12 de mayo de 2021
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Celulares: registro comercial vs. registro social

4 de octubre de 2012

Lo cierto es que el registro puso a la vista el tamaño del mercado de la telefonía móvil, y ha mostrado que lo más desbordante es el sistema prepago. No es para menos, pues son los planes con pago anticipado los únicos a los que pueden acceder quienes tienen la incertidumbre de poder cargar o no su canasta familiar con un monto para comunicarse por celular. Esa duda la tienen la mayoría de los colombianos, y por eso no extraña que gran parte de las filas estuvieran integradas por campesinos, personas mayores, y en general, de recursos módicos, que tienen como único medio de comunicación telefónica el celular prepago.

El carácter mayoritario y de escasos recursos de muchos propietarios de un teléfono prepago, explica también que alrededor del registro hayan surgido experimentos de economía informal. Pequeños negocios nutren un poco más sus ingresos, al cobrar dos mil o tres mil pesos por el trámite, como pasó en pueblos de todos los departamentos.

El principal propósito del registro es asociar cada equipo a una cédula y evitar que en adelante los celulares hurtados puedan ser usados. Esa medida tiene efectos comerciales. Uno, restringiendo el mercado negro que debe desaparecer; y dos, controlando el mercado legal, pues le asigna un nombre a cada equipo, tal como pasa con una casa o con un carro.

Pero más allá del control de mercado, al registro podrá dársele un carácter social. El primero, es también desestimular el hurto, lo que le da gran legitimidad a la medida, porque evita pérdidas humanas y cuida la integridad de los ciudadanos, más allá de las lesiones económicas.

Pero también hay otros beneficios, porque la base de datos positiva (como se llama el sistema de información) permitirá identificar cuántos celulares, de qué tipo y en qué lugares son usados.

Gracias a esos datos, podría definirse una política de reemplazo de teléfonos para la comunicación en zonas rurales o sería factible mejorar el control de tarifas prepago en ciertas regiones de baja cobertura e ingresos. Más aún, aplicaciones de la telefonía celular, como el acceso a orientación y trámites de entidades públicas vía celular y sin costo, podrían tener desarrollos con un enfoque social, que beneficien a todo el territorio.

Para resumir, la inscripción de celulares prepago, con la cual se impacta masivamente, puede lograr usos solidarios con los que el registro comercial se convierta en un registro social.

Carlos Baena
Senador de la República