5 de diciembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Proyecto urbanístico reivindica el valor del borde paisajístico

29 de noviembre de 2012
29 de noviembre de 2012

El desarrollo de Manizales ha tendido a dinámicas en las que grandes masas de vivienda acaparan el territorio sin planeación y donde el hombre irrumpe sin censura en el ambiente.

Desde esta preocupación manifestada por doce estudiantes del taller de séptimo semestre de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la UN en Manizales, surgió la propuesta de intervención en un sector de la ciudad limitado por la Avenida Kevin Ángel, la Glorieta San Rafael, la Baja Suiza y el Cerro de Oro, este último catalogado como uno de los bordes de la ciudad, el cual fue eje de la propuesta.

Este trabajo que ganó el segundo puesto en la convocatoria “Bordes: Paisajes en Alerta”, realizada por la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas, partió de una metodología de análisis de la cual surgieron los tres principios mencionados, que a su vez se manejaron en tres escalas: barrial, sectorial y de ciudad; en cada una de estas, los jóvenes proyectaron una serie de intervenciones.

“Lo más interesante de la metodología fue que todo lo que desarrollamos surgió a causa del lugar, era específico para ese sector y no podrá ser realizado en otra parte, pues lo urbanístico tiende a ser un aspecto poco genérico porque cada lugar tiene sus condiciones y sus propios determinantes”, indicó Juan Martín Arias, integrante del grupo ganador.

Con respecto al borde, elemento central de la convocatoria, el concepto vital del proyecto fue reivindicar el papel de la naturaleza y no competir con ella. Desde su responsabilidad como arquitectos e interventores de la ciudad, el compromiso fue trabajar con lo ambiental de una manera más consciente.

“La propuesta funcionaba como un sistema verde, de economía y de potencialización de un sector en el que era crucial el tema del borde que está en alerta, donde no se sabe realmente en qué punto lo gris y lo verde se entremezclan; por tanto, necesitábamos ese elemento amortiguador y creo que eso fue lo que los jurados valoraron en el concurso”, expresó Luisa Agudelo Cardona, miembro del equipo.

En este sentido los estudiantes propusieron una serie de intervenciones entre las que se encuentra la generación de un eje educativo que conecte las instituciones del sector, vivienda en altura para consolidar el carácter residencial presente y acompañar el espacio público con equipamientos que generan conexión e interacción entre los habitantes.

Como acceso al lugar, el proyecto ofrece conexión peatonal y una sucesión de zonas públicas acompañadas de un eje comercial y un complejo deportivo que congrega las prácticas recreativas y lúdicas.

Igualmente, plantearon la consolidación de la actual conexión del Cerro de Oro como borde urbano y paisajístico vehicular haciendo uso de pasarelas, recorridos y miradores que acompañen la ladera de protección y fortalezcan las prácticas sociales autóctonas.

En este lugar se propuso también un bar-restaurante, un parque interactivo, un centro de investigación y un hotel, así como un tranvía como medio de trasporte mecánico de bajo impacto, para generar una conexión Cerro de Oro – sector – ciudad. Agencia de Noticias de la Universidad Nacional.