6 de mayo de 2021
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No hubo giro en el gabinete

3 de septiembre de 2012

El Presidente quiso dejar claro, y lo logró, que es solamente él quien decide quién entra y quién sale del Gobierno. Los partidos políticos que pedían sin mayor sutileza cupos en el gabinete, aunque no quedaron del todo defraudados, tampoco quedaron satisfechos del todo.

Como no quedaron satisfechos quienes pedían una mayor representatividad de las regiones y de otros segmentos de la dirigencia distintos a un cerrado círculo capitalino.

Seis de los dieciséis ministerios tienen nueva cabeza. Santos optó más bien por la continuidad, incluso en carteras en las que la ejecución de proyectos y políticas públicas es un tema todavía pendiente.

Quedaron ratificados, por ejemplo, los ministros de Agricultura, Juan Camilo Restrepo ; de Educación, María Fernanda Campo , y de Trabajo, Rafael Pardo . Carteras políticamente fuertes, con gestiones polémicas -o poco visibles, como la de Trabajo- y claves en los planes de desarrollo, con resultados en veremos.

Al Ministerio del Interior llega Fernando Carrillo Flórez , hasta ahora encargado de la Agencia de Defensa Judicial del Estado. Esta entidad quedará como ficha de quita y pon, a pesar de los enormes retos que enfrenta el Estado en materia de demandas judiciales. Carrillo es un profesional preparado, aunque deberá demostrar su destreza política, la misma de la que adoleció clamorosamente su efímero antecesor, Federico Renjifo , que por lealtad comprobada queda ubicado en el Ministerio de Minas, tal vez más adecuado para su bajo perfil. Renjifo estará bajo la lupa en asuntos delicados, como el del contrato de Cerro Matoso y el manejo de la minería, una de las locomotoras sin control.

A la inmóvil cartera de Transporte llega Cecilia Álvarez , quien no es ajena al servicio público. Tendrá que imprimirle dinamismo y acción a un Ministerio que parece condenado a la falta de resultados y a una nula ejecución de proyectos de infraestructura.

El cambio más notable es en el Ministerio de Salud. Ante una situación inmanejable, que se le salió de las manos al Gobierno hace mucho tiempo, llega el académico y tecnócrata Alejandro Gaviria. Brillante analista y estudioso de la política social, tendrá que pasar de los estudios y pronósticos econométricos, a la ejecución de la política pública en salud, que al parecer tendrá que comenzar de cero.

De los enormes retos que tiene Gaviria, no es menor el de tener que pasar de las mentes pensantes de la academia, a los intereses particulares y excluyentes de los congresistas y las EPS, en muchas de las cuales no hay pacientes y usuarios, sino números.

A una cartera sin nombre, y luego de meses de pedir pista, llega Luis Eduardo Garzón , para hacerle contrapeso al locuaz Vicepresidente de la República. Este otro Garzón no es menos locuaz, y es más inclinado al chispazo ingenioso que a la visión de Estado.

Finalmente, salvo que sea para tener un activo en materia de diálogos de paz, no cuadra mucho el nombramiento de Juan Gabriel Uribe en la cartera de Ambiente. No era la adecuada para él, que podría prestar mejores servicios en un ministerio político.

Si es un gabinete para la paz o para la reelección, nos quedamos, por ahora, sin saberlo.

El Colombiano/Editorial