23 de junio de 2021
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Aún entre los demonios hay unos peores que otros

12 de diciembre de 2012

Porque frente a unos hechos tan aberrantes como la sanción simbólica que la Procuraduría le impone al señor Palacino por sus acciones truculentas al frente de Saludcoop; a la condena que se emitió contra Yidis Medina por recibir dádivas a cambio de su voto por el doctor Uribe, pero aún en libertad quienes le ofrecieron dichas  dádivas; a la lentitud que se puede observar por parte de la Fiscalía frente a la investigación del señor Palacino en la medida que el Fiscal Montealegre se declara impedido para intervenir en el proceso porque es amigo cercano de Palacino; y en fin, reelección de un Procurador que no acata los principios constitucionales en la medida que riñen con sus principios religiosos; frente a todo ello, bueno es señalar algunos síntomas de que no todo está perdido.

Nos referimos a la actitud temeraria de la señora Contralora de la Nación, Sandra Morelli, al insistir en la necesidad de ir hasta el fondo de la situación financiera de la Saludcoop para determinar cuál fue el destino de tantos recursos que ingresaron a dicha entidad por recobros, pero que nunca fueron entregados a unos supuestos beneficiarios que aparecen en la contabilidad. Y también una actitud valiente la que tuvo la Contralora para denunciar la nómina paralela que tenia instalada su antecesor, el doctor Turbay Quintero.

Y es también ha asumido una actitud valerosa Simón Gaviria a raíz de la situación que se ha presentado en la Interbolsa y que todo indica, hay muchos peces gordos que pusieron su grano de arena para que finalmente la entidad colapsara. Habla Gaviria de una serie de altos funcionarios que en determinado momento ocuparon cardos en Interbolsa y luego pasaron a ser funcionarios del Estado, como el caso del señor exministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry, del viceministro y del Superintendente delegado. Todo ello dentro de la perversa costumbre conocida como la puerta giratoria que permite pasar de un día a otro de un cargo público a otro privado y viceversa, sin que haya un tiempo prudencial para dar dicho paso. Y lo dice porque todo indica que hay entre los dineros afectados, recursos públicos representados en fondos de pensiones y 26 empresas. Evasión fiscal, lavado de activos y en fin una cueva de corsarios, era lo que representaba Interbolsa y en donde se encuentran comprometidos, ejecutivos de “alto vuelo” y por lo mismo, la actitud de Simón Gaviria de hacer bien la tarea que le corresponde como Representante, en materia de control político, que tanta falta le hace falta a este sufrido país.

Bien por la Contralora, bien por Simón Gaviria, funcionarios que no nos dejan apagar la luz de la esperanza.