15 de junio de 2021
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Más educación, menos delitos

11 de enero de 2013

octavio cardonaEsa decisión, que parecería intrascendente a primera vista, es sin lugar a dudas una respuesta de fondo a muchos problemas de la ciudad, pues es indudable que las jornadas escolares extendidas traen reflejos positivos en muchísimas áreas de comportamiento.

Lo primero que debemos decir es que mantener a los jóvenes en los colegios, desarrollando tareas académicas, lúdicas ó deportivas, significa sustraerlos en muchas ocasiones de un medio que algunas veces les es negativo, no siempre ocurre así, pero son muchos los niños y jóvenes que salen del colegio al medio día para entregarse a modelos de convivencia altamente perjudiciales, donde la calle solo les ofrece vicios, delitos y malos ejemplos, todo lo cual no necesariamente es aceptado o buscado por estos jóvenes, pero que de tanto observar pueden terminar haciendo aquello que es inadecuado. Basta con pasar por muchas esquinas de barrio en nuestra ciudad para ver grupos de jóvenes que por cuenta de la situación o por los ejemplos recibidos y por influencia del medio en que viven, se dedican al consumo de sustancias psicoactivas; en otras ocasiones a repartir el producto de acciones inadecuadas, en otras tantas a la violencia contra pandillas rivales y en las ocasiones menos dañinas al consumo de bebidas embriagantes.

La situación de las niñas no es menos difícil cuando actúan en un medio que les ofrece libertinaje y descontrol, siendo bastante frecuente encontrar niñas paradas en la esquina de muchos barrios a la espera del joven que le de una vuelta en moto o en carro, lo que termina siendo el inicio prematuro de una vida sexual sin control y sin responsabilidad. No siempre ocurre, pero ocurre más de lo que se quisiera, más de lo necesario y justo.

A lo anterior debemos sumar dos asuntos que son centrales en esta propuesta, el primero es que las grandes potencias no se destacan precisamente por las exiguas jornadas académicas, por el contrario, las estadísticas indican que los países con mejor calidad educativa tienen jornadas escolares mucho mayores que aquellos países con bajo nivel educativo, académico y de aprendizaje.

Digamos que mientras en los países asiáticos se estudia en promedio 220 días al año, en los países suramericanos se estudia en promedio 140 días y mientras en los primeros la jornada es de mañana a tarde, en nuestro medio la jornada es de cinco horas en promedio cada día, situaciones las anteriores que explican porque nuestros jóvenes no aprenden en un año lectivo lo mismo que se aprende en el mismo año en otras latitudes, lo cual es apenas entendible en la medida en que mientras allá estudian normalmente hasta las cuatro de la tarde y luego tienen jornada extendida o jornadas especiales, acá difícilmente hacemos las cinco horas al día. En países avanzados se estudia en promedio 1.760 horas cada año, mientras que en nuestro medio difícilmente llegamos a las 700 horas por cada anualidad.

Mientras en países avanzados existen jornadas escolares adicionales no para los estudiantes que van mal, sino para los que yendo bien quieren ser aún mejores, aquí nos resistimos a la implementación del modelo y para ello argumentamos de todos los modos posibles, entre esas excusas encontramos aquellas que dicen que los profesores van a trabajar más, que los profesores no tendrán tiempo de calificar exámenes o trabajos ni de preparar las clases,  que los niños se van a agotar demasiado, que los padres ya no van a ver a los hijos, que el presupuesto para ese cambio es demasiado alto, etc.

En Manizales estamos viviendo una situación que al parecer está ocurriendo en todo el país, y es que cada vez tenemos menos niños en las aulas de clase, no necesariamente como consecuencia de la deserción escolar, sino como resultado de una considerable reducción de niños e infantes y un incremento significativo de las personas de la tercera edad o adultos mayores, en otras palabras, la ciudad se está envejeciendo, lo cual ha dado lugar a que hoy no sean indispensables las jornadas escolares de tarde o noche, como ocurría antes donde en un mismo inmueble funcionaban tres colegios distintos, uno en la mañana con un rector y unos profesores, otro en la tarde con otro rector y otros profesores y unos más en la noche con su propio rector y sus profesores.

Hoy podemos utilizar una institución para que funcione un colegio integral, donde  antes funcionaban tres, y desarrollar los asuntos académicos en la jornada de la mañana y parte de la tarde, ampliando la oferta académica, pasando luego a una jornada en la que alumnos y profesores desarrollen las tareas y ejercicios que no quedaron debidamente entendidos en la clase, para finalmente dedicar esfuerzos a tareas lúdicas, donde los estudiantes en algunas jornadas aprendan panadería, culinaria, construcción, soldadura, carpintería, música, talla en madera, pintura, danza, teatro, sistemas, peluquería, etc., son solo propuestas. En jornadas extraclases podrían dedicarse al aprendizaje y la práctica habitual de un deporte o de un idioma.

Tengo la convicción que si nuestro estado dedicara más tiempo a la preparación académica de nuestros jóvenes y la posterior complementación de esa educación con disciplinas que bien pueden ser en parte algunas de las citadas, no solo obtendríamos jóvenes mas preparados, con mayores opciones y oportunidades, sino que le quitaríamos muchos jóvenes a la calle y la reducción de delitos y fracasos familiares sería realmente notable.

Los delitos y la inseguridad no se atienden necesariamente con condenas, el éxito no puede ser el aumento piramidal de la población reclusa. El éxito tiene que ser una sociedad mejor educada con mas compromiso y menos delincuencia, eso si cambia las cosas.  

Por eso es que me identifico de un todo con la propuesta de jornadas escolares extendidas, asunto que tiene que ser una excelente noticia siempre que sea llevado a la práctica, pues de lo contrario no será más que una promesa incumplida y una oportunidad real perdida y abortada.
Los recursos que se inviertan en educación, por muchos que sean, siempre serán pocos; por muchos que sean, nunca serán perdidos.

Confiamos en el éxito de la iniciativa, confiamos en que Manizales sea ejemplo para el país, donde la inseguridad en las calles sea cada día menor, donde la educación en los colegios sea cada día mayor. Educación con calidad y jornadas extendidas con jornadas adicionales son sinónimo de seguridad y menos delitos.