19 de septiembre de 2021
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El regalo navideño del doctor Santos

19 de diciembre de 2012

Como quien dice, el nuevo régimen impositivo castiga de una manera violenta y virulenta a la clase media en la medida que tiene mayores ingresos salariales y ha realizado grandes inversiones en el proceso de cualificación en el campo académico. En esas condiciones, la fuga de profesionales hacia países como Canadá y Australia, seguirá siendo el pan de cada día con el agravante que los costos para el país son enormes para la cualificación de dichos profesionales para que finalmente sean aprovechados esos recursos por los países antes mencionados. Cosa curiosa: cuando se presenta la migración de profesionales, nos ufanamos porque ello lo catalogan como un indicador de excelencia académica, pero si la migración es de capitales por parte de inversionistas, la cuestión se cataloga como de catástrofe. Total, hay que cuidar a los inversionistas y reducir hasta donde se puedan los impuestos que pagan. Pero si la fuga es de cerebros, excelente.

Así reseña Eduardo Sarmiento la reforma tributaria presentada por el gobierno: “En términos simples, el impuesto a la renta de las empresas se baja de 33 a 25% y se sustituye por un impuesto a las utilidades destinado a cubrir los presupuestos del Sena y el ICBF; como el primero reduce los recaudos en $8 billones, el segundo los eleva en $4 billones.

Se elevan las tarifas del impuesto a la renta de las personas naturales con ingresos superiores a $ 5 millones. Se eliminan los impuestos parafiscales al Sena, ICBF y aportes de la salud para ingresos inferiores a $6 millones.

Verdadera lástima que el doctor Santos no tenga el valor que sí tiene el presidente francés, como para que haga un remate de los vehículos de alta gama utilizados por tanta burocracia como la que hay en el Congreso, el Cuerpo Diplomático y tantos de los Institutos Descentralizados. Si esas medidas que ya presentó el señor Hollande, fuesen tomadas por el gobierno colombiano, estamos seguros que todos los asalariados estarían gustosos de contribuir con sus impuestos para el desarrollo del país. Pero la realidad es bien diferente por estos lares y se sigue dando el mismo mensaje perverso de que los políticos prometen pero al llegar al poder, incumplen: caso concreto, el doctor Santos que públicamente hizo la afirmación de que no habría nuevos impuestos durante su gobierno. Ya no se habla del doctor Santos sino del doctor Pinocho.