14 de agosto de 2022
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Evelio Giraldo Ospina

Sepultado el periodista Luis Alfonso Osorio

3 de agosto de 2012
3 de agosto de 2012

Su velación se llevó a cabo en la casa de funerales La Esperanza, sector del parque Fundadores.

El Colegio Nacional de Periodistas seccional Quindío lamentó profundamente está pérdida.

Homenaje de Crónica del Quindío

Una de las últimas entrevistas a Alfonso Osorio Carvajal fue hecha por su amigo de siempre, el periodista Jairo Olaya Rodríguez. Osorio Carvajal fue sepultado ayer. En su velación, muchos recordaron la vida del poeta y periodista, que en La Crónica recreamos en este texto. “Cuando era un niño y estudiaba primaria en la escuela Santander, de Montenegro, vendió dulces, transportó al hombro y en bicicleta mercados de las tiendas a las casas de los clientes, fue mesero en las fuentes de soda, adquirió disciplina y supo que trabajar honradamente era una de las finalidades de su vida.

Entonces, cuando recorría las calles polvorientas del pueblo en donde nació, en 1937, en su mente comenzaron a tejerse los primeros versos, que lo predestinaron a ser un hombre culto, razonable y con el ansia espiritual de ampliar sus conocimientos.

Luis Alfonso Osorio Carvajal viajó a Bogotá y estudió bachillerato en el colegio Cooperativo, gracias al apoyo de sus padres, Martín Emilio Osorio Restrepo y Adela Carvajal Ruiz, familiar de Jorge Delgado Giraldo, propietario del periódico El Correo Liberal, en su época, el segundo diario antioqueño, después de El Colombiano.

Líder sindical y periodista
El cambio a la temperatura del Altiplano Cundiboyacense no lo arredró. Estudió periodismo durante tres años en la universidad Panamericana, que existió en esa época, y como un buen descendiente de paisas, laboró 11 años en el Banco de Colombia. Se convirtió en líder y asesor sindical, y recorrió gran parte del país ayudando a la creación de organizaciones de trabajadores, hasta, cuando, a comienzos del siglo pasado, regresó al Quindío.

En compañía de Evelio Giraldo Ospina, Alfonso fundó el periódico Trinchera Liberal, órgano informativo que después adquirió Marconi Sánchez Valencia, quien lo designó como jefe de redacción, cuando la política estaba al rojo vivo y se perfilaban grandes acontecimientos. Trinchera fue el primer periódico del Quindío que se imprimió con la técnica offset, en los talleres de La Patria, de Manizales.

Después de laborar en ese medio, Osorio incursionó en la radio y dirigió programas de noticias y opinión en emisoras como La Voz del Comercio, La Voz de Armenia, de la que también fue gerente, y Radio Ciudad Milagro.

No obstante, recuerda con mucho afecto el noticiero Avance, transmitido por Radio Reloj del Quindío. También fue director de noticias de Caracol Armenia, dos veces jefe de prensa, secretario privado de la gobernación, director de la casa de la cultura de la Sociedad de Mejoras Públicas, director del Centro de Bienestar del Anciano El Carmen, y a las paredes y vitrinas de su casa no le caben más medallas y placas de distinciones otorgadas por entidades que le reconocen sus méritos.

El trasegar creativo

Alfonso Osorio Carvajal siempre fue un poeta. O si no, que lo digan sus libros de versos Pulso de la noche, Caminos de la palabra y Una bala en el corazón del viento, en los cuales muestra su especial sensibilidad y técnica para ‘capturar’ el espíritu de sus lectores. Además, Osorio fue un cuentista de categoría, la que es palpable en Era el final, Cuentos de sobremesa, y un libro de aforismos, El rostro de la conciencia, publicaciones que no lo hicieron millonario, pero sí un hombre de reconocido prestigio.

Quizás, muchas de sus creaciones literarias son el fruto de las tertulias en las que participó con amigos y colegas entrañables como Jairo Baena Quintero, Francisco Arango Quintero y Alfonso Valencia Zapata, entre muchos otros, que fueron una pequeña, pero definitiva brújula para su existencia.

Poco antes de su muerte, a Alfonso Osorio Carvajal se le veía sin afanes, sonriente, comprensivo y con los gestos, la pulcritud y los ademanes propios del señor que compuso los himnos de La Tebaida y Pijao, y que obtuvo el segundo puesto en el concurso para el Himno del Quindío, y ganó dos segundos puestos del Centauro de Oro, en Villavicencio, Meta.

Avanzaba tranquilo, decantando su camino, y convencido de que entre el periodismo y la literatura, la vocación es la misma; por eso, en sus escritos habitan historias de amor, desilusión y esperanza; ficción y sensibilidad de un poeta sobre vidas verdaderas, o relatos y descripciones humanas que son la materia prima de los mejores géneros periodísticos, todos tejidos con un hilo invisible que los hace comunes el compromiso implícito por el lenguaje.

Después de tantas luchas, este hombre sencillo hace poco pasó la página, continuó siempre disfrutando de la aventura de la palabra y del cariño y el afecto que le brindaban Diana, Miguel Darío y Francisco Javier, sus tres hijos”.

El pasado miércoles, a las 6 de la tarde, se entregó, con su infinita paciencia, con su serenidad universal, a aquella parca que desde hacía más de un año lo venía acosando. Paz en su tumba.

Por: Jairo Olaya Rodríguez
Especial La Crónica del Quindío