16 de mayo de 2021
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El triunfo diplomático de Palestina

10 de diciembre de 2012
10 de diciembre de 2012

albeiro valencia llano El pasado 23 de septiembre, en sesión de la Asamblea General de ONU, el presidente de la Autoridad  Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, pidió que a su pueblo se le reconociera como un Estado Observador, no miembro de la organización. Finalmente el 29 de noviembre la ONU le dio el estatus, por aplastante mayoría, lo que significa que a Palestina se le reconoce oficialmente como un país ocupado por Israel.

La tragedia de los palestinos

En 1922 Palestina era un protectorado de Gran Bretaña y este país se comprometió a organizar en ese territorio el Hogar Nacional Judío. Pero llegó la Segunda Guerra Mundial, la persecución Nazi contra el pueblo judío, el Holocausto y el complejo de culpa de los europeos por el silencio cómplice durante tantos años, cuando “soportaron” a Hitler para que avanzara y destruyera el Estado Soviético. De este modo se crearon las condiciones para organizar el Estado de Israel; pero “olvidaron” que Palestina ya tenía dueño y que los árabes no debían pagar las locuras de los nazis.

Como consecuencia la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 181, de 1947, sobre la partición de Palestina y la creación de un estado judío y otro árabe; Jerusalén fue declarada entidad especial, administrada por la ONU. Así empezó la tragedia para Palestina. Israel, con el apoyo de las colonias de judíos millonarios de todo el mundo, inició el rescate de la “tierra prometida”; afianzó relaciones políticas y económicas con las potencias de Occidente y se fortaleció militarmente. Hizo una jugada “maestra”: el 14 de mayo de 1949 proclamó su independencia, recibió el ataque de los países árabes (Egipto, Jordania, Siria, Líbano e Irak) y los palestinos perdieron el 77% de su territorio.

Cientos  de miles de palestinos fueron expulsados de su patria y, mientras tanto, el Estado de Israel siguió modernizando su ejército y se preparó para una guerra mayor, en busca de nuevos territorios. El 5 de junio de 1967 estalló la Guerra de los Seis Días, cuando se enfrentó a una coalición de países árabes, conformada por Egipto, Jordania, Irak y Siria. Un pequeño país, con mejores armas, alcanzó una fácil victoria y se quedó con los territorios de Franja de Gaza, Península del Sinaí, Cisjordania, Altos del Golán y Jerusalén Oriental. Los palestinos respondieron con el arma del terrorismo y surgió el líder Yasser Arafat, dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina, cuando el balance era bastante preocupante: Palestina se convirtió en una nación sin Estado, con cuatro millones de refugiados, mientras continuaban los asentamientos judíos con la estrategia de crear situaciones de hecho.

La última guerra entre Israel y el pueblo palestino

La organización política Hamás es el Movimiento de Resistencia Islámica, grupo palestino que se declara yihadista y nacionalista, con un claro objetivo: el establecimiento de un estado islámico en el territorio histórico de Palestina, que comprende Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza. Desde el nacimiento en 1987 se preocupó por su fortalecimiento y expansión. Por medio de la lista Cambio y Reforma alcanzó la mayoría absoluta en las elecciones palestinas de 2006 y formó un gobierno liderado por Ismael Haniyeh; desde esa fecha Hamás gobierna la ANP de la Franja de Gaza, mientras su rival político Al Fatah controla la ANP en Cisjordania. Como Hamás es considerado un grupo terrorista, Israel tendió un cerco alrededor de Gaza e inició un bloqueo que impide entrar armas y productos de libre comercio; así se explica la invasión israelí en la navidad de 2008 cuando murieron 1400 palestinos, la mayoría civiles.

Para quitarse de encima el bloqueo los islamitas de Hamás empezaron a lanzar cohetes sobre Israel y sus dirigentes encontraron la disculpa  para un ataque bien orquestado. A mediados del pasado mes de noviembre las Fuerzas Armadas de Israel desencadenaron la Operación Columna de Nube sobre objetivos bien seleccionados; murieron 19 palestinos, entre ellos 12 civiles, víctimas de una poderosa operación donde participaron cazabombarderos F-16, helicópteros artillados Apache y los famosos drones. Pero el objetivo principal de la operación era asesinar a Ahmed Yabari, jefe militar y el más importante símbolo de Hamás; el 16 de noviembre un misil acabó con su vida. Su muerte fue la chispa para la nueva crisis, pues el dirigente de Hamás, Ismail Haniyeh, anotó que contestarían las agresiones. En pocas horas lanzaron 50 cohetes sobre Israel; mientras tanto el gobierno de Benjamín Netanyahu dijo al mundo que estaban siendo atacados y justificó la nueva operación.

La comunidad internacional se mostró alarmada. Los pueblos árabes expresaron su solidaridad con Palestina, porque la Primavera Árabe produjo cambios; en países como Libia y Líbano se organizaron marchas a favor del pueblo de Gaza y las naciones del Golfo, como Catar se refirieron a los ataques de Israel como “un crimen asqueroso que debe ser castigado. La situación de Egipto también es diferente porque el país está controlado por los Hermanos Musulmanes, aliados de Hamás. Israel recibió el apoyo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama y del primer ministro de Canadá, Stephen Harper, para quienes los bombardeos contra Gaza son medidas de legítima defensa.
En este ambiente Israel desplegó su máquina de guerra contra un pueblo sin ejército, sin aviación, sin marina y sin el reconocimiento internacional de Estado. En la nueva oleada fueron bombardeados los arsenales de Hamás y lanzaron panfletos que advertían a la población de Gaza, que “por su propia seguridad debía evitar su presencia en las proximidades de agentes e instalaciones de Hamás”. Como la guerra parecía prolongarse el ejército israelí y el Gobierno llamaron a 75.000 reservistas. En este punto intervino el presidente de Egipto, Muhamed Mursi, quien envió a Tel Aviv a su primer ministro, Hisham Kandil, para concretar el cese de hostilidades; se decretó el alto al fuego, pero después de ocho días de bombardeos el saldo es de 168 muertos palestinos, 1.300 heridos y enormes daños materiales.

Un pueblo que sueña con el Estado

Palestina dio un importante paso. Ahora podría firmar el Estatuto de Roma para ingresar a la Corte Penal Internacional y denunciar los crímenes contra su pueblo: la construcción de colonias israelíes en su territorio, el levantamiento del infame muro y el bloqueo a su comercio, el control del agua y la detención arbitraria en los territorios ocupados.

Queda pendiente un punto complicado porque Estados Unidos e Israel amenazaron con aplicar represalias económicas si el gobierno palestino acudía a la ONU. Sin embargo la mayoría de los países de Europa se comprometió a no apoyar dichas sanciones. De otro lado Arabia Saudita y la Liga Árabe aprobaron contribuir con recursos económicos, en caso de asfixia presupuestal.

Queda otro importante punto y es la reconciliación entre Fatah, partido gobernante en Cisjordania y Hamás, en la Franja de Gaza, para de este modo avanzar hacia la conquista del Estado.