27 de febrero de 2021
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El pasado que añoramos

18 de enero de 2013
18 de enero de 2013

victor zuluaga Con mucha frecuencia se escuchan voces elogiando las labores “titánicas” de unos colonizadores que llegaron a este territorio en el siglo XIX y fundaron pueblos y derribaron montañas y lograron empoderar la región como un emporio de riqueza alrededor del café.

No hay duda que cuando finaliza el siglo XIX en Colombia, ya el poderío que había tenido de tiempo atrás el Estado del Cauca, se encontraba en plena decadencia en la medida que la explotación de oro había disminuido de una manera dramática. Este es un factor que puede explicar por qué razón, Cartago, siendo la capital de la Provincia del Quindío, del “todopoderoso Cauca”, poco a poco se fue quedando a la vera del camino y ciudades como Armenia y Pereira avanzaban y se consolidaban como unas ciudades en donde su crecimiento y el desarrollo industrial y agropecuario, eran evidentes.

Pero así como el Estado del Cauca fue en su momento la cabeza visible de la riqueza metalífera del país, también el llamado “Eje Cafetero” tuvo su cuarto de hora que duró casi un siglo, precisamente con el respaldo de la “bonanza cafetera”: buenos precios en el exterior, la calidad del grano y el pacto internacional de cuotas.

Pero si el la riqueza derivada del café, fue el imán que atrajo la inversión industrial, lo cierto es que ya a finales del siglo XX , cuando se eliminó el sistema de las cuotas cafeteras internacionales, cuando el dinero del narcotráfico llegó a las zonas cafeteras y convirtieron los cafetales e n potreros y cuando se comienzan a abrir las puertas para el mercado internacional, bajo la presidencia de Gaviria, el proceso de deterioro económico en la región, se comenzó a mostrar evidente.

El terremoto que azotó a la zona cafetera en las postrimerías del siglo XX, puso en evidencia en ciudades como Pereira, la proliferación de inquilinatos y el hacinamiento, como resultado lógico del desplazamiento de campesinos hacia la ciudad. La crisis cafetera se mostró evidente.  Pero paralelamente al proceso de crisis en el campo, vino también a presentarse lo que podríamos llamar un proceso de “vaciamiento” de industrias que de tiempo atrás se habían asentado en las ciudades del Eje.

Es indudable que la “crisis” cafetera seguramente continuará, en la medida que la producción de café en muchos países, constituye una amenaza permanente para el logro de unos buenos precios, toda vez que incluso se han venido cultivando en el exterior, variedades de gran demanda por su sabor. Y otra cosa, ya lo que podríamos llamar “Eje” cafetero, se tiene en cuenta el volumen de producción, se ubica en el Cauca, Huila y Nariño.
Por lo tanto, se hace necesario repensar la vocación económica en el exejecafetro, teniendo en cuenta no ya un mercado nacional sino uno internacional con una producción de altísima tecnología.

Seguir soñando en reeditar un pasado glorioso es seguir persiguiendo una quimera, un sueño, que fue pero que ya, no tiene futuro.

Entre otras cosas: ¿La educación que se imparte en la región, está preparando profesionales para desempeñarse en qué campos?.