29 de julio de 2021
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Santismo y uribismo se preparan para medir fuerzas

25 de enero de 2013

 

Las huestes uribistas han entendido esto como una clara intervención en política, aunque, sí lo es, no resulta fácil demostrarlo. Sin embargo, de la expresión presidencial se podría inferir que, al dirigirse a su Ministro, le está recomendando que encabece la lista a Senado para competir con el expresidente Álvaro Uribe o que se apreste a ser sucesor. O tal vez que asuma la jefatura de la campaña presidencial santista. Y como Vargas Lleras ha dicho que él hará lo que Santos le pida, seguramente cumplirá alguno de los roles que se pronostican.

Lo cierto es que, como han dicho los analistas políticos, el escenario de las elecciones de Congreso del 9 de marzo de 2014 pinta para una confrontación entre las fuerzas del uribismo y el santismo. Los allegados a Uribe dan por un hecho que éste será cabeza al Senado de una lista cerrada y que se inscribirá por firmas. Se han hecho cábalas acerca de cuántos senadores podría llegar a elegir esta lista.

La Unidad Nacional, por su parte, tiene nítido que no permitirá que prospere una ley de transfuguismo para evitar que Uribe se nutra con parlamentarios actuales que tendrían así la oportunidad de sumarse a la lista del ex Presidente.

En la Unidad Nacional, el representante a la Cámara del Partido Verde Alfonso Prada ha propuesto una reforma electoral que eliminaría la circunscripción nacional de Senado, lo que si llegara a ser posible afectaría la lista que se cree encabezará Uribe, pues al volver al esquema de los senadores de origen departamental, éste dispondría solo del electorado de Antioquia. Pero no es esta una iniciativa que los principales líderes del santismo estimen conveniente a casi un año de las elecciones parlamentarias.

Una de las urgencias del uribismo, siguiendo las instrucciones de su líder máximo, es definir el mecanismo a través del cual escogerá su carta a la Presidencia de la República, candidatura que parece surgiría entre los nombres de Óscar Iván Zuluaga, José Félix Lafaurie y Marta Lucía Ramírez, quien ha anunciado su deseo ahora de ser la candidata del Partido Conservador. Hay que ver, sin embargo, si el candidato uribista que se escoja logra demostrar la capacidad de arrastre del ex Presidente.

Lo otro que está en la agenda de la política nacional es lo que pasará con los partidos políticos a los que se les avizoran serias dificultades para lograr el umbral que obliga a cada lista a tener un mínimo de unos 450.000 votos, asumiendo que en marzo del próximo año votarán entre 13 y 15 millones de colombianos. De momento, los tiempos legislativos no alcanzan para una reforma del umbral y se prevé una desaparición de los partidos minoritarios como el Partido Verde, Mira y el Polo, y preocupa también el tema a Cambio Radical, de cuya fusión en el Partido Liberal se ha hablado, y al PIN, pero estas fuerzas tienen de ventaja que muestran una mayor cohesión, a diferencia del Polo que se dividió de manera dramática luego de proyectarse como una promisoria alternativa de la izquierda democrática.

Quedan también interrogantes acerca de si los diálogos de La Habana prosperarán y potenciarían electoralmente, a favor de la Farc, el movimiento Marcha Patriótica. En todo caso, no conviene a la democracia tanta debilidad y fugacidad en los partidos políticos. Es un factor que le resta consistencia al sistema democrático.

El Heraldo/Editorial