25 de septiembre de 2021
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Por qué admiro al «Mira».

10 de enero de 2013

victor zuluaga Creo que cualquier credo religioso está en el derecho de participar en política, de conformar partidos políticos, pero desde luego, entendiendo que al llegar al poder hay derechos ciudadanos que deben respetarse en materia política y religiosa. Y la situación puede ser al contrario, es decir, agrupaciones civiles que conforman igualmente partidos políticos, pero que en muchos casos impiden la creación de otros partidos políticos y buscan imponer partidos únicos o impedir el ejercicio o prácticas religiosas entre los ciudadanos.

En este sentido me ha parecido que el Mira ha ejercido la política a nivel regional y nacional, respetando la opinión ajena en materia religiosa y política y eso hay que aplaudirlo, así pueda uno tener reservas sobre la mezcla de lo religioso con lo político.
Ocurre, sin embargo, que hay posiciones rabiosas y fundamentalistas por parte de algunas religiones, como en el caso del Opus Dei en la religión católica. Recién se conoce a un grupo también católico, que sin autorización del Episcopado se ha ido lanza en ristre contra la senadora Gloria Inés Ramírez y Carlos Enrique Soto, de Risaralda. En una página Web y con el título de “Voto Católico”, descalifican  a los partidos Liberal, Verde, La U, y señalan específicamente a algunos senadores, en donde se incluyen los dos mencionados de Risaralda.

Y como quiera que la piedra de escándalo se relaciona con proyectos de Ley que se refieren a matrimonios entre seres humanos del mismo sexo, el aborto y la eutanasia, creo que cada creyente está en el derecho a decidir si quiere abortar o no (siempre y cuando se hable de peligro de vida de la madre o violación, etc), porque finalmente para los no creyentes, prima el ordenamiento constitucional, así éste vaya en contravía de las opiniones religiosas de la mayoría de los colombianos. La época de la política desde el pulpito ya pasó, afortunadamente. La creencia en un infierno para los herejes, de alguna manera ha sido modificada por las jerarquías religiosas.

Creo que con un Ordoñez basta como para que se amplíe más aquel concepto según el cual, priman las creencias personales religiosas, sobre los ordenamientos de la ley.

Finalmente, Gloria  Inés Ramirez y Carlos Enrique Soto, así como otros colegas, pueden sentirse halagados que se les haga propaganda política no pagada, en el sentido de mostrarlos como defensores de derechos a una muerte digna, a una convivencia con parejas del mismo sexo y a la decisión de una madre a abortar cuando se cumplan los requisitos señalados en la ley. Lo demás es anacrónico, medieval y retrógrado. Y es respetable para quienes así piensan, pero no para que ese mismo pensamiento sea impuesto a los demás. Ni más faltaba que se obligue al aborto cuando la madre se niegue a ello.

En Uruguay excomulgaron a todos los senadores que votaron favorablemente el proyecto de ley sobre el aborto. Amanecerá y veremos.