17 de mayo de 2021
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Energía… a recuperar la senda perdida

2 de octubre de 2012
2 de octubre de 2012

gonzalo duqueSus 7 plantas con una capacidad de 185 mil Kw, satisfacen cerca de 1/3 de los requerimientos de la región y equivalen a 1/10 de su potencial  hidroenergético.

Históricamente Caldas ha contado con tres centrales, propiedad de la CHEC: La Ínsula inaugurada en 1949 y ampliada en 1979, con una potencia de 35 mil Kw en tres turbinas; La Esmeralda, equipada de 2 turbinas Francis de 15 mil Kw, que operan con una cabeza de 171 m y un caudal de 22 metros cúbicos por segundso; y San Francisco con 3 máquinas Mitsubishi de 53 mil Kw, puesta en servicio desde 1969. El sistema ubicado en la hoya del río Cauca, aprovecha en cadena los ríos Chinchiná y Campoalegre, y toma aguas del río San Francisco.

En 1960 la CHEC inicia la investigación del potencial hidroenergético del Eje Cafetero en las cuencas del Risaralda, San Juan y La Miel, donde encuentra los mejores prospectos ubicados al oriente de Caldas en los ríos Miel y Samaná. En 1982 realiza los diseños de Miel I, que optimiza en 1990 para licitarlo en 1993 e iniciar obras que duran 54 meses, en 1997. Pero la región cuenta con recursos energéticos relacionados con su potencial hídrico, biótico, carbonífero y geotérmico. En hidroenergía el escenario aprovechable puede llegar hasta unas 5 veces Miel I, central con una potencia instalada de 396 mil Kw, mientras la potencia hidroeléctrica instalada del país es de 9.600 Kw.

Pero a pesar de lo que ha significado la CHEC para la región y de haber tenido la posibilidad de consolidar su control accionario en Caldas, por una falta de políticas visionarias sumada a una estrategia regional en el gobierno de Uribe, la emblemática y estratégica empresa  queda en manos antioqueñas  gracias a una política de “ablandamiento” por la vía de los precios, que se congelaron a nivel nacional hasta cambiar de dueño: al debilitarse las finanzas de la CHEC se le sugirió a los caldenses como “mejor alternativa” venderla para financiar la pavimentación de las vías secundarias.

De los estudios de Gensa para Inficaldas, en la administración actual Caldas recibe un inventario de 15 nuevos proyectos hidroenergéticos: siete con licenciamiento ambiental (Miel II, Encimadas, Cañaveral, Montebonito, El Edén y Paujil); uno en etapa de factibilidad (Samaná Medio); cinco en prefactibilidad (Butantán, Puente Linda, Aguabonita, Pensilvania y Pantágoras); y tres en proceso de reconocimiento (La Unión, El Salado y Río Hondo). Del conjunto, salvo Encimadas y Cañaveral ubicados entre Aguadas y Sonsón, el resto se localiza en el oriente caldense.

Lo anterior permite inferir que, pese a su potencial hidroenergético, el Eje Cafetero es comprador neto de energía, máxime si se suman las salidas de capital local por la vía de los hidrocarburos. De ahí que el desarrollo de los medianos proyectos hidroenergéticos con apalancamiento nacional (financiero, industrial e ingenieril), deba ser un propósito regional, como también el de los pequeños proyectos de generación para microcuencas del territorio rural, favoreciendo comunidades geográficamente aisladas. Al respecto, para recuperar la senda perdida del desarrollo hidroenergético, en esta administración Caldas que poseía el 81% de los estudios iniciales de Miel II, en 2012 adquirió el 14% adicional para aproximarse al 99% de la propiedad del proyecto.

En ese panorama, deberán contemplarse otras fuentes de nuestro arco energético, como la palma africana donde el Magdalena Centro cuenta con posibilidades en esta Colombia que tiene en un potencial bruto de 4700 Gwh/año; la Caña de azúcar del occidente en el valle del Risaralda para contribuir a una producción nacional que podría llegar a 5390 millones de galones de alcohol por año; el carbón de la cuenca terciaria de Quinchía-Riosucio aún por cuantificar; el potencial geotérmico del macizo volcánico Ruíz-Tolima que se investiga de nuevo; y los depósitos uraníferos del área de Berlín (Caldas) y de Irra (Risaralda-Caldas) por prospectarse.

Finalmente, para un desarrollo en tecnología de la energía podríamos asociarnos así: con Antioquia para la licuación y gasificación del carbón; con el Valle para las tecnologías de producción y consumo de etanol y gasohol a partir de la caña de azúcar; con el Tolima para los proyectos geotérmicos y petroquímicos; con los departamentos del Eje Cafetero para programas de energía eólica y solar, la utilización integral del recurso hídrico y para el manejo ambiental y energético de la industria cafetera. Dicha agenda deberá incluir las economías energéticas asociadas a la logística del transporte férreo y fluvial, y al sistema de movilidad de las zonas metropolitanas y entre las capitales cafeteras.

* Profesor Universidad Nacional de Colombia,  http://galeon.com/cts-economia [Ref: La Patria, Manizales, 2012-09-03]

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Puertos para el siglo XXI en Colombia. http://www.bdigital.unal.edu.co/1675/

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Manizales: funciones urbanas y metropolitanas, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/5699/1/gonzaloduqueescobar.20122.pdf

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