2 de diciembre de 2021
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Matoneo, homicidio, una vergüenza, entronización

4 de diciembre de 2012
4 de diciembre de 2012

osorio efraim

Para el Foro del Lector, de El Tiempo (9/1/2012), escribió el teniente coronel (r), de la Fac, Jairo Alberto Payán, en contra de la traducción del inglés ‘bullying’ (“uso de la fuerza o coerción para abusar o intimidar a otros”) por ‘matoneo’. Como argumento, presenta la definición que del verbo ‘matonear’ da la Academia de la Lengua: “Asesinar a alguien a traición, estando al acecho”. Y es así, en parte. Y propone como traducción adecuada la de “acoso estudiantil”. Pero ésa no es la historia completa, mi teniente coronel. Antes de su edición del 2001, El Diccionario no tenía el verbo ‘matonear’ (de aquí que, tampoco, el sustantivo ‘matoneo’), que únicamente asienta en la susodicha edición, pero como regionalismo de Costa Rica. El cuento es éste: En el latín clásico existía el adjetivo calificativo ‘mattus-a-um’ (‘húmedo, blando, macerado’), del cual, probablemente, según Corominas, salió el verbo ‘mattare’ (latín vulgar), con la acepción de ‘golpear, abatir’. Recordemos que ‘macerar’ es “ablandar algo estrujándolo o golpeándolo”. Desde el siglo XVIII se empezó a utilizar el sustantivo ‘matón’, con el significado de “hombre jactancioso y pendenciero, que procura intimidar a los demás”. Es la definición que da hoy El Diccionario. Hace más de cien años, ésta: “Guapetón, espadachín y pendenciero”. Y únicamente desde 1923 la misma fuente asienta el sustantivo ‘matonismo’, que define así: “Conducta del que quiere imponer su voluntad por la amenaza o el terror”, acepción que aún tiene. De manera, pues, mi teniente coronel, que la traducción del anglicismo ‘bullying’ por ‘matoneo’, más castizo, si en esto hay grados, ‘matonismo’, es apropiada. Y el ‘acoso estudiantil’ es uno de los medios de que se valen los estudiantes matones para amedrentar a sus compañeros, los más débiles, ¡cómo no! Y así, queda completo el cuento. ***

Escribe el padre Llano, Alfonso Llano: “¿Qué es un homicidio? Nos dice el Drae: ‘Es quitar directa y libremente la vida a una persona por parte de otra persona’ ” (El Tiempo, 11/11/2012). Víctima del virus del ‘por parte de’, el columnista infectó también a la Academia de la Lengua. ¡Qué horror! Desde mucho antes de nuestro nacimiento, padre, del suyo y del mío, El Diccionario ha conservado la misma definición de ‘homicidio’, a saber: “Muerte causada a una persona por otra”. ¿Y sabe por qué? Porque la preposición ‘por’, ella solita, sin la ayuda de las inútiles palabras ‘parte’ y ‘de’, desempeña cabalmente su oficio de señalar el agente de una acción. Envuelva, pues, esta locución, échela a la basura, y escriba en castellano, a ver si así, y con su ejemplo, empezamos a erradicar esta peste universal del idioma, peor que las plagas de Egipto. Me atrevo a afirmar que los reconocidos buenos escritores nunca usaron esa construcción, porque hasta la aparición de la maldita plaga únicamente se empleaba en oraciones como ésta: “Ese sinvergüenza dizque es mi sobrino por parte de padre”. ***

Transcribo con vergüenza lo que escribió en su columna sabatina de LA PATRIA del 17 de noviembre de 2012 Alejandro Samper Arango, porque con ello empuerco este espacio y posiblemente ofenda a algunos lectores. Así se expresó: “Aunque no le han detectado enfermedades de transmisión sexual, hay quienes dicen que Roy Barreras es una ladilla, otros, más atrevidos, que es una gonorrea”. Que esto quede impreso en Q’hubo, aunque no me parece adecuado, pase, porque de bajezas como ésa se nutren sus enfebrecidos clientes; pero que lo publique LA PATRIA, medio de comunicación caldense, honrado en épocas mejores por Rafael Arango Villegas, Luis Donoso y Silvio Villegas con sus geniales e imperecederos escritos, reduce nuestro diario a periodicucho. Es una lástima y un desperdicio que en un columnista que, aparentemente, tiene ‘máiz’ en el zarzo, su criterio esté en los jarretes. ***

En aquella época, nuestro país estaba consagrado al Sagrado Corazón de Jesús. ¿Lo estará también hoy? Y, ¿por qué no?, si en ese entonces en Colombia había también muchos colombianos… Por las mismas calendas, los católicos acostumbraban consagrarle el hogar, entronizando su imagen en él por medio de una ceremonia religiosa, llamada Entronización del Sagrado Corazón de Jesús. No ‘intronización’, pronunciación pueblerina que el escritor Eduardo García Aguilar recibió de sus “tías abuelas, que llegaban desde la provincia del oriente de Caldas, vestidas de negro, y ancianas de otros siglos con nombres como Dolores o Encarnación…” (LA PATRIA, 18/11/2012), pues, aunque hablando de otra cosa y equivocadamente, escribió: “…intronizando una ideología nacionalista y anti imperialista” (Ibídem, 11/11/2012). Digo equivocadamente, porque ‘entronizar’, en su acepción primaria, es “poner a alguien en el trono”; también, “ensalzar a alguien, colocarlo en alto estado”. La ceremonia religiosa, no litúrgica, de los católicos consistía en colocar, por primera vez, un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús en una vivienda, tradicionalmente en la sala, acción acompañada de alguna oración, la señal de la cruz y la aspersión del agua bendita sobre la imagen y los asistentes. Además: ‘Anti-’ es prefijo, por lo que debe ir pegado de ‘imperialista’. Para que sepa, no más. ***

Oportunidad: Los andenes de la VEINTITRÉS ya nos les pertenecen a los manizaleños ni a sus invitados, sino a cualquiera que desee montar un negocio.