26 de septiembre de 2021
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No somos enemigos de paz, pero no vamos a legitimar verdugos: Fedegan

20 de diciembre de 2012
20 de diciembre de 2012

«No somos enemigos de la paz, ni somos enemigos de negociar con las Farc el cese de la violencia. Pero siempre nos hemos opuesto y nos seguiremos oponiendo, con verticalidad y de cara al país, a que el precio de acabar con la violencia, el terror y el narcotráfico de este grupo, sea negociar con ellos el desarrollo del campo, porque han sido ellos quienes, al abrigo de la ausencia del Estado y la indiferencia del país todo, han destruido al campo durante más de medio siglo», dice una carta del presidente de Fedegan, José Felix Lafaurie, al coordinador del sistema de Naciones Unidas en Colombia, Bruno Moro.

Sostiene que los ganaderos han sido «las principales víctimas de la guerra y quienes más directamente la hemos sufrido», con los secuestros, extorisones y asesinatos de las Farc y luego de los paramilitares a quienes, agrega, se vieron obligados a pagarles extorsiones, como a los guerrilleros.

El presidente de Fedegan recuerda que la lista de ganaderos asesinados y secuestrados es de 3.000 y que algunos incluso han pedido la asesoría de Fedegán para ser beneficiarios de la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras. «No fuimos al foro porque no queríamos y no podíamos legitimar a nuestros verdugos», enfatiza Lafaurie
Rechaza que la guerrilla y organizaciones de izquierda hayan estigmatizado «sistemáticamente a los ganaderos ante la opinión pública como un gremio paramilitar y victimario» y afirma que «si algunos ganaderos traspasaron la línea de la legalidad y se convirtieron en delincuentes, que sean investigados y condenados».

Finalmente sostiene que Fedegán le cree al presidente Juan Manuel Santos cuando dice que ni la propiedad privada ni la economía de mercado se van a negociar con las Farc, pero que otra cosa es lo que le oyen decir a ese grupo guerrillero.
«El país quiere que se reincorporen a la sociedad (los guerrilleros), y nosotros también lo queremos, porque somos parte de este país; pero no estamos dispuestos a pagar ese anhelo con nuestro futuro. Si estuviera sobre la mesa el desarrollo industrial del país, los industriales hablarían más fuerte que nosotros mismos. Si estuviera sobre la mesa el desarrollo comercial del país, o en tela de juicio y también sobre la mesa la concentración de la propiedad de los medios, del sector financiero o de las comunicaciones, estos sectores despertarían de su indiferencia», agrega.