10 de agosto de 2022
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Me adjudican comentarios en foros periodísticos

1 de agosto de 2012

Me han dicho que en un foro periodístico local me endilgan algunos comentarios. No necesito esos foros estrambóticos. En La Crónica donde algunos escriben yo estuve durante 8 años trabajando honradamente y teniendo una columna periodística que logró en su momento la mayor lecturabilidad como le llaman ahora.

Y de contera me pagaban.

En los últimos meses me han publicado algunas crónicas y reflexiones incluso por periodistas con quien he tenido diferencias conceptuales. Nada más.

Recientemente hice un comentario a mi manera justo sobre la designación del nuevo director y el punto tan alto en que ha dejado el encargo Javier Leonardo Zuñiga a quienes respeto y aprecio.

Tratar de ocultar las ineficiencias de algunos en sus artículos me parece injusto y utilizar mi nombre, no se si es rentable hacerlo, me parece a decir verdad, irrelevante.

Leo pocos  columnistas de La Crónica  y nunca entro en contradicciones con ellos porque considero libérrimas sus posiciones.

No soy corrector de estilo de nadie porque no tengo ropa para ese asunto y además sólo me preocupo de que lo que se escriba en La Calle Real sea decoroso, por lo menos.

Exalto los editoriales escritos en las últimas semanas por el director encargado, me solazo con la pluma de Francisco Javier Zuloaga, Jorge Iván Cuervo, Jorge Arango, Miguel Ángel Rojas o el profe Uriel Salazar.

A Páez y Hernández los leo en otros periódicos.

Estas confesiones para significar que me importa poco  qué dicen o hacen, sólo  quiero ratificar que cuando se inventó la Internet se homologaron las fuerzas periodísticas y hacer buen uso de esta herramienta nos ha permitido ventilar con holgura lo que pensamos.

Por este medio recibo con mucha frecuencia conceptos y comentarios que me enaltecen y otros que siempre aunque estén en desacuerdo coligo que vienen de personas serias porque disienten con altura y decoro.

Este retiro de los medios formales, aunque persisto en la televisión, es mi modo existencial que por ahora no resigno.

Me dice mi amigo Mauricio Giraldo, apreciado contertulio, que algunos  insinúan que estoy buscando puesto. ¿Dónde, por qué y para qué? En La Calle Real me siento cómodo, dueño de mi suerte y los programas de opinión en Telecafé y CNC son suficientes para opinar sin pedir permisos.

Por estos lados soy absoluto propietario de mi suerte y comentar artículos, columnas o escritos noticiosos no es de mi incumbencia o por lo menos no lo he considerado necesario o importante a estas alturas cuando el paseo está por terminar.

Hay que dejar a su ridícula suerte  a los que tratan de meterme en chismes de foros de lectores porque me reservo para leer cosas importantes o tratar de teclear en este ordenador que me ha permitido decir lo que me venga en gana.

Excusen la retahíla pero era necesaria.