17 de mayo de 2021
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El ejemplo de Bedoya

28 de septiembre de 2012

El deporte más popular en Colombia, y creemos que en el mundo, es el fútbol. Miles de hombres y mujeres están pendientes, a diario, de lo que acontece con el equipo de sus amores. Y entre ellos son muchos los niños que no solo siguen a los equipos, los ven en la televisión, van a los estadios, juegan en las canchas de las barriadas imitando a sus ídolos, sino que sueñan en llegar a ser como ellos, cuando crezcan.

Esta semana, la televisión nos presentó un espectáculo de fútbol grotesco. El jugador Gerardo Bedoya, veterano futbolista profesional, en el partido Santa fe – Millonarios, le pegó un codazo a un rival, y cuando el agredido estaba lamentándose en el suelo, indefenso, lo remató con una patada, un guayazo, en la cara. Los televidentes no solo lo vieron ese día en directo, sino que la televisión lo ha repetido toda la semana.

Nos parece timorata la sanción que el Comité Disciplinario del campeonato profesional de fútbol colombiano le impuso al jugador Bedoya. No son suficientes 15 fechas de sanción y una multa de 1millón 265 mil pesos. Ese jugador debió de haber sido sancionado, mínimo un año completo por fuera de las canchas. Y con una multa que duela. ¿Cuánto gana un hombre como Bedoya? ¿20, 30, 50 o 100 millones de pesos mensuales? Esa multa es ridícula, es una burla, no con los aficionados, sino, repito, con los niños que a esa hora, horario triple AAA están viendo por la televisión el fútbol.

El deporte debe ser una actividad que ofrezca diversión, pero también educación. Un deportista debe ser un ejemplo de disciplina, responsabilidad, entrega y constancia. Sí, señores, pero también de respeto. Al rival se le respeta jugando bien, incluso, haciéndole muchos goles, como lo hizo esta semana el Real Madrid con Millonarios. Pero jamás con acciones como las que nos mostró Gerardo Bedoya, propias de un antisocial.

¿Qué están haciendo las escuelas de fútbol de los equipos profesionales para hacer, dentro del fútbol, mejores ciudadanos?
Estamos seguros de que la formación humanística, cargada de psicología, de valores, de ética y responsabilidad social, debe de prevalecer en la educación de los niños de un país, pero también, y con gran énfasis, en las escuelas, formales e informales de futbolistas.

No queremos pensar que ese codazo y esa patada a la mansalva, con un rival indefenso, que propició Bedoya, se convierta en un ejemplo, mal ejemplo, por supuesto, para los niños que este, y los demás fines de semana, van a practicar en sus barrios el más popular de los deportes, el fútbol. No hay mejor forma de educar que con el ejemplo. Pero no con una actitud antisocial.

Crónica del Quindío/Editorial