8 de marzo de 2021
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Indignación y tristeza en EE.UU. por la matanza en Newtown

15 de diciembre de 2012
15 de diciembre de 2012

La noticia

Red. Mundo. Washington, DPA, EFE .  Niños llorando, padres intentando cruzar el vallado, policías dando órdenes a gritos, y en medio de ello el ruido de las sirenas de las ambulancias. Los primeros informes e imágenes de TV que se conocieron ayer al mediodía de la escuela primaria Sandy Hook, en la pequeña ciudad de Newtown, en el estado norteamericano de Connecticut, son tan impactantes que incluso experimentados moderadores de televisión no pudieron controlar las lágrimas en sus ojos. Un hombre armado entró en la escuela y comenzó a disparar. Inicialmente, la Policía solo confirmó que el autor de la masacre estaba muerto, sin precisar cantidad de víctimas. Los medios estadounidenses hablaron de una treintena de muertos, entre ellos varios niños. Más tarde, la Policía local confirmó el trágico saldo: al menos 27 personas, entre ellos 20 niños y el propio asesino, murieron en la masacre.

Se trata de uno de los crímenes máEstados Unidosados sangrientos en la historia de Estados Unidos, que conmociona al país a solo diez días de Navidad. Al parecer, el autor del tiroteo era el hijo de una maestra del colegio atacado. Una periodista del canal CNN dijo que había hablado con la madre de una alumna de segundo grado que estaba en la escuela durante el tiroteo.

“Estaba en un aula con otros seis, entre ellos la directora, el vicedirector y el psicólogo de la escuela. Entonces se escucharon tiros en el pasillo. Tres personas salieron al pasillo… y solo volvió el vicedirector, gateando, porque lo habían baleado en un pie”.

Al parecer se dispararon 100 tiros. Cuando los niños salieron más tarde al pasillo, la directora y el psicólogo de la escuela estaban tirados en el piso, rodeados de sangre. La directora era relativamente nueva en el puesto y una “persona maravillosa”, dijo la madre de una alumna de tercero. “No se habría podido desear una directora mejor.

Todo esto no puede ser verdad”, afirmó la mujer indignada. El primer pedido de ayuda le llegó a la Policía a las 09:30 locales. Decenas de policías requisaron la escuela y pusieron a los niños a resguardo en un local cercano de los bomberos. Los padres fueron alertados por teléfono. Todas las escuelas del distrito fueron cerradas de inmediato.

Pocas horas después del hecho llegaron psicólogos al lugar para asistir a familiares y socorristas. “Un policía me dijo que era lo peor que vio en toda su carrera”, declaró una madre al canal CNN.

“Vimos a los policías y a muchas personas”, contó una alumna de tercer grado, Alexis. “Teníamos miedo y solo queríamos que vengan a buscarnos nuestros padres. A algunos les dolía mucho el estómago”, afirmó la pequeña. “Estábamos en el gimnasio y escuchamos los tiros. Entonces nos tuvimos que sentar todos contra la pared”, contó un chico tartamudeando. “Fue entonces que corrimos al local de los bomberos”. “Nos dijeron que cerráramos los ojos” Los niños evacuados relataron a la salida de la escuela el horror vivido: “La Policía nos dijo que nos abrazáramos, nos cogiéramos de la mano y cerráramos los ojos. Solo los abrimos al salir del colegio”, explicó al diario local Hartford Courant, Vanessa Bajraliu, una niña de nueve años. “Vi a los policías, a un montón de policías con armas en el pasillo”, declaró la menor.

Brendan Murray, también de nueve años, relató que estaba con sus compañeros en el gimnasio de la escuela del condado cuando escucharon “un montón de golpes” y los profesores les ordenaron que se escondieran en un armario, donde permanecieron ocultos durante 15 minutos.

