23 de junio de 2021
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Las razones de la protesta de los mineros (2)

23 de diciembre de 2012

oscar gutierrezTodos desarrollan sus labores en lo que se conoce como cúbicos que, para mayor comprensión de nuestros lectores, podemos describir de la siguiente manera: A orilla del río Cauca hacen unos huecos verticales con una boca de máximo, 1.5 por 1.5 metros y, de hasta 25 y 30 metros de profundidad. Una vez llegan a la tierra firme, a “la piedra” -la llaman ellos-, cavan en dirección horizontal y van sacando, acurrucados o halando con los pies, como topos y a baldados, el material que después suben con malacates hasta la superficie y, allí, lo lavan para extraer el oro. Este oro -así extraído- requiere de motobombas que saquen permanentemente el agua de los socavones. De otra manera no es posible su explotación a no ser, que se haga usando pala dragas que abren unos huecos inmensos y que destruyen toda la capa vegetal y naturaleza adyacente.

Dicen que en algunos sectores, estos mineros tienen túneles horizontales de más de dos kilómetros conectados entre sí y -es sabido- que algunos atraviesan el río Cauca por debajo. Como es fácil de concluir, esta forma de sacar el oro de aluvión, siguiéndole la huella en socavones a esa profundidad, implica elevados riesgos para los mineros. Ellos lo hacen desde hace muchos años y, de alguna manera, se convirtió en minería tradicional, artesanal, así la ley no la reconozca como tal. Con ella, se evita el uso de dragas y cargadores para extraer el precioso metal.

De estos “huecos”, hay varias decenas en este sector del cañón del río Cauca. Y aunque no conocemos un censo cierto -en todo el territorio- se dice que son más de ochocientos mineros laborando -en muy difíciles condiciones- para alcanzar el sustento para ellos y sus familias.

Contrario a lo que podría pensarse en el sentido de que el gobierno nacional y los locales les brindaran respaldo para tecnificar la explotación, hacerla más segura y darles mejores condiciones de trabajo a estos compatriotas, el presidente Santos, expide decretos en los que los declara ilegales y le reafirma, a la policía, la orden de perseguirlos. Cuando ellos solicitan se les reconozca como mineros, se diluyen los procesos de legalización y se exigen una serie de requisitos que, en muchos casos, son imposibles de cumplir. Además, al ser considerados ilegales no solo se les acosa sino que, se les prohíbe el uso de maquinaria. Les decomisan las motobombas, los detienen –como les sucedió a 20 de ellos que adelantaban su labor en La María-Anserma- y les prosperan procesos penales por minería ilegal, corriendo el riesgo de que los condenen a penas de cárcel de dos a ocho años de prisión.

Por esas razones protestaron los mineros, y entonces preguntamos ¿Podrán las autoridades entender que aquí lo que se presenta es un problema social y no un problema delincuencial? ¿Podrá, el gobierno departamental crear una mesa que busque soluciones para estos y otros mineros artesanales o tradicionales? ¿Podrán estos compatriotas vivir y trabajar dignamente?

Espero que el gobierno departamental tome cartas en este asunto y haga lo que sea necesario, frente al gobierno nacional, para ayudar a solucionar este conflicto social. Los mineros quieren legalizarse y seguir trabajando en sus cúbicos, tecnificarse y mejorar sus condiciones de trabajo. No tienen otra opción. De allí derivan su sustento y el de sus familias.