29 de julio de 2021
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¿Qué nos está pasando?

8 de febrero de 2013

octavio cardonaEsas noticias que estamos empezando a encontrar de nuevo y que nos informan de carros bomba, maletas bomba, tomas de pueblos, ataques a instalaciones militares e instalaciones civiles, regreso del secuestro, aumento de la extorsión, entro otros delitos, lo único que hace es hacernos perder la fe, hacernos perder la esperanza, hacernos creer que en definitiva lo que necesita este país es una mano fuerte, muy fuerte, pues la mano tendida parece no gustar mucho al interior de los grupos irregulares.

Este país enfrenta un conflicto que lleva varias décadas, eso es verdad, como verdad es también que los Colombianos venimos soñando hace mucho tiempo con un modelo de convivencia que no involucre a civiles, que no haga carne de cañón a niños de escuela, a profesores, sindicalistas, personal médico y asistencial,  jóvenes de barrios humildes, campesinos, y en general que no involucre a los que nada tienen que ver con un conflicto que ya es el momento de resolverlo, de acabarlo, de solucionarlo, no importa si es por la vía del diálogo, no importa si es por la vía de las armas, pero en todo caso no podemos permanecer callados esperando cuantas generaciones más nacen, se crían y se mueren dentro de una guerra, a veces silenciosa, pero siempre letal, que diariamente pone luto en varios hogares de este país.

Podrán pensar algunos, como lo han pensado otros en el pasado, que exigir un fin del conflicto, es una postura en extremo optimista, e incluso en extremo soñadora y fantasiosa, pero creo que el mayor problema es que nos hemos acostumbrado a vivir tanto con este conflicto y con esta guerra, que el pesimismo ya hace parte usual de la convivencia, al punto que muchos piensan que esa guerra es parte usual del paisaje que habitamos.
Hablar de guerrillas y subversión es asunto natural para nosotros, pero es asunto inconcebible en muchos países avanzados, lo que nos debe llamar a la reflexión, pues no podemos ver como natural en nuestro medio, lo que en muchas otras democracias es totalmente antinatural.

Al hecho aterrador de habernos mal acostumbrado a convivir con este conflicto de guerrillas, se suma la presencia de las bacrim como bandas emergentes, las bandas organizadas, los nuevos carteles del narcotráfico, los coletazos del paramilitarismo, y la delincuencia común, con lo cual el panorama no puede ser mas gris.

Los principales noticieros de nuestro país vienen abriendo sus espacios con noticias de bombas, asaltos, hostigamientos, destrucción de instalaciones y aumento de las acciones delincuenciales, lo cual hace unos meses había dejado de ser tan notorio y tan constante, por eso es que es válido preguntar que nos está pasando.

Me parece muy válido que el gobierno nacional intente diálogos de paz, pues es indudable que de hacerse efectivo cualquier acuerdo que culmine con un cese de acciones subversivas, indudablemente que los colombianos recibiríamos la mejor noticia en décadas, pero desafortunadamente lo que venimos observando en desarrollo de los diálogos, no son precisamente actitudes conciliatorias o pacifistas, muy por el contrario, lo que observamos son operaciones de lado y lado que si bien demuestran con creces que la capacidad operativa del ejercito está intacta y de hecho ha crecido bastante, también demuestran que la capacidad destructiva de los oponentes igualmente es bastante alta.  

Hace un buen tiempo teníamos muy alta esperanza de controlar la subversión por la vía de las armas, y aunque no hubo una erradicación total, su capacidad operativa estaba realmente reducida, lo que se advirtió en principio cuando se acabaron las pescas milagrosas, mermaron los ataques a la población civil,  se redujo el delito de secuestro y se aumentó el pie de fuerza en todos los municipios del país, pero hoy nuevamente vemos con impotencia como han regresado las tomas guerrilleras de pueblos al norte del Cauca especialmente, como el Huila vuelve a colocar su cuota de sangre, como en la Guajira matan a nuestros policías, y como en el Valle se da el secuestro de policías, asuntos los anteriores que nos muestran como es posible que regresen épocas aciagas, infaustas y azarosas, que firmemente creíamos en proceso de eliminación.

Los ciudadanos tenemos derecho a vivir en paz, por eso es que no esperamos, no deseamos y no queremos vivir de nuevo en la incertidumbre, en la inseguridad y en el caos, eso no lo queremos, eso no lo esperamos, lo que deseamos y buscamos es que de una vez por todas nos entreguen un país en paz, es un derecho que todos reclamamos y soñamos.

El estado debe hacer todo lo que esté a su alcance para entregar un país con las mejores condiciones para cohabitar, donde la paz y la tranquilidad sean la constante, para que en frente de cualquier dificultad de orden público no tengamos que preguntarnos, ¿ que nos está pasando?.