8 de mayo de 2021
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Un plagio, ¡qué va!, guayo, subjuntivitis, negar-negarse a

6 de septiembre de 2012
6 de septiembre de 2012

osorio efraim

Se encontraron en una oportunidad cualquiera, quizás en alguna fonda de los caminos de Antioquia, Ñito (Antonio José Restrepo) y Salvo Ruiz, conocido repentista. Después del saludo de siempre, supongo, aquél le pregunta a éste: “Contéstame, Salvo Ruiz, / que te voy a preguntar: / ¿Cómo, pariendo la Virgen, / doncella pudo quedar?”. –“Óigame, doctor Restrepo, / que le voy a contestar. / Tiré una piedra en el agua: / abre y se vuelve a cerrar. / Así, pariendo la Virgen, / doncella pudo quedar”. Traigo a colación esta tan conocida anécdota, porque un corresponsal de El Tiempo, Juan Carlos Díaz M., atribuye a Toño Fernández la respuesta de Salvo, con un par de variantes, así: “Tiré una piedra en el río / se abrió y se volvió a cerrar, / de esa manera María / doncella pudo quedar”. Antes de citar la estrofa, dizque ‘demostración’ de la capacidad del juglar para improvisar en verso, el periodista afirma: “Famosa es la historia de una riña de versos que tuvo (Toño Fernández) con un decimero arjonero, que le preguntó (…) que cómo hizo María para seguir siendo virgen…” (“Centenario del gaitero mayor de San Jacinto”, 20/8/2012). Pero Toño Fernández, según el artículo, nació en 1912. En este año Ñito ya tenía 57 años, pues nació en Concordia, Antioquia, en 1855. Según este dato biográfico incontestable, si la respuesta del ‘gaitero mayor’ no es un plagio descarado, es una coincidencia, si no imposible, sí inverosímil. ***

El doctor José Obdulio Gaviria no sabe escribir la expresión exclamativa ‘¡qué va!’, como se puede ver en esta muestra: “La justicia, inexplicablemente (mentiras, ¡qué bah!, por razones bien conocidas) liberó a casi todos”. (El Tiempo, 15/8/2012). La locución ‘¡qué va!’, sinónima de la interjección ‘¡quia!’, se emplea para expresar duda o negación. Y ‘¡bah!’, interjección también, indica incredulidad o desprecio. De acuerdo con el contexto, el columnista tenía tres opciones para no quedar mal, a saber, echar mano de la expresión ‘¡qué va!’, usar la interjección ‘¡quia!’ o escribir ‘¡bah!’, a secas, pues con cualquiera de las tres el lector le habría entendido. O exclamar, como lo hace Jacinto Cruz de Elejalde: ¡Vacas flacas! ***

Ignoro de dónde procede el término ‘guayos’, nombre que les damos en Colombia a esos botines de cuero con que los futbolistas “tratan bien el balón”, es decir, a las patadas, como a sus contendores. Lo único que tengo de ellos es mi recuerdo de la niñez, a saber, que eran unos instrumentos de tortura, de cuero burdo, y con unos taches hechos del mismo material de la suela (“cuero grueso, fuerte y adobado”), pegados a ésta con puntillas, que, junto con el cuero, causaban las peladuras que en los pies nos quedaban después de cada partido. El señor Fernando Ávila, de El Tiempo, tampoco conoce con certeza su origen, pero, además de otras conjeturas, propone éstas: “Podría ser de origen cumanagoto, como guayuco; arahuaco, como guayaba, o inglés, como guachimán” (Lenguaje en el tiempo, 15/8/2012). Me parece que aquí se le apagó la vela al ilustre académico, porque ‘guachimán’ (vigilante, guardián), término aceptado por la Academia apenas desde 1984, no es otra cosa que la pronunciación chueca del vocablo inglés ‘watchman’ (vigilante), que nada tiene que ver con aquellos guayos de 1945,  ni con los cómodos de la actualidad. ***

En el pabellón de la ‘subjuntivitis’ siguen recluidos los habituales, aquellos que no han podido recuperarse. A hacerles compañía llegó el editorialista de El Tiempo, diagnosticado positivamente por esta muestra del editorial “Tentación del plagio”: “Al obrar así, pareciera como si la vanidad intelectual no les permitiera ver que están arriesgando el prestigio construido durante toda una vida de ejercicio de su profesión” (16/8/2012). Al especialista le pareció extraño encontrar en la misma muestra dos especímenes iguales, positivo, el primero; el segundo, negativo. Le recetó, entonces, al paciente el análisis de su frase, y le indicó que ‘hiciera’ hincapié en las inflexiones verbales ‘pareciera’ y ‘permitiera’, ambas del subjuntivo. Si lo hace debidamente, le dijo, su resultado le dará el remedio infalible para combatir la enfermedad. ***

El verbo ‘negar’ es transitivo, razón por la cual sus complementos, generalmente, no piden la preposición ‘a’, por ejemplo, “hay quienes niegan la existencia de Dios”. Pero puede ser también pronominal, naturaleza con la cual sí rige la preposición. Según LA PATRIA, la siguiente fue la dedicatoria que del libro, “Días aciagos”, les hizo a los lectores su autor, Julio César Correa: “A todos aquellos que se niegan vivir bajo el signo de la barbarie”. (Cultural, 18/8/2012). “…que se niegan a vivir bajo el signo de la barbarie”, así, señor, de la manera correcta como lo hizo el redactor de un despacho de Efe-Reuters: “El gobierno inglés se niega a dar un salvoconducto a Assange…” (El Tiempo, 24/8/2012). Es apenas una ‘a’, pero de mucha importancia en la redacción culta. ***

LA VEINTITRÉS: Un bello símbolo cubierto de mugre, grasa y olvido.