16 de junio de 2021
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Reflexiones de fin de año.

18 de diciembre de 2012

ferney pazHemos querido reivindicar el derecho de  exponer nuestro pensamiento y opiniones en representación de aquellos que no pueden ser  oídos o piensan distinto, propio de una  democracia participativa y de un Estado Social de derecho.

Que en las reflexiones de fin de año y los nuevos propósitos para el entrante, entendamos por fin que la paz debe ser el primer anhelo gubernamental y requisito fundamental para que lo poco  que queda de  la democracia resulte viable y los derechos humanos y sociales tengan una  vigencia efectiva.

La pregunta que nos formulamos, es el ¿porqué resulta tan difícil tomar medidas rápidas y eficaces para llegar  a acuerdos serios en una dirección que los colombianos parecemos tan ampliamente compartir?

A las partes  en pugnacidad, que   cedan en sus posiciones dogmáticas, que entiendan que no es posible imponer puntos de vista a través de la violencia y la extorsión o conservar prerrogativas como cuotas de poder y no como un servicio a un gran acuerdo nacional .

Al gobierno nacional recordarle el artículo  segundo de la constitución   que alude a que las “autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida- subrayo en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y  libertades.”

A la Rama judicial, que sus reflexiones estén dirigidas a la necesidad  imperiosa de procurar una justicia pronta y cumplida, con la imagen de un juez presencial, impersonal y neutro, que además de contar con una suficiencia formativa para su desempeño, ha de requerir que reconozca la importancia de su función jurisdiccional,  y la toma de conciencia de su obligación de satisfacer un deber, el deber de la justicia.

De igual manera, la  conveniencia por parte de los organismos rectores de revisar las políticas de descongestión que en  nada están favoreciendo  la eficacia y eficiencia judicial y si por el contrario creando incertidumbre e inseguridad jurídica, por la forma como   se vienen  produciendo los fallos judiciales,  ausentes del estudio y rigorismo jurídico, todo por el afán de cumplir unas metas estadísticas y  el sistema de  designación de quienes transitoriamente ejercerán   tan delicada misión .

Lo planteado  viene causando malestar en el campo jurídico procesal, por  cuanto se puede estar incurriendo en errores jurisdiccionales  a que alude el artículo 66 del la “ley Estatutaria de la Administración de justicia”, definido como el “cometido por una autoridad investida de facultad  jurisdiccional, en su carácter de tal, en el curso de un proceso, materializado a través de una providencia contraria a la ley”. Esos errores jurisdiccionales, constituyen una denegación de justicia.
Que se dé  una política de estado en materia de salud, pues se le ha tratado como un bien que se compra  y se vende en el mercado, olvidándose que la salud es un derecho humano, no un privilegio reservado a las gentes con recursos económicos, y se cumpla con las  directrices que sobre la materia ha  impartido la Corte Constitucional  en recientes fallos  sobre seguridad social.

Que el Congreso de la  República acepte que debe ser profundamente revisado y ejerza  con independencia el control político que le corresponde para recobrar la confianza ciudadana  perdida, con un régimen  estricto de inhabilidades e incompatibilidades, de conflictos de intereses y ausentismo parlamentario.

Que la sociedad  civil, de la que hacemos parte todos, imponga los criterios de transparencia, eficiencia, idoneidad, cuando de  escoger sus voceros populares  se trate, seleccionando a sus mejores  hombres o mujeres, que transmitan credibilidad y confianza pública y aplique la sanción social, a aquellos que  defraudaron la voluntad popular y pisotearon la dignidad  parlamentaria.

Que este  fin de año, sirva para  recordar que tanto los gobernantes, como los políticos deben tener la virtud de la  eubolia, o prudencia, que consiste en ser discreto de palabra, en ser cauto, reservado y evitar las  promesas  infundadas e incumplidas.

Que el sistema financiero y bursátil entienda  que con sus despropósitos, abuso y codicia, tienen responsabilidad en  la incertidumbre de millares de colombianos a punto de perder   sus viviendas por la irregular liquidación de intereses, contrariando normas  legales y aplicando el anatocismo  prohibido  en nuestro país y que  el gobierno ejerza las funciones de vigilancia y control para que no se repita  lo sucedido en “Interbolsa “, que pudo haberse evitado  a tiempo.

Que el año venidero llegue  lleno de esperanza y se busquen soluciones a la crisis  social y económica de un vasto sector de la población la cual no puede desconocerse, y se logre una purga integral de ciertas instituciones y funcionarios contagiados por la corrupción  que a gran escala afecta la estructura  del estado,  como  en el sector privado.

Si  el ser superior  nos renueva la visa terrenal, esta columna reaparecerá  en la tercera semana del mes de enero, no sin antes  enviar un saludo de navidad a los visitantes de este portal, con los deseos fervientes de unas felices festividades en compañía de sus familias y un 2013 pletórico de salud, trabajo y paz.

Bogotá. Diciembre 18 de 2012.

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