31 de julio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¡Peligro inminente!

19 de diciembre de 2012
19 de diciembre de 2012

Los casos de inseguridad que están ocurriendo deben valorarse por la fiscalía y a la señora directora regional le corresponde una gran responsabilidad.

Los organismos del Estado, para este caso jueces, fiscales, Policía Judicial y en general la Policía, deben trabajar de consuno. No hacerlo es poner en riesgo a la región y negar apoyo a la Policía no impartiendo órdenes de captura como ocurrió después de un hallazgo hecho por unidades de esta institución en forma evidente en un edificio de la carrera 11 entre calles 12 y 13N, resulta no otra cosa que hacerles juego a los delincuentes.

Dos hombres habitando un apartamento al que llegaron tres días atrás, con antecedentes penales y apartamento que la Policía allanó encontrando marihuana, dos armas de fuego, y no un arma cualquiera, porque uno de los sujetos se lanzó por una ventana del apartamento con un fusil Buseh Master calibre 5.56, no podían estar haciendo nada bueno, pero fueron puestos en libertad con el argumento jurídico de una captura mal hecha.

Señora directora regional de fiscalía, usted sabe —porque sus condiciones profesionales son indiscutibles—, que para contrarrestar la inseguridad tiene que haber compromiso de todos. A mi me preocupa escuchar a los ciudadanos en los noticieros de radio culpando siempre a la policía. Si hay una autoridad en la Colombia de hoy más atada por el Estado de derecho, es la Policía. Para que los delincuentes puedan ser capturados la Policía necesita colaboración.

El ciudadano del común no alcanza a conocer las limitantes a que se somete a la Policía y por eso los uniformados mantienen en el ojo del huracán. Por un trabajo cuidadoso e inteligente de la Policía se capturó a uno de los autores del asesinato de la historiadora Olga Cadena.

La otra cosa es que la sociedad espera mucho de los medios de comunicación y de nosotros los periodistas. Pero estamos mamaos de que se nos considere calumniadores o injuriosos por decir la verdad. Por plantear públicamente los problemas sociales, políticos, económicos, de corrupción e seguridad que se presentan. Estamos en un fuego cruzado, con un agravante y es el problema de la guerra de la información o de la desinformación.

Muchas veces se informa mal o se improvisa en el comentario y se termina confundiendo a la opinión pública. He dicho que no soy oposición política de nadie. Ese es un cuento inventado para hacer creer que mis críticas carecen de fundamento y eso es mentira. Los problemas de inseguridad son de alto riesgo y no se puede bajar la guardia.

En el Quindío no se inventó la inseguridad que hoy por hoy recorre la mayor parte de las ciudades colombianas, pero sí se abrió paso al mejoramiento y ampliación de oportunidades a los delincuentes.

La autorización al parrillero en las motos y las ventajas adicionales decretadas por el gobierno departamental resultaron una buena oportunidad para la comisión de delitos y la fuga fácil de los delincuentes. La desarticulación de la fiscalía, la maraña que todo lo enreda en la URI cuando la gente llega a denunciar, el canto a la bandera en que se constituyen los consejos de seguridad, las estadísticas mentirosas, todo esto, atenta contra la seguridad.

Ahora se dirá que los fenómenos delincuenciales tienen que ver con el caldo de cultivo del desempleo; de todo se podrá decir, pero lo cierto es que el Quindío está en un peligro inminente y Armenia es más del 55% del departamento. Crónica del Quindío.