16 de agosto de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
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Los paracaidistas y las Medallas Olímpicas

15 de agosto de 2012

Y es apenas lógico que tan pronto subían los deportistas y al pódium, de inmediato el señor presidente Santos pasaba al teléfono para felicitarlos a nombre de él, de  su familia, del gobierno y de los más de cuarenta millones de colombianos. Y nos parece legítimo y apropiado que lo haga en la medida que en efecto el gobierno hizo una inversión significativa en el proceso de preparación de sus deportistas para que nos representaran dignamente, tal como lo hicieron. Incluso muchos méritos también tuvieron quienes no alcanzaron a ganar medallas pero ocuparon puestos honrosos.

Pero sucede que al lado de quienes deben sentirse orgullosos, hay otros dirigentes que sacan pecho con las medallas, cuando en realidad deberían sentir vergüenza por sus actuaciones antes de producirse las justas olímpicas. Nos referimos específicamente al caso de la luchadora del Valle del Cauca, Jakeline Rentería, la misma que en el 2008 obtuvo una medalla de bronce en los juegos olímpicos de Pekín. Sucede que después de ganar su primera medalla de bronce, se le prometió el oro y el moro a ella y a su entrenador. Pero, para vergüenza, Jackeline tuvo una lesión y debió suspender, obviamente sus entrenamientos. La respuesta de la Federación de Lucha Libre o de Coldeportes no pudo haber sido más infame: le suspendieron el subsidio del cual venía gozando en virtud de la lesión que había sufrido.

La respuesta de Jackeline, lejos de acobardarse fue la de reiniciar los entrenamientos con mayor fuerza, una vez superada su lesión. Y no quiso entrenar con la Federación sino que consiguió que un técnico santandereano la siguiera acompañando y viajaron a Madrid para completar su preparación. Así, mientras todos creían que no iría a tener una presentación exitosa, Jackeline y su entrenador dieron una lección de pundonor deportivo y una bofetada a quienes en los momentos más difíciles, le quitaron el apoyo.