26 de febrero de 2021
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La viuda de Kirchner olvidó la curiosidad femenina

14 de enero de 2013
14 de enero de 2013

Según los despiadados críticos de la viuda de Kirchner, en su afán por llegar a Cuba antes de que colapsara su mentor, el  Presidente Hugo Chávez, dejó olvidado en alguna parte el llamado instinto femenino de la curiosidad. Se le quedó en la Casa Rosada, en Buenos Aires, o en el avión presidencial que la llevó en vuelo directo  del Ezeiza al José Martí.

El olvido se puso de bulto en el Hospital anónimo cuando las hijas de Chávez la invitaron a acercarse al lecho del enfermo, a saludarlo, pero algún temor frenó misteriosamente el propósito inicial de verlo de cerca, privilegio que se les permite a muy pocos amigos del mandatario suramericano, sin cámaras de televisión, ni celulares habilitados para tomar fotografías.

Las versiones llegadas de la capital cubana indican que doña Cristina se limitó a informarse de la situación de salud de Chávez a través de sus familiares allí reunidos y que después buscó contacto con los mandamases del cincuentenario régimen isleño, antes de emprender viaje de regreso a la capital argentina.

El CPB y el cierre de Juan Paz

El presidente del CPC (Círculo de Periodistas de Bogotá), William Giraldo Ceballos, aportó esta reflexión al debate nacional que generó en los albores del año nuevo el cierre de la página dominical de Juan Paz, que tenía tanto eco en las entregas cotidianas de El Campanario:

“Don Tomás: le quedó  mal, a pesar de lo bien rebuscada, la explicación a doña Irene Gaviria sobre la capada de la columna colectiva de Juan Paz.

Si yo fuera suscriptor de ese diario, me retiraría de inmediato porque, según lo explicado, El Mundo será ahora un “Cartilla Educativa de Democracia” y por esa razón las noticias y las opiniones dejarán su razón de ser para convertirse en textos explicativos de cada cosa.

Las redacciones del futuro

Y continúa con su exposición el abogado y comunicador. “Veremos entonces que la sala de redacción estará integrada por médicos para explicar las informaciones sobre salud y la loable gestión de las EPS, los abogados nos explicarán los códigos, los incisos y los parágrafos que han sido violados por los delincuentes de cuellos blanco, los grupos armados y los delincuentes comunes, los  economistas junto a los administradores de empresa nos dirán el por qué el comportamiento de los precios de las acciones, los “comodities” , el comportamiento de la inversión extranjera y de dónde provienen las utilidades en billones que semestralmente celebran los bancos.

Habrá igualmente zootecnistas, veterinarios e ingenieros forestales redactando las informaciones (no las noticias) del sector agrario y seguramente serán los congresistas los que redacten y decante  la información política y las actividades legislativas. Sobre ellos, los congresistas y los magistrados que expliquen los fallos, sabremos qué es  en verdad una democracia.

Menudo trabajo le espera a doña Irene para reemplazar a los periodistas que ahora, con el cambio en la estructura informativa y de contenidos,  no le sirven y se le vino El Mundo encima”.

Cabeza y cola

Parece que al periodista John Jairo Ocampo lo tiene sin cuidado el viejo y manido refrán, según el cual, “vale más ser cabeza de ratón que cola de león”.

El colega acaba de renunciar a la secretaría de prensa de la Casa de Nariño, cargo en el que acompañaba al presidente Santos desde el 7 de agosto 2010, para irse a hacerle la segunda, en las noticias de La FM, a la bugueña Vicky Dávila.

De pronto lo que más atrae al ex redactor de Colprensa para hacer el cambio es que la ”molienda” radial es de lunes a viernes, mientras que en Palacio las esclavizantes faenas son de domingo a domingo.

Como quiera que sea, bien viento y buena mar para Ocampo en el radiocentro de la 37 con 13, en el Barrio Teusaquillo de nuestros afectos.

Con la linterna de Diógenes

Transcurridos 17 días, todavía no encontramos al primer colombiano que, aparte de la presentadora María Lucía Fernández, se haya reído a mandíbula batiente  (como ella) con los insípidos episodios supuestamente humorísticos protagonizados, sin querer queriendo, a lo largo del año, para el 8 de diciembre, por la gente del Canal Caracol.

La teleaudiencia no se explicaba de qué se reía doña “Malú”, teniendo en cuenta que ella, como encargada de seleccionar las metidas de guayo de sus compañeros de nómina, conocía de sobra todas y cada una de las bobadas que le causaron tanta gracia.

Este modelito de las “inocentadas”, que introdujo con éxito en la televisión, en los 80,  el colega Mauricio Gómez, en 24 Horas, ya está mandado a recoger.

La Fernández encajaría en “La Luciérnaga” con “Risaloca”, un humorista que se celebra sin motivo de manera estruendosa unOS chistes tan flojos que en vez de reir, dan ganas de ponerse a llorar.

Tolín tilín

Pertinente el remate que le dio Gustavo Gómez, en Caracol radio, a la entrevista con Irena Gaviria, la editora de El Mundo: “el cadáver de Juan Paz será velado en la funeraria Gaviria, la de la familia propietaria del diario”.