14 de mayo de 2021
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De Pastrana a Uribe y de Uribe a Santos

25 de septiembre de 2012
25 de septiembre de 2012

victor zuluagaY lo digo porque de primera mano pude oír de un jefe guerrillero esta afirmación. Si la memoria no me traiciona fue a finales del año 1998 cuando las autoridades indígenas de Purembará me invitaron para que asistiera a la graduación de los primeros bachilleres del colegio que funciona en Purembará. A dicha ceremonia fue invitado el entonces Diputado a la Asamblea departamental de Risaralda, Carlos Enrique Soto. Muy pocos son los políticos que han hecho el ejercicio de conocer esas zonas olvidadas del departamento, sobre todo cuando la posibilidad de captar votos por parte de sus habitantes, es casi ninguna. Me sigue pareciendo meritoria la presencia del hoy senador Carlos Enrique Soto en esas lejanías y con el barro hasta las rodillas.
Una vez terminada la ceremonia  se nos acercó un guerrillero y amablemente nos invitó para que fuéramos a un salón en donde nos estaba esperando el jefe guerrillero de esa zona. Un hombre alto, con un cuello enorme y un uniforme de camuflado de limpieza impecable. Tomamos asiento y nos regaló un discurso marxista-leninista en donde aseguraba que la debilidad del Estado y la fuerza creciente del movimiento guerrillero, indicaban que el triunfo de la revolución era irreversible.

Luego del doctor Pastrana y su fracaso llegaría el doctor Uribe con su política de Seguridad Democrática que a no dudarlo debilitó profundamente al movimiento guerrillero, labor que continuó el doctor Santos. Pero fue precisamente por el hecho de haber desarrollado una política de confrontación muy fuerte de las Fuerzas Armadas contra el movimiento guerrillero lo que condujo a éste último a un debilitamiento tal, que así digan que están fortalecidos, es una afirmación que ni ellos mismos se la creen. Y el presidente Chávez les ha dicho seguramente al oído, lo mismo que Fidel Castro: el proyecto revolucionario por medio de las armas está condenado al fracaso.
De manera que cada momento trae su afán. Si durante los dos períodos del doctor Uribe fueron de guerra, está bien que pensemos que ahora ha llegado el momento de hablar de paz. Y en este sentido, coincido con el senador Soto: el escenario político de 1998 no es el mismo que el de 2012. Y cosa curiosa que Claudia López se muestre pesimista ante el proceso de paz, aduciendo que antes de negociar con la guerrilla, es necesario que el gobierno llegue a acuerdos con el pueblo colombiano. Y estoy de acuerdo en que con un acuerdo con la guerrillano se logra la paz, pero se da un paso importante, para seguir caminando en ese sentido. No podemos seguir exigiendo el “todo o nada”.