23 de junio de 2021
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Modelo convidó a más mujeres a narcofiesta que terminó en masacre

7 de enero de 2013
7 de enero de 2013

Según la única testigo del crimen, la esposa del mayordomo -quien se escondió en un edificio contiguo-, a la una de la madrugada se escucharon los primeros disparos que dieron inicio a la sangrienta vendetta mafiosa por el dominio de la llamada ‘oficina de Envigado’.

Vecinos aseguran que el grueso de los invitados, unas 30 personas, llegó a la finca el domingo 30, a mediodía, y que antes de las 9 p.m. comenzaron a abandonar el lugar para celebrar el último día del año en Medellín. Las cuatro mujeres que se quedaron en el lugar estaban ‘pisciniando’ desde el sábado, 29.

Por los efectos personales hallados, se cree que el anfitrión, Jorge Mario Pérez Marín, alias ‘Morro’, vivía en el predio, que ‘heredó’ cuando su jefe, ‘Rogelio’ -hoy preso en EE. UU.-, mató a otra de las cabezas de la ‘oficina’: alias ‘Danielito’, asesinado en noviembre del 2005.

Los investigadores calculan que entre las 11 y las 12 de la noche del día 30 llegaron (o regresaron) los asesinos, y que tuvieron al menos una hora para inmovilizar a las víctimas.

Los ocho invitados que quedaban en el lugar y ‘Morro’ -cabecilla de organización- fueron divididos en tres grupos. A las mujeres las llevaron a una habitación del segundo piso. Y mientras ‘Morro’ era conducido a la sala, a todas les dispararon en el pecho y cerca al rostro.

Una de las víctimas, Carolina Arango Geraldino, modelo de ropa íntima, al parecer fue la encargada de convidar a otras invitadas a la tradicional parranda de fin de año de ‘Morro’.

Simultáneamente, Juan Carlos Chica, Fernando Urán Mesa, alias el ‘Panadero’ y Carlos González Hernández, alias el ‘Mosco’ o ‘Alambre’ fueron llevados a la lavandería. Todos estaban de tenis y jean.

Los tres cayeron acribillados cerca de una pipeta de gas. En la pared quedó la evidencia del violento ataque. ‘Alambre’ -supuesto mandadero de ‘Morro’ y a quien autoridades señalan como el dueño del microtráfico en el Barrio Antioquia- quedó sobre los otros cadáveres, con disparos en el pecho y la mejilla izquierda.

Al parecer, ‘Morro’ fue el último en morir. El sicario, de 41 años, fue tiroteado en la sala de la gran casona, junto con otro de los invitados, Harold Maya Cano, de 25 años, cuyo cuerpo fue hallado a unos pasos del lugar.

Este último, estudiante de agronomía, comerciaba oro. Pero organismos de inteligencia aseguran que al menos dos de sus parientes registran líos judiciales. Uno de ellos, ‘Andrés M’, fue mencionado por ‘paras’ presos en EE. UU. como uno de los asesinos del principal testigo contra los capos Miguel Ángel y Víctor Mejía Múnera. Y se indaga su parentesco con Sigifredo Maya, extraditado a EE. UU.

Investigadores dicen que los autores de la masacre fueron al menos diez y que uno de ellos conocía técnicas de inteligencia. De hecho, habrían usado chalecos muy similares a los que utiliza la Policía.

«La casa tiene seguridad periférica, estaba en un lugar alto, para vigilar sus accesos, y la sellaron con concertinas. Es imposible que nadie se hubiera percatado de la llegada de los homicidas», explicó un investigador. Por la cantidad de evidencia hallada, se cree que los asesinos abandonaron la escena del crimen de inmediato.

Entre los invitados de ‘Morro’ que se fueron antes de la masacre está alias ‘Yordi’, sicario acusado de asesinar a dos policías antinarcóticos en julio del 2012. «El hombre salió de La Piscina el 30 de diciembre a eso de las 7 p.m. Y aunque sufrió un atentado hace unos días, hay versiones de que sigue vivo», dijo un investigador.

Otros que se salieron a tiempo fueron una mujer y los hijos de un exnarco, a quienes ‘Morro’ les sirvió de escolta. Ambos están en la mira de EE. UU.

Por ahora, los investigadores siguen tres líneas de investigación. La primera señala que hombres de alias ‘Sebastián’, el recién capturado jefe de la ‘oficina’, habría ordenado el crimen para recuperar el poder.

Otra hipótesis apunta a que el exjefe de ‘Morro’, alias ‘Valenciano’, ordenó el crimen desde la cárcel porque ni este ni ‘Pichi’ seguían ya sus órdenes.

La última señala que ‘Pichi’, el gran socio de ‘Morro’, quiere el poder total y facilitó la masacre. De otra forma no se explican cómo no estaba en el lugar.

Pero este niega su participación: «No soy responsable de la masacre (…), fueron ‘Tom’ o ‘Chatas’, ‘Guateque’ y ‘Diego Chamizo’ «, le dijo ‘Pichi’ a este diario. Y agregó que esos tres sujetos estaban en la fiesta.

La Fiscalía y la Policía avanzan en la investigación.
Allegados a las mujeres asesinadas aseguran que Carolina Arango, la modelo de ropa íntima, convidó a otras jóvenes, que terminaron en la trágica fiesta.

Arango vivía en un lujoso apartamento del exclusivo sector de El Poblado, cerca de Daniela Wilches, estudiante de comunicación social, a quien su familia identificó por un tatuaje.

» ‘Pichi’ andaba detrás de la modelo Carolina, y ella invitó a las otras, que estaban desprogramadas», aseguró una fuente judicial.
Wilches, de 24 años, estudiaba en Eafit, era oriunda de Bogotá, tenía un familiar piloto y vivía temporalmente en el sector La Aguacatala.

Diana Marcela Montoya Montoya también conocía a la modelo. Comerciante de profesión y quien deja un bebé de 11 meses, conocía de pasada a varios de los asistentes, que, al igual que ella, tienen familia en el barrio Buenos Aires.

La cuarta mujer, Gloria Natalia López Posada, era del barrio La América y llegó a través de otra persona.

Por su parte, la quinta presente en la masacre, la esposa del señalado mayordomo, ya testificó ante la Fiscalía. Dijo que estaba en una edificación contigua y que, cuando escuchó los balazos, se escondió en el baño. Hoy está bajo protección.