28 de julio de 2021
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Educación superior?

14 de diciembre de 2012

octavio cardonaSalvo las universidades de Estados Unidos y Canadá, América como continente no aporta muchos establecimientos a la lista de los mejores, pues las UNICAS universidades latinoamericanas que figuran en el ranking de las 200 mejores son la universidad autónoma de México y la universidad de Sao Paulo en Brasil, las que, por demás, ocupan puestos secundarios, es decir que ingresan en puestos muy intermedios del listado, asunto que nos debe llamar a la reflexión, pues no puede ser de buen recibo que mientras el continente cuenta con 35 países, el listado solo contenga cuatro de ellos, uno muy bien calificado, digamos que su desempeño es sobresaliente, definitivamente es el mejor, pues tiene 17 de sus universidades entre las 20 mejores del mundo, y 39 entre las 50 primeras, 66 dentro de las primeras 100, ese país se llama Estados Unidos; otro país aporta 7 universidades dentro de las 100 mejores del mundo, según la calificación y ese país es Canadá; los otros, aunque allí ubicados en esa lista de los 200 mejores, debemos decir que están regularmente calificados dentro de ese listado, pero digamos que bien calificados respecto del resto, esos países son México y Brasil. Del resto tendríamos que decir que estamos pesimamente mal calificados en el contexto mundial.

Que países como Guyana, Surinam, Uruguay, Bolivia, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Bélice, Dominica, El Salvador, Granada, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago, no hagan aporte alguno a la lista de los mejores es asunto que puede ser entendible, pero que países y economías como Brasil y México aporten cada uno una sola universidad, en puestos por demás regulares, y que Argentina, Chile, Colombia, Panamá y la misma Venezuela no hagan aporte alguno es asunto que nos debe llamar a la reflexión, es asunto que nos impone revisar lo que venimos haciendo y lo que vamos a hacer.   

Es que el asunto educativo hay que mirarlo con otros ojos, no como un asunto de simple cumplimiento por parte del Estado, sino como el eje central del desarrollo económico y social de una sociedad avanzada, salvo que sigamos creyendo que ganar mucho dinero es sinónimo de calidad de vida, pues si ello fuera así, México sería un paraíso con sus mas de 1.000 billones de dólares anuales de producto interno bruto y si miramos la realidad no es ningún paraíso, no es ningún referente de desarrollo, no es ningún referente de calidad de vida. Caso semejante ocurre con Brasil, que se proyecta como una de las más importantes economías de principios del siglo 21, pero que mirado el país de manera más aguda se advierte que su crecimiento económico no necesariamente se refleja en mejor calidad de vida en muchos sectores. Para que le sirve a Venezuela ser uno de los primeros productores mundiales de petróleo, si en calidad de la educación es uno de los últimos en todas las mediciones. De Colombia habrá que decir, que si bien es cierto que en lo regional tenemos avances que mostrar, a nivel mundial seguimos siendo bastante infortunados, basta con decir que la mejor calificada de nuestras universidades es la universidad nacional de Colombia y figura en el puesto 426 a nivel mundial.
La mejor universidad de nuestro medio es la universidad de Caldas, la que según las calificaciones es la número 17 a nivel de nuestro país y la 2254 a nivel mundial.

Uno de los temas más importantes por definir en el futuro cercano de nuestro modelo educativo, es el tipo de instrucción que se piensa impartir, pues mientras los países más avanzados se están dedicando por completo a modelar un sistema educativo con visión futurista, nuestro modelo educativo sigue rezagado en modelos culturales e históricos que si bien son importantes, no son el futuro de la humanidad, valga decir que mientras los asiáticos cambian sus textos educativos para que sus niños se eduquen en modelos globales, con clara perspectiva de futuro y con visión precisa de un idioma y un conocimiento global, los americanos seguimos modificando textos para aprender mas de historia y humanidades que de ciencia y tecnologías. Mientras en China cambiaron los textos para hablar más de ciencia y menos de Mao Tse Tung, en Venezuela también cambiaron los textos para hablar menos de ciencia y más de Simón Bolívar, es la famosa educación bolivariana del comandante Chávez.

Uno de los indicadores que más debe llamar a la reflexión es que mientras en América educamos mucho en humanidades, psicología, historia, filosofía, educación especial, trabajo social, desarrollo familiar, derecho, sociología, hacemos poco por educar en ciencias de la computación, ingenierías, matemáticas, físicas, químicas, ciencias aplicadas, etc. En los países más avanzados es muy al revés, en donde las humanidades ocupan el 2% máximo de la oferta educativa, la que en más del 90% es ocupada por aspirantes a ser ingenieros.

El modelo educativo de cada país se refleja en desarrollo, calidad de vida, comportamiento de sus habitantes y de manera muy puntual se refleja en muchos de sus hábitos culturales o sociales, es posible afirmar que en países más educados o con modelos más acertados, los índices delictuales son francamente inferiores a lo que ocurre en los países menos educados y con modelos más imperfectos.

Pensar en educación no puede ser entonces un asunto a partir del cual se resuelva un problema de tiempo libre de niños y jóvenes, no señores, tiene que ser un asunto que en definitiva más que de tiempo libre sea un tema de futuro, un tema de desarrollo, un tema que marque la senda del éxito de una Nación, pues de las políticas educativas que sean trazadas depende el presente de nuestra sociedad y el futuro de nuestra prole y de la prole de aquellos, por eso el compromiso tiene que ser conjunto, donde el estado marque el camino, los gobernadores y alcaldes asuman su obligación, no como un deber o una molestia sino como un compromiso con la vida y con la sociedad que representan, donde los padres entiendan la importancia que juegan en el futuro de nuestro país, donde deben dedicar mayores esfuerzos a la tarea propuesta, donde son el eje central de las políticas educativas, agentes especiales del éxito o fracaso de las políticas propuestas y finalmente los niños y jóvenes que deben entender que el desarrollo adecuado de un modelo educativo no se puede considerar exitoso solo porque nadie pierda el año, solo porque todos sean promovidos, pues lo más importante es entender que de ellos necesitamos ahora más que nunca, requerimos de su compromiso para que nuestro país empiece a ganar terreno en materia de avances en la educación, por ejemplo si nuestro jóvenes entienden que uno de los asuntos más importantes que aporta el sistema educativo al desarrollo de la humanidad es el trabajo en investigación, asunto del cual nos hemos alejado de manera casi total, lo cual si bien nos permite graduar cada año a muchos profesionales, nos impide asumir el papel de científicos y de investigadores, con lo cual aunque somos muy buenos para entender, somos muy malos para enseñar.             

Ese es mi concepto, quisiera conocer el suyo.