19 de junio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Aquí Neirayork

1 de enero de 2013
1 de enero de 2013

También puede considerar la posibilidad de la gestión para conseguir los recursos. El departamento podría aportarlos, pues no deben ser considerables.   Eso sí, una adecuada señalización es importantísima porque en un momento dado puede salvar vidas. Las señales constituyen la hoja de ruta para conductores y peatones y son tan necesarias como la nomenclatura y las direcciones.

No cuidan los árboles

Los niños no cuidan los árboles del parque. Hemos visto chicos que se columpian de las ramas y nadie les dice nada. Por favor, los padres de familia o en su defecto los profesores de las escuelas deben impartirles conocimientos elementales de urbanidad para que tomen conciencia sobre el comportamiento que deben observar frente a la naturaleza. Los árboles de la plaza son ornamentales y por lo tanto debemos protegerlos y cuidarlos. ¿Entendido?

Decae venta de periódicos

La venta de periódicos ha venido decayendo vertiginosamente en Neira. Lo puede testimoniar Samuel Aristizábal, quien ya no solo se dedica a comercializar revistas y periódicos sino Internet. Aristizábal vendía diariamente muchos ejemplares de “El Espectador”,  “El Tiempo” y “La Patria”. Hoy granea. En cambio, los cubículos donde están los computadores mantienen repletos. Son los cambios que nos van dictando inevitablemente la ciencia y la tecnología al paso del tiempo. Llegará el día en que estos periódicos vivan de la publicidad y circulen gratuitamente.  De este proceso se salva “Quiubo”, un pasquín digno de la calle del Cartucho de Bogotá. Por allí pasan todas las aguas negras de Manizales y Caldas. Cuando se hace contacto con este tipo de prensa, las manos quedan manchadas de sangre. Lamentablemente, este fenómeno se está dando en todo el país. Lo que ocurre en Neira es un reflejo del ambiente que se respira en Colombia. Es la consecuencia de la corrupción y la violencia.

Nostalgia de las chivas

Ya no se ven casi las chivas en Neira. Cuando Atormentaba viajaba con alguna regularidad, las veía en la carretera repletas de pasajeros con sus racimos humanos en el capacete. Con nombres sonoros como “Gaviota”, “Venus”, “La Zorra” y colores vivos y chillones como muchas casas campesinas, hacían sentir su presencia con el crujido de cornetas que parecían de tractomula. El ruido que producían sus cornetas apenas retumba en el silencio casi sepulcral del campo. Ya es poco usual tropezarnos con estos inmensos cajones que llevan pasajeros, bultos de café, racimos de banano y plátanos, perros, gallinas y hasta “patos”, dando un espectáculo que parece un carnaval rodante.  En verdad que sentimos nostalgia cuando vamos por la carretera y ya no vemos a “Gaviota” ni a “Venus”, así sea para quitarnos de la vía con un estridente ensordecedor pitazo.