6 de mayo de 2021
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Kid Pambelé: 40 años después

16 de noviembre de 2012
16 de noviembre de 2012

albeiro valencia llano En Colombia estalló la euforia porque todavía recordaban cuando el cartagenero Bernardo Caraballo se enfrentó al brasilero Éder Jofre, por el título de los gallos, pero fracasó.

Pambelé nació el 28 de diciembre de 1945, en San Basilio de Palenque, en un hogar muy  pobre. No pudo estudiar, se dedicó al oficio de lustrabotas y después trabajó como vendedor de cigarrillos de contrabando. A los 19 años empezó a boxear en Cereté, Córdoba, porque las peleas le garantizaban un dinero fácil. En 1967 aceptó el ofrecimiento que le hizo el empresario venezolano Ramiro Machado, para radicarse en Caracas y empezar una verdadera formación como boxeador, al lado del reconocido entrenador  Melquíades “Tabaquito” Sáenz. Esta decisión cambió su vida.

Camino a la gloria

Pambelé aspiró por primera vez al título Wélter Junior, categoría de 140 libras, el 11 de diciembre de 1971, ante el argentino Nicolino Locche, pero perdió en una discutida pelea. Se siguió preparando; no era un estilista, no lanzaba muchos jabs, pero tenía un contundente gancho de derecha.

Su siguiente gran pelea fue el 28 de octubre de 1972 en el coliseo Gimnasio Nuevo,  de ciudad de Panamá, ante el panameño Alfonso “Peppermit” Frazer, en medio de la euforia de 15.000 espectadores, casi todos panameños y muy pocos compatriotas. Asistieron unos cuantos periodistas colombianos: Fabio Poveda Márquez, Melanio Porto Ariza, Napoleón Perea, Marcos Pérez Caicedo, Edwin Tuirán, Antonio Andraus y Edgar Perea; muy pocos creían en un triunfo de Pambelé. Eran locutores y algunos comentaristas deportivos que escribían en revistas de farándula.

El encuentro se desarrolló con impresionante entusiasmo a pesar de la amistad entre los dos pugilistas. Pero en el décimo asalto se decidió todo porque Pambelé tumbó tres veces a su rival y venció por nocaut técnico; al otro día regresó a Colombia, por Barranquilla, donde lo recibieron con desfile y fiesta; luego voló a Bogotá donde el Cuerpo de Bomberos lo trasladó en caravana a la Casa de Nariño.

Con apoyo del presidente de la república, Misael Pastrana Borrero, se compraron los derechos y la pelea se retransmitió por TV, tres días después del combate. Así empezaron los mejores años del boxeo en Colombia con dos décadas de triunfos sucesivos. Con Pambelé se superó el complejo de inferioridad de nuestros boxeadores, pues pensaban que los campeonatos del mundo eran sólo para gringos y venezolanos.

Y llegaron varios años de gloria: gracias a su gestión consiguió energía eléctrica, acueducto y una carretera para su pueblo, San Basilio de Palenque. Defendió el título en 10 ocasiones durante tres años. La más recordada fue ante el japonés Lion Furayama, el 4 de diciembre de 1973, en Panamá. Al respecto dijo Pambelé: “Ese chino era duro. Le dije a “Tabaquito” Sáenz si era que me estaban sacando un chino nuevo en cada asalto o estaban escondidos debajo del ring”. En este año fue considerado el mejor boxeador del mundo por defender el título cinco veces.

En julio de 1976 perdió la corona, por puntos, ante el boxeador puertorriqueño Wilfredo Benítez quien no le quiso dar la revancha y fue despojado del fajín. Sobre este combate dijo Pambelé que  la causa de la derrota se la atribuyó a que almorzó muy tarde, e hizo una digestión muy pesada. Pero un año después recuperó el título, cuando venció en Maracaibo al argentino Carlos María Giménez.

En esta etapa defendió el título 10 veces pero lo perdió en julio de 1980, en Cincinnati (Ohio) ante el norteamericano Aaron Pryor, porque llegó mal preparado: se extravió en los laberintos de la fama guiado por el dinero, los malos amigos, el licor y las drogas alucinógenas.

Sin embargo, gracias a su impresionante carrera en el boxeo llegó al Nuevo Salón Internacional de la Fama, en 1998. Está ubicado en Canastota, Nueva York, y fue organizado para honrar a los mejores campeones de boxeo del mundo. Allí comparte la gloria con figuras de la talla de Muhammad Alí, Alexis Argüello, George Foreman, Joe Frazier, Sonny Liston, Joe Luis, Rocky Marciano, Carlos Monzón, Floyd Patterson y muchos otros.

Cuarenta años después

Se perdió en medio del dinero y la gloria. Se dice que encendía cigarrillos con billetes de 100 dólares, y ante las críticas mordaces por el despilfarro de su vida y de su fortuna lanzó una frase que se hizo muy popular: “es mejor ser rico que pobre”. Después llegó la difícil lucha por salir del licor y de las drogas.

Por estos días sus amigos y familiares le celebraron 40 años de su primer título mundial. El homenaje se realizó en su casa finca del barrio Los Laureles de Turbaco, en donde ha transcurrido buena parte de su vida; asistieron sus hijos, nietos, un número grande de amigos y varios campeones de boxeo. La gran prensa le hizo un bello reconocimiento.

Pambelé fue inmenso. Abrió el camino para que llegaran nuevos campeones mundiales: Rodrigo Valdés, Ricardo y Prudencio Cardona, Miguel “Happy” Lora, José “Sugar Baby” Rojas, Fidel Bassa, Elvis Álvarez, Jorge Eliécer Julio, entre otros.

El campeón  confiesa que dejó la droga: “Llevo cinco años sin licor, ni drogas, apoyado por la familia, admiradores y amigos, estoy libre de eso… duermo tranquilo… Le digo a los jóvenes y a los viejos que se alejen de los vicios, del alcohol y de las drogas, que no traen nada bueno”.
La vida de Kid Pambelé representa la situación de la mayoría de los jóvenes que sueñan con el fútbol, el ciclismo, el atletismo y el boxeo, buscando la tabla de salvación.