23 de junio de 2021
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MATEMÁTICAS DE COQUITO

15 de enero de 2013

rodrigo parejaSólo unos tipos de esa condición son capaces de tragarse enteras las afirmaciones que hace el DANE sobre la forma en que un compatriota distribuye su miserable salario mínimo, tal como quedó consignado en una noticia publicada en fecha reciente por la gran prensa.

De acuerdo con la poco creible dependencia oficial, el salario mínimo le alcanzaba el año pasado a un colombiano para alimentos, vivienda, vestuario, salud, transporte, educación, diversión, comunicaciones y otros gastos.

En alimentos, sentenció  el DANE, podía disponía de  $173 mil pesos, suma irrisoria con la que una familia de cuatro personas está condenada a soportar hambre los 30 dias del mes; en vivienda se daba el lujo de gastarse $228 mil pesos, lo que generalmente vale un garaje o un cuartucho en la peor pensión; y en vestuario – atérrense ustedes – ese colombiano podía gastar de su salario, la cantidad de $7.722 pesos. Es decir, un pañuelo y una media, si acaso.

Bienaventurados los funcionarios del DANE que al aplicar estas matemáticas de Coquito, colaboran de un tajo aunque sin saberlo, a reducir la inequidad y la pobreza, y a contribuir de manera cierta para que los colombianos hagan parte de la nación más feliz del mundo, aunque la realidad sea siempre tan distinta.

Saben acaso los señores de la pomposa oficina estadística que una bolsa de leche diaria para cuatro personas cuesta en el mes $57 mil pesos ? Y que diez libras de una carne muy regular, para un consumo semanal de dos libras y media por familia, lo que da derecho a un “ñervito” por cabeza, cuestan $60 mil pesos ?

Estos pocos artículos esenciales valen más de las dos terceras partes de lo que generosamente el DANE y sus matemáticos asignan al rubro de alimentos, sin tener en cuenta las verduras, el grano, el queso,  la mantequilla y otra serie de productos básicos en cualquier régimen alimenticio, así sea tipo faquir.

En la que pretende ser rigurosa y exigente repartición del salario mínimo, el DANE olvidó los servicios públicos, pero en cambio tuvo el desparpajo de incluir el rubro de diversión, obvio con cero pesos, aspecto vedado de por vida a los del mínimo, para quienes la única diversión parece ser el catre.

En el colmo del cinismo, después de hacer la caprichosa distribución del irrisorio salario mínimo, los funcionarios estatales se atrevieron a mencionar un  rubro adicional que denominaron “otros gastos”, tasados en $20.868 pesos,  y cuyos objetivos nos quedaron a deber.

Aunque si nos ponemos maliciosos y habida cuenta del generoso sueldo que los del DANE ya les ayudaron a gastar a los afortunados colombianos  que lo reciben, podrían ser, entre otros: un viajecito semanal a Melgar; o trimestral a San Andrés; o una canita cada mes para el jefe del hogar o en último caso, una entrada a cine para los cuatro miembros de la familia, aunque esto último vuelva trizas las fantásticas matemáticas de Coquito aplicadas por los del DANE.

Queda la esperanza de que en este 2013, como el mínimo subió el escandaloso 4.3%, los colombianos beneficiados sí puedan hacer realidad las alegres cuentas de estos desfasados funcionarios.

A todas estas, las empresas de medicina pre pagada hacen delincuenciales aumentos del 40, del 50 y hasta del 60%, ante la incuria y el silencio cómplice de la superintendencia de salud, organismo tan ineficaz como fueron los otros que en el campo financiero algo tuvieron que ver con el descalabro de Interbolsa. Pero qué carajo, somos el país más feliz del mundo.