26 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

VAYA CIRCO!!

14 de noviembre de 2012

rodrigo parejaEsa clase de espectáculos circenses de primera categoría parecieran estar reservados a las grandes capitales del mundo y no a estas ciudades de países subdesarrollados, donde sus habitantes tienen que conformarse con cirquitos de ínfima categoría,  para colmo solamente con el número de los funámbulos y a veces de los caripintados.

Así como en el fútbol hay equipos mediocres que de vez en cuando – aún contra su voluntad – se lucen y realizan unas jornadas memorables, también en estos mediocres circos se dan de golpe y porrazo jornadas que ameritan alguna reseña.

Fue por ejemplo la que protagonizó el jueves 1° de noviembre la asamblea de Antioquia con la elección de sus dignatarios para el próximo período, al término de la cual quedaron retratados de cuerpo entero todos sus integrantes como vacíos de cualquier ideología, disciplina y coherencia en materia política, aunque bien duchos en eso de buscar y sacar ventajas como sea.

Los que se suponían eran acuerdos serios y programáticos — como suelen denominar los politiqueros de oficio esta clase de acomodos burocráticos —  quedaron en añicos al primar sobre ellos las mezquindades y apetitos personales de todos los bandos sin excepción alguna, ávidos unos y otros de obtener dignidades(?), puestos y canonjías.

La llamada ley de bancadas, según la cual la sindéresis y la disciplina son las que deben primar en las determinaciones de partidos y grupos, fue derogada por los liberales más audaces, quienes en una novedosa interpretación  la aplicaron – cuatro de cinco – para dejar dizque en libertad de hacer lo que quisiera al quinto de ellos.

Menos mal que la vulgar jornada transcurrió dentro de la “unicidad” de todos los que participaron en ella, según el novísimo y revolucionario significado que al vocablo unanimidad quiso darle el ahora diputado y atrevido neólogo, Edison Muñoz.

En la vergonzosa peripecia del 1° de noviembre, los diputados de la asamblea de Antioquia hicieron evocar con pesar las mejores épocas de esa corporación, y mostraron sin ningún pudor toda la grandiosidad de su pequeñez.

Por actuaciones condenables como esa, digna de figurar entre lo peorcito,  tanto en sus propios anales como en la crónica de la politiquería local, es que cada cierto tiempo muchas voces llenas de argumentos y razones,  se escuchan en el país  para pedir la eliminación de las costosas y  estériles asambleas departamentales.

Si lo descrito ocurrió en este departamento por donde pasa el meridiano de la política colombiana —  frase oportunista que pronunció López “el viejo” para congraciarse con sus copartidarios antioqueños —  ya podrán imaginarse los lectores como será el asunto por ejemplo en La Guajira, Vaupés, Amazonas, Guainía y Chocó, para mencionar algunos sitios donde resulta probable que puedan superar lo hecho aquí.

Lo peor es que  nefandas actuaciones como esa sean ampliadas como gran cosa por algunos medios de comunicación, cuyos orientadores no pueden pasar un día sin visitar estos recintos donde pululan como huéspedes de honor la trampa, la zancadilla y la emboscada.

Jhonatan Silver * escribió lo siguiente, válido para el caso: “En la política lo real no importa demasiado. Lo importante es lo que parece real a los crédulos, y lo que parece real lo ofrecen los medios y lo compran los crédulos”.

*Personaje ficticio de la novela Cobra, de Frederick Forsyth, quien dueño de ese fina hipocrecía, fungía como asesor del Presidente de los Estados Unidos.