permanecen en su poder. También el frente 49 secuestró a tres ingenieros de la petrolera Gran Tierra en la localidad de Piamonte, en el departamento del Cauca, el pasado miércoles 30 de enero, a quienes dejó en libertad un día después por presión de los intensos operativos militares que se adelantaron en la zona, según las autoridades.

La muerte de los tres oficiales de la policía se registra luego de que el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, confirmara la muerte de seis guerrilleros, incluyendo a alias “Jacobo Arango” o “Jacobo Durango” jefe del frente noroccidental de las FARC, tras un bombardeo de las Fuerzas Armadas colombianas en Tierra Alta, departamento de Córdoba. Pinzón describió al jefe guerrillero abatido como muy cercano a alias “Iván Márquez”, el jefe del equipo negociador de la guerrilla. Además, el gobierno había informado el jueves acerca de la muerte de cuatro militares en un ataque perpetrado por las FARC en el departamento de Nariño (suroeste).

También, tres camionetas usadas por presuntos guerrilleros de las FARC, para secuestrar hace una semana a dos policías, fueron halladas con explosivos en una zona rural del suroeste de Colombia, informaron ayer fuentes militares. El secuestro ocurrió el viernes de la semana pasada, cuando los policías efectuaban una investigación por denuncias de extorsiones de un grupo armado en las afueras de la ciudad de Palmira, en el departamento de Valle del Cauca.

El gobierno asegura que el secuestro fue realizado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en el marco de un supuesto plan para la retención de miembros de la fuerza pública con el objetivo de ejercer presiones durante el proceso de paz que se cumple en Cuba.

Las tres camionetas usadas por los autores del secuestro para movilizar a los policías fueron encontradas a corta distancia del municipio de Florida, vecino de Palmira. La Fuerza de Tarea Apolo, un comando de élite del ejército, señaló que dentro de los vehículos fueron hallados unos 50 kilos del explosivo anfo, más letal que la dinamita, por lo que artificieros hicieron una detonación controlada. Los vehículos estaban abandonados cerca de la escuela de una comunidad indígena, cuyos dirigentes ordenaron suspender las clases y dieron aviso a las autoridades.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, advirtió este jueves que no se dejará presionar por las FARC mediante secuestros que, a su entender, buscan forzar al gobierno a aceptar una tregua bilateral. “Si las FARC creen que a través de los secuestros van a tratar de presionar al gobierno para lo que ellos aspiran, y es un cese al fuego, se equivocan. Todo lo contrario. Esto lo que nos estimula es a ser cada vez más contundentes. Eso que quede absolutamente claro”, dijo Santos durante un acto público.

La delegación de las FARC que protagoniza en Cuba el proceso de paz con el gobierno colombiano dijo en la víspera que no tiene información sobre este caso de los policías. Sin embargo, las FARC dijeron en un comunicado, publicado en Internet el martes pasado, que se reservan “el derecho a capturar como prisioneros a los miembros de la fuerza pública que se han rendido en combate”.

Por su parte, las FARC llamaron ayer a realizar una “gran campaña” para proteger la mesa de conversaciones con el gobierno, encaminada a poner fin a un conflicto armado de más de medio siglo. Al llegar al Palacio de Convenciones de La Habana, sede permanente de las reuniones, el jefe de la representación guerrillera, Iván Márquez, declaró que “es preferible darle tiempo suficiente a una iniciativa de diálogo, que perpetuar la injusticia y la guerra sin otra opción”.

La guerrilla, que no admitió preguntas de la prensa tras leer su comunicado, reprochó las negativas del gobierno de Santos a todas las propuestas que ha hecho, entre ellas la de declarar un cese al fuego bilateral o “regularizar” el conflicto para atenuar su impacto.

También, criticó la negativa del gobierno a la celebración de los diálogos de paz en territorio colombiano, a la solicitud de que el guerrillero Simón Trinidad (que cumple condena en Estados Unidos) participara en la mesa de conversaciones, o al pedido de una Asamblea Constituyente para refrendar los eventuales acuerdos de paz.

“Ya son múltiples y estridentes los ‘noes’ del gobierno a todas nuestras iniciativas en favor de la paz de Colombia. De complemento, el pueblo ha escuchado, a través de los medios de comunicación, la reiteración de la orden gubernamental de arreciar la guerra, que extrañamente ahora se hace acompañar de quejas por sus consecuencias, mientras se nos llama cínicos”, lamentaron las FARC. “Las FARC propusieron que los diálogos se desarrollaran en Colombia, de cara al país. El gobierno dijo NO. “Propusimos el cese bilateral de fuegos para suscitar en el país un ambiente de tranquilidad que permitiera un avance más dinámico de las conversaciones de Paz. El gobierno dijo NO”, afirmó el comunicado.