12 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Unas de cal y otras de arena.

16 de noviembre de 2012
16 de noviembre de 2012

victor zuluaga Esto, traducido a lenguaje llano significa que hay la “posibilidad” de que los capitales golondrinas, cuando especulan, “podrían” pagar más impuestos.

Y más adelante, cuando se le pregunta si la no tributación sobre dividendos por parte de las empresas, no desestimula la expansión y reinversión por parte las empresas y responde: “…si los empresarios no invierten están fregados, porque no hay empleo; si se reparten todas la plata comprando apartamentos en Miami y jugando golf, pues en una embarrada, pero en parte tienen derecho…”
Y entonces uno se hace la siguiente pregunta: Si no hay incremento de impuesto para los industriales y por el contrario, se reducen los gravámenes que se han venido cobrando con destino al Sena y al ICBF, ¿de dónde van a salir los dineros para compensar lo que no se cobra a los empleadores y lograr más recursos?. La respuesta la da el mismo director de la DIAN, Juan Ricardo Ortega: no se van a subir los impuestos a aquellos que están generando empleo (los grandes comerciantes e industriales), ni a los sectores pobres de la población (los de salario mínimo, desempleados y en general, el “pobrerío” para utilizar un término usado en Argentina). Como quien dice, por descarte, la clase media es la que va a llevar del “bulto”, incluyendo como es lógico a los pensionados. Pero se dice que en relación con los jubilados, existen pensiones     que superan los quince millones de pesos y en estos momentos están exentas de impuestos. Pero a renglón seguido en el proyecto se habla de que las pensiones se gravarán cuando superen los tres millones de pesos.

En síntesis, a los empresarios no se les aumenta el impuesto sino que se les rebaja, porque existe el temor de que se puedan ir con sus capitales a otra parte, por aquello de que el capital no tiene nacionalidad y se invierte donde haya ganancia. A los pobres, pues no hay de dónde sacarles un incremento a sus impuestos, pues ya está bien que paguen con el IVA su cuota parte de impuestos. De manera que como la clase media no tiene capitales que pueda sacar del país e irse, y además tiene sus ingresos usualmente derivados de un empleo, cuyo salario recibe por nómina; no hay forma de ocultar sus ingresos y por lo mismo les cae el peso de la tributación sin piedad alguna.

Pero entre las noticias sobre las próstatas del presidente y del vicepresidente y las peleas entre Uribe y Santos, la reforma tributaria se abre paso lentamente y la única posibilidad de que se eche reversa en ella es por un lado, las manifestaciones de los estudiantes del SENA, las madres del ICBF y los señores congresistas que no quieren ver menguados sus enormes ingresos tan pronto se jubilen. Paradojas de la democracia: los pensionados con sumas astronómicas pueden salvar a los pensionados de clase media, hundiendo la reforma.