28 de julio de 2021
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“Ir tras los violadores, no sus víctimas”

5 de febrero de 2013
5 de febrero de 2013

La presunta víctima de violación también fue detenida. Miles de mujeres son violadas a diario en el contexto del conflicto, pero muy pocas encuentran el coraje denunciarlo como lo hizo esta mujer. En lugar de investigar a quienes supuestamente la violaron, son la mujer y el periodista, quienintentó contar su historia, los que ahora son juzgados en Somalia. Esto es totalmente inaceptable.

Se han escrito numerosas historias sobre este caso de violación que supuestamente comenzó en un campamento para personas internamente desplazadas en las afueras de Mogadiscio. El periodista todavía no había publicado la entrevista en ningún medio de comunicación antes de su detención, pero el Gobierno de Somalia sostiene que la mujer se inventó la historia y que le ofrecieron dinero en un intento de empañar la reputación del Gobierno.  Se basan en parte en el hecho de que la mujer se retractó de su historia al inicio de los interrogatorios durante su custodia. Fue puesta en libertad, pero dice mucho el hecho de que a pesar del ambiente hostil y conservador en que se encontraba, de inmediato volvió a presentar su caso al Fiscal General tan pronto fue liberada, afirmando que ella se retractó sólo porque fue amenazada durante su detención.

En este momento, la mujer y el periodista han sido acusados, en virtud del artículo 269 del código penal somalí, de ofender el honor de una institución del Estado, lo que conlleva una pena de prisión de varios años. Ellos, junto con el marido de la mujer y otras dos personas que actuaron como intermediarios, también enfrentan cargos relacionados con soborno. La mujer, quien está amamantando, es la única que no se encuentra actualmente en prisión, pero tiene el juicio previsto para hoy [02 de febrero].

Las autoridades tienen la obligación legal y moral de investigar todos los reportes de violación. Sin embargo, llevar a juicio a la víctima y los que la animaron a denunciar su caso, envía un claro mensaje no sólo a las mujeres en Somalia, sino también  a las mujeres de todo el mundo, de que deben guardar silencio o enfrentar la ira del Estado, que se supone debe protegerlas. Estas acciones también tienen un efecto amedrentador sobre los periodistas, como el arresto del que trató de sacar a la luz el alarmante número de asaltos sexuales en las personas internamente desplazadas (IDP) en campamentos de Somalia.

Las Naciones Unidas han confirmado que entre enero y noviembre de 2012, 1.700 mujeres fueron violadas en los campamentos de desplazados internos en Mogadiscio y sus alrededores. Sabemos que esto representa una fracción de los ataques reales ya que muchas víctimas de violación no tienen acceso a los servicios médicos para los exámenes, o tienen demasiado miedo o vergüenza de denunciar la violencia sexual.

Independientemente de los hechos de este caso en particular, al criminalizar a las mujeres que denuncian haber sido violadas, el naciente gobierno somalí está reforzando la cultura de silencio y estigma que rodea a la violencia sexual, y los perpetradores y futuros perpetradores se sienten envalentonados a cometer este delito con impunidad  sabiendo que serán protegidos por la inacción del Estado y por la vergüenza de sus víctimas.

Es hora de cambiar esta terrible ecuación. Ya es hora de que los gobiernos tomen responsabilidad del real y perjudicial problema de la violencia sexual en los conflictos. Sólamente mediante el reconocimiento de que existe un problema y tomando medidas para abordarlo finalmente podremos empezar a romper lo que ha sido llamado el mayor silencio de la historia. Mi oficina y todo el sistema de las Naciones Unidas estamos listos para ayudar a los estados a través de las medidas de capacitación necesarias para hacer frente al flagelo de la violencia sexual relacionada con los conflictos. Pero primero tenemos que comenzar con la premisa de que la denuncia de una violación no es un delito, pero sí lo es no perseguir a los violadores.

Los ojos del mundo están hoy puestos en Somalia. El Gobierno de Somalia ha expresado su compromiso de luchar contra la violencia sexual en todas sus formas; ahora es el momento de traducir estos compromisos en acción.

* Zainab Hawa Bangura es el Representante Especial de Naciones Unidas del Secretario General sobre la violencia sexual en los conflictos.