16 de agosto de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Debate ético

7 de septiembre de 2012
7 de septiembre de 2012

gustavo paezDías después, la firma descubrió el error cometido en la facturación del producto.  Entre tanto, los compradores ya tenían el electrodoméstico en sus domicilios. Fue entonces cuando el presidente de Bancolombia, Carlos Raúl Yepes, se enteró de lo que él llamó “viveza” de los 40 empleados que habían adquirido la nevera. Y le escribió una carta al presidente del Éxito doliéndose de esta falta de ética. Una segunda carta la envió a los 23.000 empleados de Bancolombia reprochando el proceder deshonesto de quienes habían incurrido en dicha conducta.    

Esta intervención llevó a la mayoría de empleados a devolver las neveras. Unos estaban arrepentidos del acto, mientras otros pensaban que habían procedido de buena fe, motivados por la oferta comercial, que encontraron legítima. Numerosos lectores se mostraron inconformes, en correos dirigidos a El Tiempo y Portafolio, donde se publicó la noticia, por la actitud excedida del doctor Yepes al haber señalado como deshonesto a todo el grupo. El caso se prestó para hacer representar en él, como presidente de Bancolombia, a todo el sistema bancario, cuyos excesos en los costos financieros, y la alarmante ola de fraudes cibernéticos que se hacen recaer sobre los usuarios a sabiendas de que estos no son los responsables, convierten a la banca en uno de los organismos más deshumanizados  del país. Se trata, según muchos de esos correos, de una doble moral.   

De todas maneras, este capítulo controvertido da pie para acentuar los principios éticos que se han dejado perder. Virtudes como la honradez, el cumplimiento, la seriedad, el decoro andan de capa caída. En otro sentido, el abuso, el robo, el atropello, la explotación, la ventaja indebida se volvieron moneda corriente en nuestros días. Gobernantes, políticos, magistrados, empresarios, que deben ser las mayores guías morales de la sociedad, contribuyen con actos deshonestos o delincuenciales a que las costumbres se degeneren y  la vida pública se pervierta.

En medio de la degradación moral a que ha llegado el país, tonifica el ánimo el hallar actitudes edificantes como las de varios taxistas que en distintas ciudades han devuelto, de un año para acá, dineros de consideración olvidados en sus carros por los usuarios del servicio. Ya se ve que la ética tiene varias caras. La ética es un valor subjetivo. O dicho de otra manera, no todo lo que brilla es oro.

Bogotá, 1-09-2012.

[email protected].