5 de julio de 2022
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Orlando Cadavid Correa
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Exportadores de barbarie

6 de febrero de 2013

Y además de los factores externos que influyen de manera negativa en los procesos de consolidación de una producción cafetera que genere bienestar para los productores directos y el país, es necesario tener en cuenta aquellos aspectos internos que hacen cada vez más difícil la actividad cafetera. Nos referimos a los precios de ruina que en estos momentos viene padeciendo el gremio, por cuenta de una valorización permanente del peso, resultado apenas lógico de la llegada de divisas extranjeras por cuenta de la fiebre de la minería. La cosa no es tan complicada: en la medida que entran dólares a granel, pierden valor frente al peso y los caficultores son los que padecen este fenómeno al recibir menos dinero por su producto.

La maldición del oro vuelve y juega, fenómeno también conocido como la “enfermedad holandesa”, que llevó a este país a una crisis que en estos momentos nos está tocando a la puerta. Pereira, Armenia y Manizales, otrora referente de bienestar y economía sólida, se encuentran disputando los primeros lugares en materia de desempleo.

Y para completar, en la medida que nuestro café pierde posicionamiento a nivel nacional e internacional, la fama de mafiosos, narcotraficantes y bandidos, sube como espuma. Y todo indica que nos estamos ganando esa fama por cuenta de quienes ven en los “Medios” una manera de enriquecerse sin medir las consecuencias nefastas que ello tiene para toda la comunidad nacional. Nos referimos a los dos canales nacionales de televisión más importantes que se han venido especializando en exportar cuantas historias se han escrito sobre secuestros, narcotráfico, mafiosos, hampones etc. Con un agravante enorme en la medida que esas figuras, protagonistas otrora de crímenes a granel, se van convirtiendo en figuras representativas de un modelo digno de imitar .

Si Colombia ha venido luchando de tiempo atrás contra el narcotráfico, bueno sería que se iniciara una cruzada para prohibir la producción y exportación de tanta basura que desdibuja la identidad de un país completo. Y si se aduce que debe haber libertad de expresión, también es bueno recordar que una persona y un colectivo, también tienen derecho a un buen nombre, que no se puede enlodar con las acciones de unos cuantos hampones que circulan en el imaginario colectivo como unos verdaderos héroes, por aquello del culto al “Vivo”.

Y si se hace alusión al hecho de que los Medios deben dar cuenta de la realidad, recrearla, digamos que estamos hasta la “coronilla” de que esa realidad que padecemos por cuenta de una inmensa minoría, es bueno no sobredimensionarla, y hacer de ella el pan de cada día.