14 de mayo de 2021
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La cultura del vivo

7 de noviembre de 2012

Seguramente muchas, porque infortunadamente hemos crecido en medio de esa cultura del “vivo” en donde la “viveza” o sea, la transgresión de la norma, es aplaudida, es apreciada y valorada. Esa serie televisada de nuestro mayor capo del crimen, retrata muy bien el resultado de esa cultura que empodera al matón y al que tiene más “agallas”.

Lo anterior para decir que si esa cultura de la viveza es muy de la cosecha nuestra, existen otras conductas por parte de individuos que amparados en empresas poderosas, realizan igualmente transgresiones al marco legal de su país de origen o de aquel en el cual operan. En este caso no serían simples “avivatos” sino hombres de negocios exitosos. Este es el caso que analiza el periodista Sally Burch, al hablar de  los “paraísos fiscales”, en la última edición de “Viva la Ciudadanía.” Dice textualmente Burch: “La pérdida para los países en desarrollo es aún mayor, si a ello le sumamos el hecho que la mayoría de acuerdos de inversión extranjera –incluidos los TLCs- se acompañan de acuerdos de doble imposición. Estos acuerdos generalmente prevén que los inversionistas extranjeros puedan tributar en su país de origen, y no en el país que les provee los recursos, mano de obra, servicios, etc. con los cuales realizan sus ganancias. Muchas veces, mediante subterfugios como la subfacturación de exportaciones o la sobrefacturación de importaciones, estas empresas terminan sin pagar en ninguno de los dos países: o sea, se produce una doble evasión, y estas rentas se desvían hacia los paraísos fiscales”.

Y mientras todo esto sucede, el gobierno del doctor Santos por medio de su Ministro de Economía, está buscando afanosamente cómo grabar las pensiones de los jubilados, cuando el monto exceda los tres millones trescientos mil pesos. Creo que nadie se opone a un gravamen a una pensión cuando esta supera los diez millones de pesos, pero retener a las menores de esta suma es un verdadero atraco, sobre todo cuando se está eliminando el impuesto que los empleadores pagan para destinar al ICBF y al SENA.

De manera que con la reforma tributaria que se encuentra en trámite en el Congreso, ocurre igual: se aplica la cultura del “vivo” para que quienes paguen impuestos sean los “bobos” de siempre, es decir, los empleados que no pueden ocultar sus ingresos.

Por lo pronto miremos cómo en Pereira proliferan los grandes centros comerciales con inversiones extranjeras, y paradójicamente posee uno de los mayores índices de desempleo en el país. ¿Hacia dónde se dirigen las enormes ganancias de las “grandes superficies”?. La respuesta la da Sally Burch y es bien clara: van a parar a los paraísos fiscales, mientras que la entidades territoriales en donde operan, se tienen que conformar con el enganche de mano de obra no calificada, es decir, de salario mínimo.