Varios de los alumnos de la escuela de Newtown, una localidad de 30 000 habitantes al norte de Nueva York, fueron escoltados fuera de la institución por sus profesores entre gritos y sollozos, según relató la cadena NBC. Richard Wilford, padre de un alumno, se preguntaba desesperado: “¿Qué piensa un padre dirigiéndose a una escuela donde hay un tiroteo? Es el momento más aterrador de la vida de un padre… No tienes ni idea”. Confusión sobre asesino Es poco lo que se sabe sobre el atacante. En principio la cadena Msnbc identificó al asesino como Ryan Lanza, un joven cuya madre era maestra en la escuela. Al parecer, iba vestido de negro, con un chaleco antibalas y hasta cuatro armas. Su cadáver fue encontrado en un aula. Sin embargo, entrada la tarde persistía la confusión sobre el presunto autor y sus motivos en un día en el que el presidente Barack Obama pidió unidad para tomar medidas que eviten tragedias como esta.

En un primer momento se identificó al presunto autor como Ryan Lanza, de 24 años e hijo de una profesora del colegio, pero las últimas investigaciones apuntan a su hermano, Adam, de 20 años. No hay ninguna versión oficial sobre la identidad del sospechoso, que está entre los fallecidos, y la Policía tiene en custodia a una persona que está siendo interrogada por su supuesta relación con el tiroteo. El sospechoso habría asesinado primero a su padre antes de perpetrar el tiroteo y después habría matado también a su madre, profesora de la escuela Sandy Hook, de acuerdo con versiones de algunos medios.

La escuela Sandy Hook tiene 700 alumnos y se encuentra en medio de una zona boscosa, en la pequeña ciudad de Newtown. Al parecer, había introducido sistemas de seguridad recién este año. “No puedo entender nada de esto”, dijo una madre parada delante de un cerco policial. “Newtown es una simpática pequeña ciudad, no puede pasar algo así”. Newtown tiene unos 300 años de antigüedad y un aspecto muy pintoresco debido a sus tiendas de antigüedades y casitas cuidadas. Está cerca de playas del Atlántico y balnearios como Cape Cod o Long Island. Nueva York está a apenas 120 kilómetros y New Haven, donde se encuentra la prestigiosa universidad de Yale, está a 40 kilómetros.

En las redes sociales, las etiquetas “CTshooting”, “Connecticut”, “27Dead” se convirtieron en las palabras más repetidas, así como “Columbine”, en memoria de una de las masacres más recordadas en los centros educativos de Estados Unidos, que tuvo lugar en 1999 en Colorado y en donde murieron 15 personas. La conmoción por la tragedia sumado al rechazo del ataque fueron generales en Estados Unidos. Pero no solo eso. El tiroteo ocurrido ayer pone de relieve la urgente necesidad de que se frene el tráfico de armas ilegales, afirmó el grupo “Alcaldes contra las Armas Ilegales”.

“Escuchamos al presidente Obama expresar sus condolencias a las familias. Pero, lo que el país necesita de él es un proyecto de ley que arregle este problema”, señaló el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que copreside el grupo junto con su homólogo de Boston, Thomas Menino. Vigilia por control de armas La nueva masacre en una escuela en Connecticut ¿empujará a Washington a legislar sobre la tenencia de armas? Tras un año particularmente sangriento, el debate se reactiva.

La Casa Blanca se negó a tomar posición ayer sobre el tema de la reforma de las leyes que regulan la venta de armas de fuego. “No creo que hoy sea el día” para discutir de política, dijo el portavoz del Gobierno, Jay Carney, al ser consultado sobre la cuestión. “Creo que es importante en un día como hoy ver las cosas así, como sé que lo hace el Presidente como padre, y yo como padre, y otras personas que son padres, que es sintiendo una enorme compasión por las familias afectadas”, aseguró. Sin embargo, el representante demócrata Jerrold Nadler respondió inmediatamente a través de su cuenta de Twitter: “Si este no es el momento de tener una discusión seria sobre el control de armas, no sé cuándo arribará”. “(El asunto) sigue siendo (sobre) una persona inestable que tenía acceso a armas de fuego y cometió un crimen horrible contra niños inocentes”, explicó. “Llamo al presidente (Barack) Obama, al Congreso y a la población estadounidense a actuar más allá del ‘shock’ y, finalmente, hacer algo”, agregó Nadler.

Ayer, defensores del control de la tenencia de armas se reunieron al caer la noche fuera de la Casa Blanca, sosteniendo velas, rezando y demandando acciones al presidente Obama. 50 manifestantes se apiñaron durante la fría noche, algunos con carteles que decían “Protejan a nuestros niños: prohibición de armas ya”.