15 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¡Por favor, no causen más vergüenza!.

18 de noviembre de 2012
18 de noviembre de 2012

El primero, hace referencia a un periodista profesional, de grandes valores éticos y morales y de un coraje inconmensurable al denunciar en un artículo de prensa actos de corrupción en la China y que  no es propiamente  una república ‘banana’, y el cual ya le dio la vuelta al mundo. Digno de que lo imiten los periodistas nuestros,

El segundo, es lo cotidiano en nuestro país, los que corrompen y los corrompidos, y, no se asombre señor Samper, Pacific Rubiales no es la excepción, es costumbre inveterada que se arraigó en los organismos públicos y privados, sólo basta leer y/o escuchar las pobres y arregladas entrevistas a los altos funcionarios y empresarios o averiguar el valor de las pautas publicitarias que pagan los entes oficiales y las empresas, las cifras son elevadas y el silencio corrompido es ensordecedor. Qué gran ejemplo nos dio en otrora don Guillermo Cano Isaza frente al Grupo Grancolombiano. (Ver http:http://comunidad.semana.com/t5/La-ortiga/El-silencio-de-los-Parlantes/ba-p/24419)..    

Los Parlamentos, Senado o Cámara, son propios de los regímenes democráticos y, como tales, son una de las ramas del Poder Público, por lo tanto, como rama legislativa tiene encomendado por mandato legal la expedición de normas jurídicas que garanticen la permanencia y funcionamiento del Estado, como también, la regularización de las relaciones interpersonales, y, para el desarrollo de tales fines, tiene a su cargo la elección de ciertos altos funcionarios o, en su defecto, la reglamentación para su designación.

No creo que exista país alguno que tenga un Parlamento o Congreso Nacional más peculiar como el que tiene Colombia desde 1994. Su conformación ha sido de un variopinto impresionante en su ideología, sexo, condición social, credo, vestimentas, oratoria, nivel académico, pigmentación  y tantas otras cosas más, gracias al constituyente del 91, pero, su gran mayoría ha sido homogénea en la ignorancia deontológica,  en la proclividad a lo ilícito  con hedor nauseabundo, amigos incondicionales del clientelismo burocrático  y del tráfico de influencias, expertos en ‘micos’ legislativos y falsedades e indignos de la investidura que les prodigio el “inepto vulgo”..
Los malabarismos legislativos realizados a conciencia por gran parte de Senadores y Representantes, son impresionantes por su pericia en la ejecución lo que garantiza la obtención de resultados positivos en beneficio personal o de parientes o de amigos cercanos y que, por regla general, son del orden económico o burocrático que incrementan de manera  injustificada y vulgar el patrimonio, tipificando así el delito de Enriquecimiento Ilícito y que siempre permanece en la impunidad

Los casos concretos de corrupción que se han dado en la rama legislativa abundan por doquier generando vergüenza nacional e internacional, sólo basta recordar algunos para reafirmar lo aquí expresado y no incurrir en amnesia inducida en contra de la memoria histórica: la investigación del proceso 8000 en la Comisión de Acusaciones de la Cámara tuvo como resultado final el nombramiento del Director de Caprecom, pariente del Presidente de esa célula, quien desfalcó a esa entidad en 8 mil millones de pesos; el desfalco en Cajanal en donde está incurso un Senador del Huila; el uso y abuso de los bienes en custodia de la Dirección Nacional de Estupefacientes, incursos varios parlamentarios y la escandalosa y fallida Reforma a la Justicia, etcétera, etcétera.

Pero, de todos los actos de corrupción cometidos lo más escabroso y degradante se dio cuando el Congreso en un 35%  fue infiltrado y se conformó una alianza o contubernio macabro con unos criminales natos, que se hacían llamar Autodefensas Unidas de Colombia, mejor conocidos como ‘paramilitares’, quienes sembraron muerte, terror, desalojo y desolación en todo el territorio, especialmente en el área rural para lograr el apoderamiento de las tierras por sumas irrisorias, las cuales se repartían con sus socios parlamentarios; posteriormente, extendieron sus tentáculos a otros campos de la economía nacional, siempre de gancho con los impolutos parlamentarios.

O sea que estamos ahítos de tanta corrupción y privilegios que se dan de manera desvergonzada los miembros de la rama legislativa y cuya actitud traspasa las fronteras, y cada cuatro años salimos como una piara de cerdos a refrendarles con nuestro voto su continuidad en el lucrativo ‘albañal’.

Se fijó en el Senado para el próximo 27 de noviembre, según algunos, la reelección del Procurador General en cabeza de Alejandro Ordoñez, situación que rebasa los límites de la ética y la moral de los señores Senadores, por cuanto se ha afirmado hasta la saciedad por parte de unos pocos y corajudos periodistas de que la conciencia de los ‘padres de la patria’ se enajenó al Procurador a cambio del voto por unos `puesticos’ y el compromiso ineludible de no abrir, suspender o archivar algunas investigaciones a los consagrados parlamentarios. Ordoñez se corrompió y procuró, también, corromper más la sal.

Fundamentalista es aquel que defiende a ultranza, a sangre y fuego, de manera ciega y apasionada los fundamentos de su religión o partido, lo que los convierte en enemigo letal para todos y cada uno de sus contradictores, sin respetar barreras, aún transgrediendo la normatividad.

Se ha sostenido desde tiempos inmemorables, refrendado en la época inquisitoria, que los fundamentalistas o fanáticos o místicos son personas poco confiables y peligrosas para la toma de decisiones en equidad cuando estas se contraponen a sus creencias, actitudes que encierran un peligro para una comunidad, habida cuenta de las condiciones personales que ostenta el Procurador General de la Nación, lo que dificulta una efectiva protección de los derechos humanos y la defensa de los intereses de la sociedad, convirtiéndose en pertinaz violador de los derechos, especialmente los que se relacionan con la sexualidad femenina.

La reelección del actual Procurador, aparte de ser una vergüenza más, es un retroceso en el desarrollo normal y cambiante de una sociedad  con ideas de avanzada. La actitud retrógrada en su modo de pensar y de hablar   demuestra inequívocamente su aversión a todo lo que le sea contrario a sus ideales  como buen fundamentalista, prescinde con gran facilidad de la Constitución a cambio de los mensajes bíblicos, poniendo en entredicho el carácter laico del Estado colombiano; es inicua la utilización del alto cargo en favor de su reelección y de su religión.

En un artículo anterior ya me había referido a este tema con argumentos similares.( Ver-

http://comunidad.semana.com/t5/La-ortiga/Alejandro-Ordo%C3%B1ez-un-Procurador-ambivalente-y-nocivo/ba-p/21963)

Señores Senadores, por favor, no causen más vergüenza. No dejen a su descendencia un legado tan deplorable y de una marcación
indeleble.

Manizales, Noviembre 12 de 2012.