18 de mayo de 2022
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Salario mínimo para el empleo

10 de diciembre de 2012

Así, la economía colombiana, aunque mantiene ritmos de crecimiento relativamente aceptables, se ha desacelerado. Infortunadamente, sectores generadores de empleo de calidad, como la industria, o de empleo masivo, como la agricultura, no pasan por su mejor momento. Precisamente, es en estos sectores donde la desaceleración ha impactado más.

A pesar del menor ritmo de crecimiento, el desempleo en Colombia ha venido disminuyendo lentamente y hoy está en un dígito. Sin embargo, este continúa siendo alto si se le compara con otros países latinoamericanos.

En estas condiciones, un aumento desproporcionado en el salario mínimo podría afectar negativamente la generación de empleo y agudizar, por la vía de los costos, la desaceleración económica.

De otra parte, la situación de la economía mundial no mejora y, por el contrario, tiende a empeorar, especialmente en los países de la zona del euro. Estados Unidos no ha logrado consolidar un crecimiento vigoroso y, al momento, la incertidumbre que existe con respecto a la situación fiscal se mantiene viva. Esto hace que los mercados se mantengan expectantes y bajo un manto de pesimismo.

Por tanto, en el frente externo no hay que cifrar las esperanzas de una revitalización de la economía colombiana. Más bien, hay que verlo como una amenaza latente para su adecuado desempeño.

La inflación se mantiene a raya, lo que sin duda representa un alivio para los bolsillos de los consumidores. Se estima que, en 2013, la inflación alcance niveles similares a los de este año, lo que ayudará a defender la capacidad de compra de los salarios.

La inflación, entonces, no deberá convertirse en un factor que presione al alza la fijación del salario mínimo.

No debe perderse de vista que el valor del mínimo no sólo beneficia a quienes lo devengan sino que hay otros salarios cuyo aumento está ligado a la variación de aquel. De allí la presión que los trabajadores organizados ejercen para conseguir incrementos altos del salario mínimo.

Tampoco debe pasarse por alto que el nivel de este salario afecta, a su vez, a otro grupo muy importante de individuos: ellos son los desempleados y los trabajadores informales.

Un incremento excesivo del salario mínimo impacta negativamente la generación de empleo y, de contera, hace que aumente el número de personas desempleadas. Igualmente, niveles altos del mínimo hacen que menos personas salgan de la informalidad.

Como se ha comentado en estas páginas editoriales, la definición del salario mínimo debe servir no sólo para, al menos, mantener el ingreso real de un grupo de trabajadores, sino que tiene, además, un papel muy importante en la generación de nuevos puestos de trabajo y en la formalización creciente de una gran masa de trabajadores informales.

En Colombia, al salario mínimo no se le tiene como un instrumento que ayuda al desarrollo del mercado del trabajo. Su alcance se ha restringido, y su importancia se limita a la negociación anual del mismo. Está visto que su diferenciación por edad, región o sector, aumentaría su eficacia y facilitaría la solución de los problemas que aquejan a este mercado. Ojalá que la agenda laboral considere este asunto como una de sus prioridades.

El Colombiano/Editorial