5 de marzo de 2021
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Pesar en el Quindío por la muerte del músico José Ramírez

17 de diciembre de 2012
17 de diciembre de 2012

La velación, que se cumple en la sala contigua a la catedral de La Inmaculada, asisten artistas, periodistas, funcionarios de los gobiernos departamental y municipal, conocidos, admiradores y familiares.

La Crónica del Quindío publicó una alabanza de su vida,de la cual sacamos los siguientes apartes:

Hablaba con la ternura de un niño. Cada que contaba un pasaje de su vida de músico, apretaba contra su pecho el inseparable amigo de siempre: el tiple.
Se ha marchado a la eternidad uno de los grandes músicos y compositores de Colombia: el maestro José Ramírez Trujillo. Su dimensión humana solo fue superada por el enorme talento para componer versos y llenarlos de música.

La velación se cumple en la sala contigua a la catedral de La Inmaculada.

Ramírez Trujillo vio la luz de este mundo en 1918, en Aguadas, Caldas. Su familia emigró al Quindío y se estableció en una finca en Pijao. Es allí, en 1935, donde José Ramírez empieza su vida de músico. Ensayaba y tocaba desde las seis de la tarde, después de la cena, en el corredor de la casa, acompañado de sus hermanos y animado por los trabajadores de la finca, prendía una tímida parranda de bambucos, valses, tangos y pasillos, matizada por un aromado café de la tierra.

Apenas había cumplido 17 años, un día domingo salió de la finca antes de despuntar el alba. “Bajé a Caicedonia a pura uña y me planté en una esquina de la plaza, con timidez, a cantar las coplas de las Hijas de Sánchez Cerro y muy pronto tenía un corrillo de gente que aplaudía cada copla, que por supuesto eran muy graciosas: (‘…en este rancho vive mi negra/ que alegra mi corazón/…las hijas de Sánchez Cerro/ no saben jugar al yoyo/, en cambio las colombianas/, la tiran hasta el cogollo/…’). Allí, en esa plaza, comprendí que a la gente le gustaba mi música, que yo tenía talento y que esa vaina me encantaba. Cuando volvía hacia la casa, a pura uña, alguien me decía por dentro que esa, la música, era mi razón de ser en la vida”. Y esa voz interior no lo engañó, lo puso como uno de los más grandes cantantes y compositores de Colombia.