27 de noviembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Un tren sin rumbo

23 de noviembre de 2012

De acuerdo con directivos de la concesión, que ya en el 2007 había cedido parte del contrato al concesionario Ferrocarril del Oeste, ha faltado gestión gubernamental para adquirir terrenos que se necesitan, específicamente en 17 tramos entre Pereira y Cartago, por lo que ha sido imposible terminar las obras en forma efectiva. Lo triste es que este es el segundo aplazamiento desde el 2010, cuando se llegó a decir que para finales de ese año el tren ya estaría en funcionamiento y que el corregimiento de La Felisa, en el municipio de La Merced, recibiría los primeros vagones.

Lo que se conoce es que no ha sido fácil comprar algunos lotes y expropiar otros que se necesitan, por lo que procesos jurídicos se han convertido en los dilatadores de la culminación de la red férrea, que en total se busca que tenga unos 500 kilómetros de longitud. La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), que ahora lidera este proyecto, viene trabajando para cerrar la adquisición de 13 predios en Cartago, pero la demanda que se acaba de presentar hará que el proceso se haga más lento, y que el soñado tren esté lejos de echar vapor.

La falta de recursos de los constructores también sería otro factor para dejar en el aire el destacado macroproyecto, sobre el cual se habla desde hace más de una década, y que curiosamente sí ha tenido buenas dinámicas en los tramos entre Buenaventura y el centro del Valle, donde incluso ya mueve grandes cantidades de carga. De hecho, es muy posible que ahora el tramo hasta Caldas pase a manos de Ferrocarril del Oeste, concesión que viene trabajando en el tramo que nace en el puerto sobre el Pacífico.

En mayo pasado se anunció una inyección de 70 millones de dólares al proyecto, con la llegada de nuevos accionistas, y en agosto hubo euforia porque en el tramo que ya está terminado, entre Buenaventura y Yumbo, se retomaron las operaciones comerciales, las cuales se han mantenido sin interrupción hasta el momento, y han demostrado que se logran interesantes ahorros en tiempo y en recursos en el transporte de mercancías. La idea es pasar pronto a lograr desplazamientos hasta la zona de Palmira, donde tienen asiento grandes ingenios azucareros. Así, mientras que en el Valle la obra avanza, en el resto del occidente del país se queda frenada.

La situación de esta obra nos lleva a reflexionar acerca del poco avance que vienen teniendo nuestros macroproyectos regionales, entre los que también se cuentan el Puerto Multimodal de La Dorada, el Aeropuerto del Café y la renovación urbana de la Comuna San José en Manizales, entre otros. Valdría la pena preguntarse por qué las obras que consideramos vitales para nuestro desarrollo regional se quedan estancadas, y las que de pronto dan unos pasos iniciales encuentran en el camino toda clase de dificultades.

Si queremos tomar los senderos de la competitividad y salir adelante como región, sin quedarnos rezagados frente al resto del país, es clave que obras como las del tren a La Felisa hallen soluciones rápidas. Esa sería nuestra conexión más eficiente hacia el Océano Pacífico en el corto plazo y la posibilidad de llegar a la Costa Atlántica, después de extender su recorrido a través de Antioquia, como se ha pensado. A los otros macroproyectos también es necesario encontrarles el rumbo e insistir en sacarlos adelante.

La Patria/Editorial