20 de junio de 2021
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El matrimonio igualitario

16 de diciembre de 2012
16 de diciembre de 2012

albeiro valencia llano Mientras tanto en Estados Unidos el matrimonio homosexual está autorizado en nueve de los 50 estados.
En Colombia el proceso ha sido difícil. El pasado 21 de noviembre se estaba desarrollando en el Senado el debate del proyecto de ley que buscaba permitir el matrimonio entre parejas del mismo sexo, cuando se escuchó la estrafalaria, desatinada y grotesca intervención del senador Roberto Gerlein. Su discurso no pudo ser más inoportuno y estrambótico al afirmar que es asqueroso, sucio y excremental, el sexo entre hombres y que “merece repulsión el catre compartido por dos varones”.

Sobre el tema notó el senador Armando Benedetti, autor y ponente del proyecto, que “rechazo las palabras de uno de los senadores presentes en el debate, porque dijo unas palabras de odio, de xenofobia, de discriminación”; y agregó que “las personas que votaron por la eutanasia, votaron por las libertades individuales, serían las mismas que votarían por esas libertades como es el matrimonio gay”.

Como era de esperarse la comunidad LGBTI protestó dentro del Congreso; cerca de 80 parejas protagonizaron un “besatón” y utilizaron pitos, pancartas y banderas. El presidente del Senado, Roy Barreras, ofreció excusas públicas a toda la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, personas transgénero e intersexuales) del país, por las declaraciones discriminatorias del mencionado congresista. De acuerdo con datos de Colombia Diversa, que defiende los derechos de esta  comunidad, se calcula que el 10% de la población del país es gay y que aproximadamente 300.000 personas hacen vida de pareja.

La posición del Senador Gerlein

En declaraciones para la revista Semana (noviembre 26, 2012) el senador Gerlein afirmó que no es homofóbico y anotó lo siguiente: “Por el contrario, mi mujer me critica por ser excesivamente amiguero ¡Por supuesto! Yo tengo mucho amigo gay que respeto y eso lo dije en la intervención. Porque además, casi siempre son sumamente inteligentes y es mucho lo que yo he podido aprender de ellos… A mí el sexo entre mujeres no me mortifica. El que me perturba es el sexo entre varones y por razones obvias…”

Pero el senador Gerlein ha tenido otras famosas “metidas de pata”. En el año 1998 dijo a las senadoras independientes que “las vaginas del Congreso se llenaron de malos pensamientos”. Recordando este hecho con la periodista María Jimena Duzán, afirmó con desparpajo: “¡Fíjese! Me tocó pedir excusas porque se me vino una andanada de los medios. Hasta mi mujer me criticó. Eso fue una improvisación que se me ocurrió en mala hora. Miré la cúpula del Salón Elíptico y se me ocurrió la frasecita. Pero repito, yo no tengo prejuicios. Pedí disculpas, pero no entendí la andanada de la gente contra mí, como no la entiendo ahora”.

Sobre este espinoso asunto anotó el senador argentino Osvaldo López, quien fue el primer hombre en casarse en su provincia con una persona del mismo sexo, que “Gerlein no puede convertir sus frustraciones en ley general… Habla como si hubiera tenido alguna experiencia frustrante, pero lo más grave es que reduce el alcance del matrimonio a una cuestión sexual, cuando es mucho más que eso… Ser gay es una elección de vida que surge de la naturaleza libertaria del ser humano y que existe desde que existe el mundo, aunque por miles de años fuera censurada” (El Espectador, 29 de noviembre, 2012).

Con el ánimo de enderezar el debate el Ministerio del Interior inició una campaña de sensibilización llamada “Respeto a la Libertad Sexual y de Género”, que tiene como objetivo combatir los prejuicios, estigmas sociales y culturales, contra las minorías sexuales. El problema radica en que aquí se combinan elementos políticos y religiosos, lo que define el tamaño de los obstáculos. Un ejemplo de lo anterior se sintetiza en el Procurador Alejandro Ordóñez, pues el  Jefe del Ministerio Público se rige por estrictas prácticas religiosas y no ve con buenos ojos el matrimonio entre parejas del mismo sexo.

Por fin, el 4 de diciembre, se votó el proyecto con 10 votos positivos y cinco en contra después de un mes de muchas discusiones. Su aprobación en primer debate generó diferentes reacciones, entre los sectores más tradicionales y en el seno de la Iglesia. Faltan otros tres debates en un recorrido lleno de obstáculos.