7 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Abuso de poder

19 de septiembre de 2012

gilberto montalvoSuelen generalmente cuando están en la actividad política posar de camaleones para irse travistiendo a medida que las circunstancias así se lo exijan.

Cuando están tras los votos buscan afanosamente a todo el mundo en especial a los tontos periodistas de la barriada para hacerse a sus favores electorales.

La mayoría de los comunicadores se confunden en amistad con los influyentes bastardos comarcanos y comparten la fuente con una esquizofrénica actitud de arrodillados que les deja ver una larga cola al final de las faenas.

Luego pagan carísimo con la indiferencia de los ostentosos dueños del poder que los mantienen a kilómetros de distancia y sólo cuando desean hacerlos idiotas útiles para satisfacer sus vanidades los llaman a condumios y les dotan de camisetas chinas y los ponen de vallas andantes para amplificar sus desordenados arbitrios.

Daba grima ver en los boletines oficiales a los periodistas citados a una rueda de prensa urgente por la alcaldesa y la directora de “cultura” ataviándose de la publicidad de unas fiestas mediocres y alcoholimétricas.

Allí los que han sido desdeñados desde la altísima preminencia de la señora Valencia de Valencia, a quienes ha hecho poner de hinojos para entregarles como dádiva en limosna despojos presupuestales con humillantes actitudes, se despacharon un postre de residuo después de una espera de más de una hora de la acordada, ante el delirio del auditorio henchido de pasión por la presencia inmaculada de la autoritaria local.

Entretanto, nos seguimos preguntando, por qué la dueña de las castañas tomó la decisión unilateral y arrogante de convertir la calle 18 en un feudo particular y enrevesar la vía pública en un acto grandilocuente de autoridad envanecida.

Dónde están los estudios técnicos que invocaron y donde metieron, como siempre, a la universidad del Quindío; por qué carajos no se decidió en honor a la igualdad similar rasero para los 11 parqueaderos que existen en ese cuadrante  de la ciudad y cuándo expidieron el decreto modificando el pico y placa en el sector del abuso.

La señora Luz Piedad Valencia se debe a su ciudadanía y no puede cometer actos vandálicos contra la integridad general de las personas.

La procuraduría debe intervenir en este caso porque aunque parezca menor es el reflejo del talante de la alcaldesa y su manera arrogante de decidir las cuestiones particulares como si se tratara de su empresa de chance.

Nada más molesto y fastidioso para una comunidad que sus gobernantes se conviertan en déspotas a quienes les importe un pepino la justicia y la administración pública serena y despojada de instintos perversos.

Y vale la pena recordarle, de paso, al ingeniero Francisco Valencia, que él no tiene nada que ver con la administración municipal para que se entrometa en todo y que deje de llamar a periodistas críticos a conminarlos porque de pronto se le daña la plácida dormida al lado de la mullida almohada del poder.

*Debo dejar claro que a mi no me ha llamado por que lo mandaría p’ a la mierda.