20 de mayo de 2022
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Emotivo adiós a Calero

6 de diciembre de 2012
6 de diciembre de 2012

“No se va, no se va, Calero no se va”, cantó ferviente la porra tuza. El ataúd del ex portero colombiano se detuvo debajo de los tres postes, justo donde marcó su leyenda y donde los aficionados de los Tuzos lo recuerdan como un héroe. En ese momento, antes de la homilía, la ovación y los agradecimientos bajaron de las gradas del estadio Hidalgo que derrocharon nostalgia.

“Quiero agradecerles de todo corazón, en nombre de mi familia, el haber aceptado a Miguel como Tuzo, agradecerle a la ciudad de Pachuca por aceptarlo como su hijo, a la directiva del equipo por hacerlo de su familia. Quisiera estar aquí por un título, pero contra Dios no hay que ponerse de frente. Miguel se va tranquilo”, expresó conmovido el hermano de Calero, Milton.
Las bombas de humo, los aplausos, y las porras acompañaron el féretro con el cuerpo del ex guardameta del Pachuca, fallecido a los 41 años ayer, luego de sufrir dos trombosis que le causaron muerte cerebral.

Su cuerpo, cargado por el plantel blanquiazul, dio una vuelta olímpica  como el multicampeón que fue con la escuadra hidalguense ante la presencia de su viuda Sandra, sus dos hijos (Miguel Ángel y Juan José), su madre Blanca, familiares, amigos y más de 10 mil aficionados.

Las coronas de flores, las mantas de apoyo y los rostros de tristeza fueron parte del paisaje del último viaje del colombiano, naturalizado mexicano en el coso pachuqueño.

“Miren, miren qué locura, miren, miren qué emoción, ya llegó Miguel Calero y llegó a Pachuca para ser campeón”, cantaba sin cesar la porra tuza.

El ataúd de Calero se detuvo a la mitad de la cancha, ahí reposó mientras la misa se llevó a cabo. Como testigos de su gloria alcanzada, estaban los 10 trofeos que alzó, incluidos cuatro títulos de liga y la Copa Sudamericana.

Gabriel Caballero, técnico del Pachuca,  colocó el campeonato continental justo enfrente del cuerpo de Miguel, los aplausos más sonoros se escucharon.
A esa ovación le siguió un video de semblanza, con discursos del fallecido futbolista demostrando su amor por los colores de los Tuzos. “Si volviera a nacer, me llamaría Miguel Calero y defendería los colores del Pachuca”, afirmó el día de su retiro como profesional.

Música triste, de añoranza siguieron a sus palabras.  Lágrimas de los asistentes al Hidalgo, sobre todo, de niños que crecieron con las atajadas inverosímiles y agónicas del sudamericano.

Luego, el silencio respetuoso por la memoria de Calero. El padre que ofició la misa mencionaba episodios de la Biblia y luego comparó a quien fuera capitán tuzo con el ave fénix para resaltar que los que que están con vida lleven a cabo el proyecto que encabezó Miguel.

“Hoy, venimos a honrar al Cóndor, aquel que con su grandeza, supo deslizarse para enseñar lo que son los altos vuelos. Hoy venimos a contemplar una caja con el cuerpo de Miguel Calero que dice Tuzo por siempre a alguien que vino a hermanar a México con Colombia y a alguien que nos enseñó cómo debe ser un guardameta y que al cumplir un objetivo se logra una meta”, expresó el cura.

Calero, el “Cóndor” se convirtió en inmortal, ya nadie está dispuesto a olvidarlo, pese a que su cuerpo,  que será cremado y  despedido entre vítores, no vuelva a estar presente el estadio Hidalgo, recinto en el que grabó su grandeza que hoy vuela hacia la eternidad.

Centenares de aficionados colmaron las graderías del Estadio Hidaldo, donde el equipo mexicano Pachuca oficia de local, y donde muchas veces, Miguel Calero le brindó tantas alegrías a los hinchas tuzos.

Precisamente ellos, la parcial tuza, acompañó en gran masa a “El Cóndor” en su último vuelo, un vuelo del que ya no regresará, sin embargo, su recuerdo quedó por siempre en la memoria de cientos de hinchas que gozaron con sus actuaciones.

Sobre una capilla improvisada reposó el féretro de Miguel Calero en la grama donde fecha a fecha se ganó a pulso el cariño del pueblo mexicano, y en especial, de la parcial del Pachuca, su último club como jugador activo y en el cual fungía como Director Técnico de Arqueros.

Fue una ceremonia muy sentida, con las banderas del Pachuca ondeando en las tribunas y los cánticos alentando a Miguel Calero, al héroe de mil batallas deportivas.

Tras la misa, los hermanos del exportero colombiano pronunciaron algunas palabras para agradecer a los asistentes por acompañar a su ser querido y por el gran cariño que le profesaron, finalmente la familia de “El Show” rodeó el ataúd y en una especie de liturgia tomaron sus manos para elevarlas al cielo y entonar el “vuela alto Cóndor, vuela alto” con el que culminó la ceremonia religiosa.

El cuerpo de Miguel Calero será cremado y sus cenizas serán repartidas entre sus familiares de Colombia y México, para de esta forma inmortalizar el recuerdo del gran ser humano y excelente profesional en los dos países en los que hizo gozar a la gente con su “Show”.