6 de mayo de 2021
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Lo que no se ha dicho de Angelino.

9 de noviembre de 2012
9 de noviembre de 2012

victor zuluagaPorque en el momento en que el vicepresidente sufre el infarto cardíaco, nadie habló de la renuncia que debería presentar, debido a su estado crítico de salud. Pero posteriormente se presentaría el otro evento, a saber, el accidente cerebro-vascular y tampoco hubo mucho revuelo en el sentido de presionarlo para que renunciara a la dignidad de vicepresidente, debido al estado crítico de salud.

Entonces, ¿cuál fue el hecho que desató el miedo de algunos altos funcionarios, por el estado de salud del vicepresidente?. No hay duda que fue la enfermedad del presidente Santos, en la medida que cualquier incapacidad por parte de éste, tendría que ser suplida por el vicepresidente.

Todo ello nos lleva a pensar que el vicepresidente Garzón resulta inofensivo cuando el presidente Santos goza de buena salud, pero se convierte en una amenaza cuando hay la posibilidad de que entre a reemplazar al presidente.
Y creo que es partir de este aspecto que es necesario hacer el análisis de la situación incómoda a que ha sido sometido el vicepresidente Garzón.

Todos sabemos que el presidente Santos, un hombre reconocido por su rancio abolengo bogotano, siempre se ha visto como hombre aristócrata alejado de las masas populares. Por esta razón, dentro de un frío cálculo, arte del cual es un verdadero mago, llamó a Angelino Garzón, hombre de pueblo, luchador sindicalista, y quien bien podría entusiasmar a muchos sectores populares a respaldar con su voto el proyecto de Juan Manuel Santos. Entonces digamos que ideológicamente hay un abismo entre Santos y Garzón. Dicho de otra manera, Garzón está bien para vicepresidente, pero no para presidente. No de otra manera se pude explicar el afán que tenía Santos de que Angelino se presentara como candidato a la presidencia de la Organización Internacional del Trabajo, propósito que no se pudo lograr.

Fórmulas disímiles como las de Santos-Garzón pueden ser peligrosas, sobre todo cuando se parte de la base que la fórmula vicepresidencial es de relleno  o que la figura presidencial es inmortal.

En estos momentos, cuando está claro que Santos continúa gozando de buena salud, no tiene sentido que se siga presionando al vicepresidente para que renuncie. Cuestión de simple respeto a la dignidad humana.